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4 de septiembre de 2013

23. CONCLUSIONES DEL ENSAYO "SERÁ EL MUTUALISMO UN ALTERNATIVA PARA SALIR DE LA POBREZA EN COLOMBIA"

SEMINARIOS Y CAPACITACIÓN EN ECONOMÍA SOLIDARIA Y LIDERAZGO fungestar@gmail.com
Última entrega del ensayo:  "¿SERÁ EL MUTUALISMO COLOMBIANO UNA ALTERNATIVA PARA SALIR DE LA POBREZA EN COLOMBIA?" Este ensayo del Autor FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA*
Se ha publicado semanalmente por capítulos para su colección.

Si se toma concluir como la respuesta obtenida en el devenir de la investigación y en el hecho de dar respuesta a la pregunta de investigación se puede decir que el mutualismo colombiano tal como se encuentra hoy no es alternativa para los más pobres, pero, si se aplican los correctivos necesarios y los proyectos realmente solidarios a favor de los sectores menos favorecidos, la respuesta es, sí, modificando la forma de entender sus principios y valores y generando un real aprovechamiento de las fortalezas del modelo y las oportunidades del mercado social. Lo anterior se sustenta de manera estructurada en los siguientes acápites.

Desde el punto de vista de lo conceptual el mutualismo se enmarca en la Economía Solidaria, o social, o popular de acuerdo con los conceptos estudiados solo se dan pequeñas diferencias de acuerdo al país en el cual se hable del tema. La verdadera diferencia está en el tratamiento que se da a este sector y se deduce que en Europa hay una mayor atención y una mejor aceptación a este sector que realmente aparece como el tercer sector de la economía, y cuenta con entidades especializadas dedicadas al estudio de la doctrina como el caso de que se ha dado una base doctrinaria para todo el sector con una declaración de principios unificada.

En el caso colombiano la legislación divide el sector solidario, de un lado se encuentra la llamada Economía Solidaria (cooperativas, mutuales y fondos de empleados) con una legislación propia y de otro lado esta todas las entidades sin ánimo de lucro (fundaciones, asociaciones, corporaciones, uniones de vecinos, organizaciones comunitarias y centenares de organizaciones no gubernamentales ONG) dispersas en decenas de decretos que tienen aislados cada uno de los componentes de lo que bien podría ser un tercer sector de la economía, realmente independiente del sector gobierno y del sector privado. La dispersión desde lo legal y conceptual hace que en Colombia se camine por senderos separados y que se requiera con urgencia una Ley Marco que reúna a todas las expresiones solidarias con sus leyes particulares según el caso.

En el mutualismo se repiten las condiciones y características de la Economía Solidaria, con una Europa atenta al desarrollo con entidades fuertes como la AIM insertadas en los procesos da salud complementaria, un mutualismo en América desigual en sus desarrollos, con Argentina a la cabeza liderando un movimiento que presta servicio de carácter multiactivo y frente a estas ejecutorias un mutualismo colombiano que ha estado inmerso en resolver los interés personales de la mayoría de sus dirigentes, pero hoy, tratando de reinventarse a sí mismo a partir de la búsqueda de su propia identidad y la integración internacional con una entidad como Colombiamutual reinventando el sector para brindar un despertar de lo que sería un mutualismo real.

El hecho de no contar con unos principios, vistos como el precepto o el mandato, el mandamiento o la doctrina, hace que el mutualismo no tenga un norte definido conceptualmente desde el marco legal y se queda inmerso en los principios enunciados para el sector solidario sin una identidad propia como ocurre en otros confines del mundo. Esa falta de identidad es lo que debe mover al mutualismo colombiano: buscarla, encontrarla en sus raíces y en los orígenes de esta forma organizativa para poder definir sus derroteros y presentarse como alternativa a quienes esperan más de dicho sector, esa será la prioridad de quienes pretenden dirigir y liderar este segmento de la economía solidaria.

En este marco para Colombia se ajusta el pensamiento sociológico de Durkheim de aplicar la solidaridad orgánica en la cual tiene plena vigencia el principio de ayuda mutua desde el asociado, en donde el ser sea de manera real, lo preponderante por encima del capital. Lo contractual estaría concretándose en los principios de la democracia participativa en la cual mediante los mecanismos jurídicos se dé el respeto por la diferencia y se haga realidad aquello de ser una alternativa para los más pobres.

Ahora bien, la visión histórica del mutualismo muestra cómo el origen de la ayuda mutua se confunde con el nacimiento del ser humano y siempre ha estado brindando soluciones a los más pobres y desprotegidos. Ya la organización mutualista como entidad nace en los albores del capitalismo en el marco de la revolución industrial, considerándose incluso como iniciadores de las ideas el socialismo, del sindicalismo y de todas las formas reunidas en lo que se denomina hoy economía solidaria.
Fabio Alberto Cortés fomentando el mutualismo colombiano
con integrantes de plazas de mercado de Nariño.

Superar la vulnerabilidad de la población más necesitados se puede lograr entendiendo que las necesidades axiológicas del ser, vistas no sólo desde la perspectiva de los valores positivos, sino también de los valores negativos, pueden ser resueltas en un juicio de valores que le lleven a entender la libertad real del ser a través de la solidaridad orgánica como un todo. Desde este entender de la realidad se puede asegurar que los valores, la libertad y la satisfacción de las necesidades del ser pueden hallar una oportunidad en la solidaridad contractual según la cual la empresa mutualista convierte la ayuda mutua en la consecución de la riqueza colectiva ética como el medio alternativo de solución a sus problemas socio económicos en la doctrina y practica del mutualismo.

El mutualismo europeo desde sus orígenes ha trabajado en tal dirección, de manera estructurada en pro de los artesanos, de los trabajadores y reivindicando siempre los intereses de los obreros. Siendo el mutualismo el padre del seguro obligatorio de salud el cual al ser asumido por los Estados de Europa dejó un espacio de acción en los servicios de salud complementaria, en el terreno de los seguros de diferente índole y dando la importancia que se merecen los trabajadores autónomos (independientes) como ha sido desde sus orígenes.

En el caso latinoamericano sus orígenes como organizaciones se remontan al siglo XIX a través de las migraciones europeas y encontrando eco en los sectores más desprotegidos sin contar con unos Estados afines a lo social como lo europeos, lo cual hace más difícil su organización y su fomento.

Para el caso argentino, el país de mayor desarrollo mutualista, se desarrollaron entidades con los artesanos y más tarde se especializaron en el marco de los trabajadores, de los empleados, lo cual da una característica de entidades cerradas en el marco de las grandes empresas del Estado prestando servicios multiactivos. México se caracterizó con el trabajo más orientado hacia la producción, pero siempre en el marco de los artesanos pobres y los obreros de los diferentes oficios.

El caso colombiano es bien particular, desde sus orígenes impregnados del pensamiento anarquista de Proudhon de un lado y de otro del pensamiento cristiano de los misioneros españoles en la época de la Colonia. Estas ideas se difundieron en principio más hacia lo social y después hacia lo religioso, siendo así que originaron el nacimiento de las sociedades democráticas y de otro se convirtieron en entidades enterradoras en busca del buen morir y el entierro digno para sus asociados.

No se han dado grandes desarrollos, si bien antes de los 90 se vieron embriones de organización, esta dio al traste por el individualismo, la insolidaridad y el egoísmo de quienes dirigieron esta organizaciones mutualistas en esta etapa, en la cual primaron los intereses personalistas de quienes se autoproclamaron, y aún lo hacen, líderes del mutualismo colombiano.

Un agravante ha sido la falta de integración la cual se dio similar al acontecer de organizaciones de pretendida integración americana, nacidas en argentina y que no ha dado soluciones ni aportes al desarrollo empresarial como lo reclama el siglo XXI. Se ve una luz hacia el año 2005 con la formación de unas entidades que nacen sin apoyo alguno de los entes del Estado, como lo son Colombiamutual, Soldeamérica, Bancamutual y otras,  que cuentan con un programa orientado a reinventar el quehacer de estas entidades y consolidando un movimiento a nivel latinoamericano. Las nuevas asociaciones mutualistas desde luego deberán ser totalmente diferentes y ajenas a lo realizado anteriormente, sin desconocer casos aislados de éxito relativo en algunos sectores del país.

Si se integran los valores conceptuales e históricos del mutualismo y las experiencias mundiales y regionales de América, aplicadas al entorno propio de Colombia se podrá brindar algún apoyo real a los pobres, obreros y trabajadores independientes.

Tal es el entorno externo y las variables analizadas en el periodo del 2000 al 2005, partiendo del criterio que estas variables exógenas, no cuentan con la posibilidad de manejo por parte de un sector como el mutualista, si deja unas oportunidades claramente expuestas en donde este sector puede dar su mejor aporte.
Población de Aguachica Cesar, en la creación de la Mutual
campesina por parte de COLOMBIAMUTUAL

El rezago del desarrollo de América Latina y de Colombia es una de las más grandes amenazas para la población más vulnerable, si a ello le sumamos que el crecimiento de la región y particularmente de Colombia se da sin desarrollo, es decir, sin generación de empleo o de satisfacción a las necesidades básicas insatisfechas de los más pobres, el panorama no podría ser más deprimente. El tratamiento que se da a la salud y la falta de cubrimiento cada vez son más evidentes.

La reflexión desde el entorno externo permite decir que esas amenazas bien pueden ser transformadas en oportunidades si se permite al sector mutualista y a la Economía Solidaria participar en las soluciones. El mutualismo históricamente ha demostrado en el mundo que es una verdadera alternativa en la prestación de servicios complementarios en salud, ejemplo de ello se vio en el análisis respectivo del mutualismo europeo y del desarrollo de este sector en la Argentina.

Para ello se requiere de voluntad política de los gobiernos para convertir en políticas de Estado el fomento y la difusión de estas prácticas económicas que ven al hombre como la esencia de su desarrollo y por eso priorizan la importancia del ser antes que el capital y de esa manera probadamente han dado aportes a la solución de problemas como los citados.

Por qué no tomar la experticia del Banco de los Pobres y del pensamiento de Muhammad Yunus con criterios de ayuda mutua a través de la conformación de grupos solidarios organizados en asociaciones mutualistas que cuentan con el aval de poder realizar ahorro y crédito con bajos recursos en el sector más desprotegido del país. La respuesta en el modelo ya probado por Yunus y en la puesta en práctica del modelo, pero no haciendo de él un remedo, sino desarrollándolo en la práctica de manera mutualista. Este modelo, aplica perfectamente en los desarrollos del mutualismo partiendo de la creación de grupos pequeños que se amplían en la medida que se involucran en la ayuda mutua y la solidaridad contractual en la busca de apoyo mutuo para resolver sus necesidades, no solamente en el crédito sino en todos los ámbitos de trabajo que apunten a la solución de las necesidades básicas insatisfechas del ser humano.

Desde ese modelo se pude generar apoyo para la creación de microemprendimientos que ayuden a la generación de empleo para miles de personas que no cuentan con acceso a la banca tradicional, ese incremento en empleo en sectores de bajos recursos estimularía el consumo de alimentos y de servicios que pudieran satisfacer las necesidades básicas de miles de personas.
Ahora bien, el mutualismo, desde la perspectiva planteada por Durkheim, la solidaridad orgánica y contractual permite ver las libertades instrumentales de Ser en sus aspectos centrales como alternativas en y por el mutualismo. Los servicios económicos como la oportunidad del ser de incrementar lo que posee individualmente en la sumatoria de lo colectivo y ver como la teoría distributiva realizada en la práctica mutualista de los servicios a los cuales tienen acceso los asociados de una mutual. La seguridad protectora planteada por Sen va al mismo fin de la ayuda mutua, solidaridad en desarrollos prácticos y manifestaciones de ayuda mutua que permita ver las oportunidades sociales incrementadas por la interrelación de la integración como valor excelso del modelo mutualista.
Fabio Alberto Cortés con lideres de AVANLIFE
reinventando el mutualismo desde el multinivel

Ver el mutualismo desde sus variables internas es quizá el mayor reto que tiene este sector por cuanto aquí sí puede y debe incidir el propio movimiento gremial. Las grandes debilidades observadas se dan en varias dimensiones de un lado; en torno a la crisis de valores y su falta de identidad, la falta de empresarialidad y la ignorancia del Estado a través de los diferentes gobiernos que no han interpretado la normatividad como debe ser, reconociendo la multiactividad de las mutuales y su derechos a reivindicar la empresarialidad que les otorga la ley 454 del 98.

Esta empresarialidad debe contar desde luego con unos valores tanto de reputación profesional como moral, que sean la guía que oriente la creación de asociaciones mutuales con una Visión de futuro y una Misión realista, acordes con la responsabilidad social que deben tener los líderes desde la óptica del quehacer solidario y social. Aplicando una responsabilidad social acorde con el criterio de sostener al hombre por encima del capital y en contra de los pensamientos del  neoliberalismo.

Ahora, la falta de un liderazgo real en el sector ha sido quizá su mayor debilidad, la historia muestra un movimiento ajeno a un real liderazgo y más dedicado a una lucha intestina por intereses particulares y personalistas, totalmente ajenos al quehacer de la mutualidad y la solidaridad, si se tratará de calificar el liderazgo se podría decir que pareciera ser un liderazgo pragmático desde la órbita de ver y de querer pasar por encima de sus propios valores y sin una unidad doctrinaria, de querer mostrar unos resultados a toda costa sin reparar en que lo importante no es resolver los problemas de los dirigentes sino los de los asociados a la mutuales.

Desde luego que todo esto se puede superar si se encuentra la voluntad necesaria para reinventar como afirma un sector de los mutualistas consultados. Retomar los valores y los principios del mutualismo desde sus orígenes primarios con base en la ayuda mutua como su esencia, unificar una declaración de principios que sea guía de acción y no letra muerta, para de allí partir en la construcción de un movimiento que realmente brinde soluciones a sus asociados.

La empresarialidad es un derecho y un deber que no puede ser obstaculizado por funcionarios que ignoran la realidad del mutualismo en el mundo y consagrado en las propias leyes colombianas. La multiactividad y la posibilidad del ahorro y crédito con los más pobres son quizá la fortaleza más grande este sector, la cual, aunada a la posibilidad de ver crecer el patrimonio por la vía de las contribuciones no devolutivas deberán ser el horizonte que guie a estas organizaciones en un futuro no lejano a dar repuestas realmente positivas a quienes creen el este modelo como alternativa frente a las crisis del capitalismo actual.

La empresarialidad vista como un derecho será entonces la meta a conquistar por parte del mutualismo, ya que como se ha visto el estado no tiene una voluntad política que permita el desarrollo de este sector solidario, de otro lado será el propio sector el que se dé sus propias directrices y estrategias en torno a la renovación de su dirigentes y a lograr atraer a la juventud al interior de las mutuales y al desarrollo del mutualismo.

Las cifras analizadas muestran lo pequeño que es el sector del mutualismo en Colombia y su poca incidencia en el contexto social del país, contrario a lo que se ve en el estudio de otros países como Argentina o varios de Europa. Las actividades desarrolladas por las entidades que muestra la Supersolidaria a finales de 2004, son precariamente clasificadas y lo más relevante es lo que revelan, que estas entidades no cumplen con las prestaciones que deberían dar orientando su accionar hacia los sectores pobres con servicios como la complementariedad en salud, el ahorro y el microcrédito, menos aún la generación de empleo o el apoyo a los microemprendimientos.
Fabio Alberto Cortés y dirigentes mutualistas en la instalación del I Foro Internacional de la Mutualidad
en Bogotá, Colombia 2012

Acerca del servicio de ahorro es insignificante ver la participación, solamente un 6% de sus asociados tienen cuenta de ahorro sin ver este sector las bondades que le brinda de un lado la legislación y de otro el propio mercado social ávido de alguien que le preste un servicio como se ha dicho en este estudio, con el modelo de Banco de los pobres. En cuanto al crédito es de lamentar que se esté coadyuvando el crecimiento de las políticas neoliberales que deberían ser el objeto de su oposición y no haya unas políticas que orienten el accionar de las mutuales al crédito de emprendimientos, de apoyo a la generación de autoempleos para los más pobres y menos favorecidos.

La estructura deja ver la falta de integración del sector, quedando la posibilidad planteada por el Plan de Desarrollo de Colombiamutual con miras al fututo y que se cumpla la opción de contar con un organismo de tercer grado que agrupe las regiones y localidades en un ente fuerte que pueda incidir en las decisiones futuras de creación de organizaciones mutuales nuevas, con gente joven y con unos parámetros definidos en las áreas sensibles de la sociedad objeto de su trabajo como son los trabajadores independientes.

Finalmente la Solidaridad Contractual se debe convertir desde la perspectiva sociológica planteada por Emile Durkheim en la esencia del trabajo de la mutualidad en Colombia, hacer del acuerdo solidario y mutualista un real contrato de ayuda mutua en el cual bajo la égida jurídica se desarrolle un sector comprometido con la cauda de los más pobres sin dejar de lado su esencia y primacía del hombre sobre el capital. Vale la pena recordar la declaración del foro por un Mutualismo sin Fronteras reunido en Bogotá en el año 2005.

El mutualismo es la expresión más genuina de la solidaridad, en la cual, la primacía del hombre y del objeto social sobre el capital no la excluyen del desarrollo empresarial y el emprendimiento, en búsqueda de la riqueza colectiva, que debe solventar las necesidades básicas insatisfechas y las justas aspiraciones del ser humano. (COLOMBIAMUTUAL, 2005)

PRÓXIMA PUBLICACIÓN "ALTERNATIVAS REALES PARA EL MUTUALISMO COLOMBIANO"

30 de agosto de 2013

22. RESPONSABILIDAD SOCIAL DEL MUTUALISMO (Ensayo)

SEMINARIOS Y CAPACITACIÓN EN ECONOMÍA SOLIDARIA Y LIDERAZGO fungestar@gmail.com
Décima novena entrega del ensayo: ASOCIACIONES MUTUALES. ¿SERÁ EL MUTUALISMO COLOMBIANO UNA ALTERNATIVA REAL PARA LOS SECTORES POBRES Este ensayo del Autor FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA*
Se está publicado semanalmente por capítulos para su colección.

Otro tópico interesante es ver qué tipo de compromiso es el que adquiere el mutualismo y no solamente con su organización sino con la sociedad en general …desde luego que se trata de un compromiso traducido en un pacto ético que permita a las organizaciones, a las personas y a las empresas en su conjunto avanzar en la búsqueda del bienestar social y colectivo. Nada más errado y equivocado en ese orden de ideas que los planteamientos del economista Milton Friedman, padre de las teorías monetaristas y padre moderno del legado de Adam Smith en el desarrollo actual del neoliberalismo, afirmaba el señor Friedman que “el único objeto de las empresas era el de obtener rendimientos y utilidades para sus socios accionistas”

Desde luego la economía solidaria en general y particularmente el mutualismo tienen, o deben tener concepciones totalmente opuestas a dicho pensamiento, por el contrario (a Friedman) cuando se trata de compromisos éticos hay que observar los planteamientos de lo que se conoce como el RSE o Responsabilidad Social Empresarial el cual basa su teoría en la necesidad de que las empresas y todas las organizaciones sin distingo creen un marco de convivencia y de contribución para un mundo en el cual se pueda tener futuro al lado de la sociedad. Es pues necesario ver que el compromiso parte del ser pero se irradia hacia los demás, hacia la comunidad, ese es el verdadero compromiso... no solamente dejándolo en un enunciado más como bien hacen las empresas capitalistas sino en la esencia de entender que la empresa mutualista si es de los asociados, aquí no hay engaños motivacionales como en la empresa capitalista, que busca que los trabajadores se sientan dueños de algo que nunca tendrán…

Es entonces cuando cobra real importancia el mutualismo entendido como el modelo, la ayuda mutua la cual al ejercerse realmente debe se guía del ser humano para loga el éxito, cómo hacerlo?

Retomando el criterio de la reinvención con base en valores, haciendo de la ayuda mutua la esencia de la empresa tomando la asociatividad como realización de la ayuda mutua, para conducir a todos los asociados al logro de sus objetivos y ver la Responsabilidad Social como un todo desde la perspectiva de ser la extensión de los valores y los criterios de ayuda mutua no solo en lo intrínseco, en lo relacionado a las personas dentro de la empresa, sino también en la orientación de esa responsabilidad hacia lo externo, hacia la comunidad en la cual se halla inmersa, es esa comunidad del entorno y el respeto por la naturaleza por los ambiental desde todo punto de vista lo que hará que realmente la ayuda mutua como base de la responsabilidad social empresarial pueda ver sus frutos en la lucha por salvar el mundo.


Sin adelantarme a las conclusiones si debo afirmar que el mutualismo colombiano, en las actuales circunstancias no puede aportar absolutamente nada a esa responsabilidad social por el mundo, solamente en el momento que se retomen los valores desde la ayuda mutua podrá algún día el mutualismo coadyuvar esa responsabilidad social y ética que se hace necesaria e imprescindible.

PRÓXIMA ENTREGA: "ALGUNAS CIFRAS DEL MUTUALISMO COLOMBIANO"

17 de agosto de 2013

21. SIGLO XXI: ADMINISTRACIÓN DEL MUTUALISMO Y SU REINVENCIÓN (ENSAYO)

SEMINARIOS Y CAPACITACIÓN EN ECONOMÍA SOLIDARIA Y LIDERAZGO fungestar@gmail.com

Décima novena entrega del ensayo: ASOCIACIONES MUTUALES. ¿SERÁ EL MUTUALISMO COLOMBIANO UNA ALTERNATIVA REAL PARA LOS SECTORES POBRES Este ensayo del Autor FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA*
Se está publicado semanalmente por capítulos para su colección.

Una breve observación a lo que debe ser la administración en las Mutuales la trae Azucena Vélez cuando asegura que las asociaciones mutuales deben enfrentar el reto de actualización de práctica administrativa cumpliendo con la necesidad de apropiar teorías y técnicas administrativas modernas; ser fieles a la doctrina y a sus principios y realizar una gestión participativa en la administración. (Vélez & Montoya, 2001, pág. 107)

Cabe señalar que el ejercicio del liderazgo tal y como se aplica actualmente nos indica por qué grandes líderes empresariales del mundo han sido despedidos de sus puestos, por no responder a las expectativas, la creatividad y la innovación se han quedado cortas en las estrategias de estos dirigentes que no han visto, o no han querido ver, algo que está más allá de la propia inventiva dentro de los marcos paradigmáticos actuales y se han conformado con pequeñas o grandes mejoras, aún son muy pocos los que afrontan con valor la travesía de reinventarse ellos mimos para poder reinventar las organizaciones que dirigen, o que aspiran dirigir. (Cortés Guavita, Liderazgo Polivalente, 2007, pág. 6)

Desde otra perspectiva se nota como la inmensa mayoría no cuentan con criterios de lo que es la Planificación como orientación fundamental de la administración y el manejo que dan a las asambleas entraba su accionar en el mundo de lo solidario.

Hoy el mutualismo tiene una costumbre inveterada en torno a reunir Asambleas de las Mutuales todos los meses, lo que al parecer nació como una necesidad del Siglo XIX, en las cuales se recogía la contribución ante mecanismos flatos de tecnológica como la conocemos hoy, se quedó en las Mutuales hoy en el Siglo XXI. En el presente desdibujada por la “reunionitis” en la cual no se planifica el trabajo sino que se dedican a la crítica destructiva entre sí, para dar paso a la tomata de trago después de las reuniones, pareciera absurdo pero a eso se dedican mes a mes la mayoría de las entidades visitadas en Bogotá durante los años 2000 a 2006.

No es dado el sector mutualista, contadas excepciones, el desarrollar aspectos relacionados con la planeación, con la administración, la organización y demás elementos empresariales. Quizá se hace eco a los criterios dados por entidades oficiales y a la confusión que se genera en torno a si son o no empresas. La Confederación de la Mutualidad Colombiana COLOMBIAMUTUAL, decidió a partir del año 2006 que no recibe asociadas sino a aquellas mutuales que tengan Plan de Negocios o que estén dispuestas por lo menos a recibir la asesoría de la entidad gremial para su elaboración y puesta en marcha.

Es quizá la ignorancia de la mayoría de los dirigentes de las mutuales frente a los temas de Administración y liderazgo, que se llega en unos casos a confundirlos de tal manera que se tornan en la eterna lucha por el poder sin observar la esencia de la democracia que debe regir estas entidades.

Cada elección en una mutual y con mayor acento en sus organismos de integración se ve antecedida de la politiquería y falta de entender que una elección, debe ser una contienda en la cual se expresen los más altos índices de democracia participativa que refleje una buena administración como resultado de una acertada democracia representativa. En las asambleas mutualistas se ve reflejada año tras año la transmisión de odios y rencillas que no dejan obrar el sano criterio de la ayuda mutua y de la democracia en estas entidades.

De otro lado está el compromiso de los administradores de las asociaciones mutuales que no entiende su rol verdadero, al decir de Azucena Vélez.

… las empresas asociativas o autogestionarias se ven obligadas a armonizar la organización con democracia y participación, lo cual hace más compleja la administración…los organismos de dirección se tienen que conformar mediante procedimientos que garanticen a todos los asociados se derecho a participar, a elegir y ser elegidos, sin consideración a sus aportes, simplemente en reconocimiento a su condición de persona (asociada a la mutual) (Velez & Montoya, 2001, pág. 110)

El ejercicio del liderazgo en las asociaciones mutuales ha sido denunciado en otros de mis ecritos, que muestran como los valores esenciales del ser humano son pisoteados por los dirigentes que son al fin y al cabo “líderes” de sus entidades.

Se encuentra en muchas de las mutuales que el Representante Legal abusa de su cargo para apropiarse de recursos de la entidad como fue uno de los casos que denunciamos ante la Supersolidaria de una mutual en la cual la presidenta utilizaba los recursos para cubrir sus propias necesidad familiares atropellando a quien se le opusiera y llegando a la expulsión de sus opositores sin razón alguna, obviamente la Superintendencia no hizo absolutamente nada. En otros casos se detectó como una entidad mutual arrienda la sede y se reparten mensualmente el valor recibido de los arriendos. Los asociados en otra mutual en Bogotá se reúnen cada mes para repartirse los dineros que entran a la entidad por concepto de arrendamientos de la sede, en otro caso han vendido el patrimonio de la entidad y disfrazado de auxilio han repartido los dineros que recibieron en pago de la sede, sería incontable citar caso a caso todo lo que hacen las mutuales por falta de honestidad de sus dirigentes y la laxitud de los entes de control.

Otro problema que se ve en el manejo del liderazgo y la mala administración es el de creer que la mendicidad y el asistencialismo son la esencia del trabajo mutualista que en el pasado vivieron de auxilios parlamentarios y en la actualidad no comprenden que alguien se les llevó el queso y que únicamente a partir de la reinvención desde los principio se podrá decir que el mutualismo colombiano será una verdadera oportunidad para resolver necesidades de los sectores más desprotegidos de nuestra sociedad.

En este tema también tercia el pensamiento de Pérez Valencia:

… al momento de tomar decisiones, las costumbres y tradiciones ideológicas de los veteranos mutualistas… se han inculcado en los sectores populares que el mundo no se le debe cambiar; pasar así mismo que en un esquema de liderazgo, tenazmente aferrado a “privilegios” personales, que busca quedarse en las esquinas de las comunidades, de su historia, sin atreverse a abrir los brazos para que ese liderazgo se transforme o se releve, abriendo el paso a nuevas respuestas para viejas preguntas, y a propuestas nuevas para nuevos tiempos y nuevos desafíos; así mismo de hace sentir el peso de estilos de fomento y crecimiento basados en esquemas personales y barriales, que si bien puede dar resultados en un momento dado, impiden la llegada del mutualismo como una opción con dimensiones estratégicas. (Pérez Valencia, 1991, pág. 234)

A manera de un aproximación a conclusión en esta parte del ensayo se podría decir que en tales condiciones no se le puede exigir al desarrollo del mutualismo mayor dinamismo, por el contrario esas serían las causas de su lentitud. A pesar de ser el mutualismo, el movimiento solidario más antiguo que existe en Colombia, no ha logrado aún un desarrollo significativo, tal como ocurrió en otros países.


Entre las causas para ello se resumirían así: el que las mutuales no tengan, o en el mejor de los caso no entiendan la importancia de la doctrina, el haber mantenido una organización administrativa mínima como de mera unión de vecinos, el permanecer anónimas sin respaldo de otros movimientos, y porque el gobierno nunca ha formulado políticas de promoción, fomento y capacitación para el mutualismo, como si lo ha hecho con el cooperativismo a partir de 1930 y con la acción comunal desde 1960, solamente para nombrar dos sectores de lo que es la Economía Social.

Coincidiendo en las apreciaciones anteriores acera de la dirigencia, la cual tiene serias deficiencias, hay que ver un concepto más, según la obra de Colacot “Crisis de la salud y el rol de los sistemas solidarios y mutualista en América Latina”

El mayor obstáculo se presenta en las actitudes de las personas que han fomentado la idea del mutualismo, pues ellas mantienen una visión muy anticuada y fuera de contexto de la era presente. Recordemos que muchas de ellas fueron creadas hace 150 años y que aún no han evolucionado en absoluto. (COLACOT, 1995)

Finalmente, la propuesta de Colombiamutual para el futro del mutualismo colombiano la asumo en primer término acerca de los principios y valores:

Reinventar el mutualismo desde sus principios y valores con base en un liderazgo polivalente que permita a las nuevas generaciones aprender con el ejemplo positivo y no como hasta ahora que ha sido todo lo contrario, sin valores, sin liderazgo y sin solidaridad. Por eso la esencia de la reinvención está en partir de una concepción clara de cuáles son los valores y principios del mutualismo latinoamericano, y, a partir de allí abrir un nuevo camino de ayuda mutua y solidaridad.

En torno al quehacer del mutualismo hay una propuesta concreta que permita la generación de nuevas mutuales partir de los valores orientados a la esencia de la ayuda mutua.


Solamente entendiendo la mutualidad como esencia del ser, como la posibilidad de realizar desde el mutualismo unas organizaciones que se preocupen por su naturaleza, el trabajo por y con los trabajadores independientes con prestación de servicios en seguridad alimentaria para solventar la crisis alimentaria que se viene al mundo en los próximos años, con alternativas de solución en planes de salud preventiva y complementaria para aquellos que no tienen derecho a los subsidios y no alcanza con sus precarios ingresos a pagar un régimen contributivo que tampoco les resuelve la situación y unas entidades fuertes con asociados e verdad y con la posibilidad de ahorrar como el mejor mecanismo de prevención para posteriormente obtener crédito con un modelo similar al de banca de los pobres que venimos implementando con BANCAMUTUAL, la banca ética

PRÓXIMA ENTREGA: "ALGUNAS CIFRAS DEL MUTUALISMO COLOMBIANO"

8 de agosto de 2013

20. LAS MUTUALES SI SON EMPRESAS, ASÍ EL GOBIERNO Y LOS MUTUALISTAS COLOMBIANOS NO LO SEPAN

SEMINARIOS Y CAPACITACIÓN EN ECONOMÍA SOLIDARIA Y LIDERAZGO fungestar@gmail.com
Conferencias, cursos y seminarios en Liderazgo: fungestar@gmail.com 
VEINTEAVA entrega del ensayo: ASOCIACIONES MUTUALES. ¿SERÁ EL MUTUALISMO COLOMBIANO UNA ALTERNATIVA REAL PARA LOS SECTORES POBRES Este ensayo del Autor FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA*
Se está publicado semanalmente los días jueves por capítulos para su colección.

¿La asociación mutual una empresa solidaria? Si eso es cierto ¿Cuáles son sus ámbitos de trabajo? La respuesta se encuentra en la legislación, sin embargo tomado criterios de autores como Azucena Vélez y Gonzalo Pérez Valencia se encuentran serios cuestionamientos al rol del Estado y los gobiernos de turno cuando se demuestra que los funcionarios del Estado, en este caso del Dansocial, (Hoy oficina de organizaciones Solidarias del ministerio del trabajo) entidad de Fomento de la Economía Solidaria y la Superintendencia de Economía Solidaria, Supersolidaria, ponen en tela de juicio el criterio de la empresarialidad que reclaman no solo los autores mencionados sino también hacen eco muchos de los mutualistas que no se resignan a ver desaparecer, sin el derecho a la defensa, este modelo solidario.

En primer término vale la pena citar textualmente las normas principales que rigen el mutualismo para entender que
dichas entidades si son Empresas Solidarias. Las actividades realizadas por las asociaciones mutuales se encuentran reguladas por la Ley 79 de 1988, articulo 131 que concedió facultades extraordinarias al ejecutivo para regular la creación y funcionamiento de las asociaciones mutuales; el Decreto 1480 de 1989 que determina la, naturaleza, características, constitución, regímenes interno, de responsabilidad y sanciones y se dictan medidas para el fomento de los las asociaciones mutuales; y la Ley 454 de 1998 que determina el marco conceptual que regula la Economía Solidaria. Como se citó anteriormente “Las asociaciones mutuales son personas jurídicas de derecho privado, sin ánimo de lucro… para satisfacer sus necesidades mediante la prestación de servicios de seguridad social” (Decreto 1480, 1989)

Ahora, en lo referente a la prestación de servicios, es decir al quehacer de las mutuales para sus asociados y más aún para terceros, dice el mencionado Decreto 1480 en su artículo 43:

Son prestaciones mutuales los servicios que otorguen las asociaciones mutuales para la satisfacción de necesidades de los asociados, mediante asistencia médica, farmacéutica, funeraria, subsidios, ahorro y crédito y actividades culturales, educativas, deportivas o turísticas, así como cualquier otra prestación dentro del ámbito de la seguridad social que tenga por fin la promoción y dignificación de la persona humana. (Decreto 1480, 1989)

Parágrafo. Las asociaciones mutuales prestarán sus servicios preferencialmente a los asociados y a sus beneficiarios cuando lo contemplen sus estatutos. De acuerdo con éstos podrán extenderlos al público no afiliado, siempre en razón del interés social o del bienestar colectivo.

Es decir, el espectro de trabajo de las mutuales en Colombia es bastante amplio y de carácter multiactiva, hay quienes piensan que estas no son actividades empresariales y quienes aseguran todo lo contrario, entre ellos los autores citados en este estudio y con mayor énfasis es mi criterio y el de COLOMBIAMUTUAL ¡somos empresas asociativas mutualistas!

La mayor claridad al respecto la da la propia legislación cuando en el año 1998, más exactamente el 4 de agosto se promulgó la Ley 454 para determinar de manera taxativa el marco legal de la Economía Solidaria en Colombia, al respecto dice en su artículo segundo:

Ley 454 de 1998, (agosto 4) por la cual se determina el marco conceptual que regula la Economía Solidaria… Artículo 2º. Definición. Para efectos de la presente ley denomínase Economía Solidaria al sistema socioeconómico, cultural y ambiental conformado por el conjunto de fuerzas sociales organizadas en formas asociativas identificadas por prácticas autogestionarias solidarias, democráticas y humanistas, sin ánimo de lucro para el desarrollo integral del ser humano como sujeto, actor y fin de la economía. (Ley 454, 1998)

Están claramente definidos los criterios bajo los cuales se entienden las organizaciones solidarias y se resalta su principal principio al enfatizar que es el ser humano su esencia, su razón de ser. Seguidamente se caracterizan tales entidades.

Artículo 6º. Características de las organizaciones de Economía Solidaria. Son sujetos de la presente ley las personas jurídicas organizadas para realizar actividades sin ánimo de lucro, en las cuales los trabajadores o los usuarios según el caso, son simultáneamente sus portantes y gestores, creadas con el objeto de producir, distribuir y consumir conjunta y eficientemente, bienes y servicios para satisfacer las necesidades de sus miembros y al desarrollo de obras de servicio a la comunidad en general, observando en su funcionamiento las siguientes características: 1. Estar organizada como empresa que contemple en su objeto social, el ejercicio de una actividad socioeconómica, tendiente a satisfacer necesidades de sus asociados y el desarrollo de obras de servicio comunitario… (Subrayado fuera de texto) (Ley 454, 1998)

Se resalta lo esencial del artículo y la principal característica estar organizadas como empresas, taxativamente no hay lugar a equívocos dura es la ley pero es la ley podrá decir un jurisconsulto. La ley dice que son empresas, entonces lo son y esto se puede afirmar al leer y entender el parágrafo de este mismo artículo.

Parágrafo 2º. Tienen el carácter de organizaciones solidarias entre otras: cooperativas, los organismos de segundo y tercer grado que agrupen cooperativas u otras formas asociativas solidarias de propiedad, las instituciones auxiliares de la Economía Solidaria, las empresas comunitarias, las empresas solidarias de salud, las precooperativas, los fondos de empleados, las asociaciones mutualistas, (subrayado fuera de texto) las empresas de servicios en las formas de administraciones públicas cooperativas, las empresas asociativas de trabajo y todas aquellas formas asociativas solidarias que cumplan con las características mencionadas en el presente capítulo. (Ley 454, 1998)

Esta ley es posterior al origen dado en a la ley 79 del y al decreto 1480 de 1989 que dan origen regulan y orientan a las mutuales y queda entendido que por ser posterior modificó lo que hubiera podido interpretarse con anterioridad a esta ley 454.

El criterio de empresa solidaria en el caso de las mutuales ha sido desorientado desde las propias instancias del Estado como ocurrió en el año 1983 según relata Pérez Valencia textualmente. La posición del entones Director del Departamento Administrativo Nacional de Cooperativas, DANCOOP  (Hoy organizaciones solidarias) la recoge Pérez Valencia y lo cita textualmente:

... por esto discrepo de algunos planteamientos muy serios por otra parte, que querrían llevar a las sociedades (mutualistas) a pensar y a actuar como empresas...” y luego pasa a explicar que las mutuales deben funcionar con fines morales y no económicos. (Pérez Valencia, 1991, pág. 220)

Años más tarde se encuentra lo narrado por Azucena Vélez en torno a la prohibición del gobierno de turno para que una Asociación mutual pudiera generar empleo.

“Partiendo del hecho jurídico del “acuerdo asociativo”, un grupo de personan puede legítimamente asociare para crear una mutual cuya finalidad sea la de ayudarse a solucionar una de las dificultades más sentidas de la vida, como es el desempleo. Por eso hemos manifestado repetidamente que fue una equivocación cuando en 1999 el Dancoop de Medellín (hoy Dansocial) le negó a una mutual la personería jurídica porque planteó como objeto social la intermediación del empleo de un grupo de personas en Marinilla Antioquia, con el cuestionable argumento de que el empleo no hace parte de la seguridad social.” (Velez & Montoya, 2001, pág. 170)

Es decir no solamente se desconoció el concepto de empresa para el empleo sino que se pretendió sentar jurisprudencia en torno a lo que es o no Seguridad Social, campo en el cual se desarrolla la actividad del mutualismo por esencia histórica.

Hoy igual que ayer se encuentran conceptos de funcionarios que siguen con la labor de desorientar a la gente acerca de lo que es el mutualismo, basta ver textualmente los siguientes conceptos emitidos por la Supersolidaria en su página Web www.supersoldiaria.gov.co Sobre el particular señalan el artículo 43 del Decreto 1480 de julio 7 de 1989 citado anteriormente en este estudio y según el cual se legisla acerca de los diferentes servicios de la mutuales en Colombia.

Veamos esta “perla” del Gobierno colombiano. Concepto No. 025112 del 27 de agosto de 2003. Síntesis: Actividades y servicios que pueden desarrollar… es claro que el objeto de las asociaciones mutuales no es el de comercializar bienes sino el de satisfacer las necesidades de los asociados mediante asistencia médica, farmacéutica, funeraria, subsidios etc., todo en el ámbito de la seguridad social. Cabe resaltar que las asociaciones mutuales históricamente no se crearon para desarrollar actividades empresariales sino para satisfacer necesidades eventuales de sus asociados, como gastos funerarios o calamidades domésticas… Teniendo en cuenta lo anterior considera esta Oficina Jurídica que la actividad de exportación no es posible para las asociaciones mutuales toda vez que no es propio de estas asociaciones comercializar bienes y menos aún exportar, pues esta actividad lleva implícito el ánimo de lucro propio de las sociedades comerciales. (Supersolidaria, 2003)

En mi concepto personal e institucional de las entidades que represento es absurdo, por decir lo menos, esta posición de la Supersolidaria, no hay razón ni jurídica n racional en este concepto, en mi entender, es errado de la entidad que debe velar por el desarrollo y control de las mutuales, desde la óptica de prestación de servicios empresariales en cualquier ámbito de la seguridad social, tenga tan absurdo concepto de la mutualidad.

Es perentorio dar claridad a los lectores y al mutualismo de nuestro país. De un lado aseguran los amigos de la Supersolidaria “…las mutuales… no se crearon para desarrollar actividades empresariales sino para satisfacer necesidades” al afirmar semejante incongruencia, se desconoce flagrantemente la ley 454 del 98 que taxativamente dice que las mutuales son empresas de Economía Solidaria no es posible que se pretenda manipular tan inconscientemente esta situación. ¿Acaso la satisfacción de necesidades no es una función empresarial? cualquiera con mínimos conocimientos de mercadeo social seguramente no tendrá duda en contradecir de manera tajante este concepto “jurídico”

De otro lado es ilógico, pensar que las mutuales no puedan “… comercializar bienes y menos aún exportar, pues esta actividad lleva implícito el ánimo de lucro propio de las sociedades comerciales” citando el mencionado concepto y aclara que si así fuera, la comercialización de bienes solamente una actividad con ánimo de lucro, no existirían cooperativas ni Economía Solidaria, es paradójico reitero, pensar siquiera que este concepto pueda siquiera tener aceptación en cualquier sector de la economía no solo solidaria sino capitalista o en cualquier escenario en el cual se trate de ubicar este exabrupto jurídico. En el caso de las exportaciones y de conformidad con la legislación colombiana bien podría exportar biees y servicios a través de una CIA, entidad especializad al respecto

Otra mirada al contexto y a las relaciones que se deben dar entre el Estado y la comunidad interesada en llevar a la practica el mutualismo se estrella con la falta de políticas de Estado, hacen que la Economía Solidaria en general y el mutualismo en particular se vean abocados a los malos manejos y prácticas alejadas de la esencia de la solidaridad y la ayuda mutua. El mutualismo en Colombia no es conocido como si lo es el cooperativismo y esto entre otros factores de los diferentes gobiernos se ha encargado de mantenerlo en el ostracismo, claro, y a la falta de liderazgo de quienes han “dirigido” el mutualismo en los últimos 40 años.


Las entidades del estado que se deben al fomento y al control no cuentan ni con el presupuesto ni con el conocimiento real de lo que son las organizaciones que deben fomentar y vigilar. Una muestra de ello es que cuando se dirigen a las mutuales les dicen cooperativas y cuando se trata de la esencia de cada una de las entidades tienden a corporativizar todo sin ningún reato, que no decir de la falta de coherencia de los programas en el año 2005 se lanzó la idea de la SUMA SOLIDARIA por parte del Dansocial para abandonarlo poco después ante el cambio de director de la entidad, después se habla de lo mismo con otro nombre y así eternamente. Cada gobierno le cambia el plan y abandona lo que venía haciendo el anterior y el perenne sacrificado será siempre el sector de la Economía Solidaria en general y el mutualismo en particular sin políticas de ESTADO no hay nada… 


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