Mostrando entradas con la etiqueta I. Social y Solidario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta I. Social y Solidario. Mostrar todas las entradas

20 de abril de 2008

INTEGRACIÓN Y UNIDAD SOLIDARIA



“Hagamos de la unidad y la integración solidaria un marco de valores para desarrollar redes de comercio justo entre organizaciones solidarias de pocos recursos económicos pero grandes talentos humanos”
Fabio Alberto Cortés Guavita*
saulomón@gmail.com

Integración y unidad parecieran ser sinónimos pero no lo son realmente si lo vemos en el ámbito socioeconómico de nuestra América Latina, veamos sus diferencias, si la integración es vista como la posibilidad de convenios comerciales en la segunda opción encontramos el viejo sueño de asociación política. Es decir, si la integración es el estandarte de los empresarios para sus negocios, la unidad es una bandera por sus derechos enarbolados por las organizaciones populares.

La unidad es vista como la posibilidad de reivindicar los derechos de los ciudadanos en búsqueda de la justicia social y la equidad para obtener logros sociales en cada uno de los integrantes de dicho proyecto de unidad, mientras que la integración se convierte en un medio para afrontar la globalización con mayor competitividad e incremento de las utilidades y se afirma que o nos integramos en bloques o perecemos en la soledad.

¿Cómo convertir este debate en algo fructífero para el ejercicio de las herramientas solidarias que nos permitan de manera real reinventar con base en los principios y valores?

La integración solidaria o cooperación entre cooperativas o mutuales tiene serios paradigmas a derrotar, no es posible conciliar interese económicos de las organizaciones cuando estas tienen que pagar un diferencial según sus activos, aquí se aleja del sentido estricto de cooperación y ayuda mutua, por cuanto se generan contrastes abismales y una organización solidaria pequeña comienza a ver perdido su horizonte de integración real con sus pares de mayor o mejor rendimiento económico, por una sencilla razón que es esencia de su razón de existir: el centro de la organización es la gente y no el capital.

La integración vertical cede terreno frente a la integración horizontal, pues esta se da con el objeto de realizar alianzas estratégicas o redes de comercio que ayudan realmente a sacar avante a los más débiles, siempre que se cumplan los parámetros del comercio justo, sino no, pues se convierten en simples comercializadoras que explotan al más pequeño.

Esto nos lleva a pensar que se debería practicar más el criterio político de la unidad, expuesto anteriormente, con la convicción que así se desarrollará el viejo proverbio de “la unión hace la fuerza” y de la “ayuda mutua” vista de manera contractual en la cual priman los deberes para poder disfrutar de los derechos.

De esta manera los pequeños capitales, los pequeños productores o prestadores de servicios podrían encontrar la UNIDAD SOLIDARIA para ejercer la INTEGRACIÓN SOLIDARIA en condiciones democráticas y en el marco de la reinvención con base en principios y valores. Desarrollando entonces esta primera herramienta de reinventar con base en el principio de la Unidad y la Integración en redes de negocios de comercio justo, entendido este como aquel en el cual se les reconoce a los pequeños productores y servidores, una suma justa por sus bienes y servicios.

Un comercio en el cual se garanticen los comportamientos éticos con base en el sustrato y esencia de la solidaridad. Condiciones laborales justas con el pleno reconocimiento de los derechos de los trabajadores de las organizaciones solidarias y por encima de todo, entendiendo que este tipo de comercio en ningún caso significa comercio no-competitivo, o comercio sin calidad, no, por cuando la mejor forma de reconocer valores justos a los productores es a través de la eliminación de todos aquellos intermediarios ociosos.

Ahora, el comercio justo debe ser bio-justo, debe ser comercio ambientalmente justo, en el cual no se comercialicen productos que hagan daño al medio ambiente, ni al ser humano ni a su hábitat.

Hagámoslo equitativamente justo con nuestras organizaciones solidarias, en las cuales unidad e integración no sean sinónimos sino valores de interrelación en beneficio de los más débiles de aquellas organizaciones que aún se preguntan. ¿Qué será eso de la Integración Solidaria?

Presidente de Colombiamutual
Presidente de la REDSOL
Gerente FUNGESTAR

17 de marzo de 2008

Reinventando lo Solidario


REINVENTANDO LO SOLIDARIO DESDE SUS VALORES
Fabio Alberto Cortés Guavita*
saulomón@gmail.com

En Colombia, cooperativismo, mutualismo y fondismo van cada uno por su lado, en materia de principios y valores, y no hay siquiera la intención de unificar estos valores como los de la economía solidaria y popular, que deberían ser, sin embargo hay rasgos comunes y todos en la práctica recogen la esencia de lo que piensa y hace el sector más desarrollado como es el cooperativismo a nivel global.

Qué ha pasado después de congreso de Manchester y cuales son las herramientas que bien podría aplicarse en las organizaciones solidarias para que dejen de ser letra muerta y un saludo a la bandera. Recordemos como en 1995 en Inglaterra la ACI en sus diferentes intervenciones hacía énfasis en entender el nuevo rol del cooperativismo en un mundo cada día más cambiante. Hoy en el mundo la simple teoría del cambio se ha visto desbordada por la necesidad de ir más allá, ya no basta con dirigentes que apliquen teorías de cambio, la velocidad de los acontecimientos obliga a reinventar las organizaciones si se quiere sobrevivir y allí es precisamente donde el sector solidario y popular tienen su real ventaja competitiva.

Si la reinvención de los gurúes del mundo empresarial capitalista pasa por la necesidad de reinventarse a si mismos y a las instituciones con base en valores y principios como no entender que el sector solidario tiene que ser vanguardia en esta teoría y en su aplicación práctica. Solamente reinventando a partir de valores y principios podremos superar el problema de la crisis de identidad que en el 95 se creyó superado, pero que sus elementos centrales persisten, no se ha superado aún el reto de la membresía abierta, continuamos con empresas cerradas a sus asociados y en muchos casos se trabaja como sectas en los barrios o como clubes sociales de unos pocos, no se ha superado aún el poder de la tecnocracia de muchos dirigentes a perpetuidad, es decir, el pensamiento de Alex Laidlaw y su preocupación continúan latentes.

Para comprender de donde debe venir la reinvención tenemos que entender el entorno de las organizaciones y ese entorno no es precisamente solidario, ni social, menos aún popular en nuestro medio. Si en los albores de las organizaciones solidarias hubo personajes que influyeron de manera directa en la conformación y la ideología de las primeras organizaciones, como Owen y King, o Proudhon, con sus ideas de socialismo utópico y anarquismo. ¿Cuál es esa influencia de pensamiento hoy en el mundo? No podemos desconocer que la influencia del entorno es netamente neoliberal, que acaso concede la oportunidad al sector solidario de ser un paliativo a muchas de las dolencias originadas por su modelo egocentrista, es decir el utilitarismo de lo social, el manejo de la responsabilidad social como una estrategia y no como un fin.

También es importante ver la influencia de las teorías administrativas y tomar lo mejor de ellas para aplicarla en nuestro modelo. Si vamos a reinventar bien vale la pena ver que esa reinvención de nuestros principios y valores debe pasar en condición sine qua non por entender a los VALORES como creencias de mayor rango y de consenso social partiendo para el caso de los diferentes sectores colombianos de la solidaridad del valor fundamental, del respeto por la diferencia e ir más allá de la interpretación separada de lo axiológico y lo ontológico, es decir, ver de manera simbiótica la naturaleza de los valores éticos y estéticos, fijos y dinámicos en entera comunión con la teoría del ser humano y sus valores morales, del humanismo según el cual debemos definir y categorizar la realidad, las relaciones y las características inmersas en la organización en la cual debe priorizarse de manera esencial el ser y sus derechos.

Finalmente para reinventar lo solidario empresarial, se debe entender que los principios deben dejar de ser normas escritas para ser actuantes, que brinden a la opinión y al mercado una seguridad y confiabilidad que permita un gran impacto apalancado en el desarrollo universal. Convertir esas leyes naturales de carácter general en conductas y comportamientos de los seres que son la base de la organización solidaria y popular.

Más adelante veremos algunas herramientas que puedan llevar a la práctica la teoría de la reinvención con base en los valores y los principios de esa economía solidaria y popular que tanta falta hace en los sectores más desprotegidos de nuestro país.

*Presidente de COLOMBIAMUTUAL
Presidente Red Solidaria REDSOL
Gerente FUNGESTAR

1 de enero de 2008

Mutualismo es Simbiosis


Beneficio mutuo dado con reciprocidad.

Fabio Alberto Cortés Guavita
Presidente COLOMBIAMUTUAL
Gerente FUNGESTAR
Bogotá Colombia

Existen unos hongos que crecen en las raíces de las bellas orquídeas, flor que es símbolo nacional en Colombia, hongos a través de los cuales la orquídea recibe Nitrógeno, que es un vapor, un gas, el espíritu, el soplo de vida necesario para existir; a su vez el hongo recibe en reciprocidad Hidratos de Carbono, combinación que le da el azúcar, el dulce, la exquisitez de su propia supervivencia. Por favor no debemos confundir esta hermosa labor con el proceso de las parásitas que se alimentan de la planta sin entregar nada a cambio.

Que bello ejemplo el que nos dan otros seres vivientes diferentes a los humanos. Eso es lo que deben desarrollar las Asociaciones Mutuales en particular dentro de nuestra querida Latinoamérica, y, para lo cual se requiere de la interacción de la ayuda mutua entre nuestras organizaciones.

Veámoslo así: las Organizaciones Gremiales son la orquídea que para vivir requiere del Nitrógeno, del soplo de vida necesario para existir y las Asociaciones Mutuales son el hongo que lo puede proveer, a cambio recibirá Hidratos de Carbono, el dulce exquisito del deber cumplido en aras del desarrollo social en procura de la supervivencia de los ciudadanos que hacen parte de las entidades mutuales en nuestra región. O veámoslo al contrario si lo prefieren: las Asociaciones mutualistas permiten desarrollar el dulce trabajo de participar en la solución de los problemas de las comunidades y los Gremios le reintegran el soplo de vida necesario en el cumplimiento de sus obligaciones para con la sociedad.

Como pueden ustedes apreciar en el marco de la solidaridad se requiere de la interacción del hongo y la orquídea, no dejen ustedes marchitar la flor de la comunidad, la flor de las clases menos favorecidas que encuentran en la economía solidaria los nutrientes del nitrógeno de la vida y los hidratos de carbono de la mejora en la calidad de vida de nuestros congéneres. No interesa quien sea el hongo y quien la orquídea, lo importante es no tener parásitos en nuestra relación de beneficio mutuo para todos los asociados y su núcleo familiar.

26 de diciembre de 2007

LO SOLIDARIO EN EL SIGLO XXI

Fabio Alberto Cortés Guavita
Presidente COLOMBIAMUTUAL
Gerente FUNGESTAR
Bogotá Colombia

Latinoamérica gira a la izquierda y hay sectores que no definen su posición en el nuevo contexto, entre ellos la economía popular y solidaria, para no hablar de la social pues como aseguran muchos autores es redundante hablar de economía social ya que todo modelo económico por su propia naturaleza es social, en cambio no toda economía es solidaria y menos aún popular.

Los giros se entienden entre socialdemocracia y socialismo del Siglo XXI como marco ideológico de los actuales gobiernos en la mayoría de países de nuestra Latinoamérica, con la excepción de Colombia, en tal marco de confusión hay quienes afirman que las dos tendencias son lo mismo, sin embargo en honor a la verdad es necesario distinguir las dos corrientes.

En primer término es necesario decir que la social democracia desde sus inicios y en sus diferencias con el propio Carlos Marx, ha asumido que la trasformación de la sociedad se puede y debe realizar de manera lenta y pausada sin entrar en controversia real con el estado y más bien dando pasos hacia el estado benefactor reivindicando la democracia representativa como su conquista central.

El socialismo del siglo XXI en otra dirección busca y conquista la democracia participativa, directa y con poder revolucionario, es decir, siendo protagonista de la historia y vanguardia de los cambios profundos, que no los paquidérmicos de la socialdemocracia.

La economía popular y solidaria debe aportar a ese cambio, obviamente coexisten las dos tendencias, y el propio neoliberalismo dentro del sector, el cual lo convierte en parasitario frente al papel protagónico que debe jugar. Doctrinariamente y desde sus albores se ha manifestado que lo solidario está de lado de la clase trabajadora y popular y creció al pie del capitalismo contagiándose de todos sus vicios. Hoy cuando se puede jugar un rol importante no encuentra una dirección, un norte concreto.

Ver lo solidario en torno al papel de los términos de democracia citados anteriormente -nos dirían desde la teoría- es la esencia de las organizaciones populares y solidarias que conjugan la democracia representativa con la participativa y porque no con la democracia directa en algunos casos. Claro, desde la teoría porque otra cosa es la realidad pragmática. Se juega con lo representativo cuando se manipulan los procesos electorales y se juega con lo participativo cuando se cierran las puertas a los asociados frente a sus derechos.

La socialdemocracia promueve un Estado solidario paliando la redistribución del ingreso y estimulando la creación de riqueza. El socialismo del siglo XXI va más allá cuando dice que no es suficiente la inclusión, que es menester tener en cuenta el empoderamiento de los más necesitados, de los millones de pobres marginados y excluidos de todos sus derechos por el estado neoliberal, empoderamiento que debe pasar o iniciarse en los pasos requeridos para la construcción de un Estado social de derecho con justicia social.

¿Qué hace, o mejor aún cuál es el deber ser, de nuestra economía popular y solidaria en este rol de la inclusión y el empoderamiento?

Empoderar a los desprotegidos, haciéndoles ver su real poder como seres humanos frente a sus derechos, y que mejor manera de hacerlo que a través de organizaciones populares y solidarias, mutuales y cooperativas, para lograr la verdadera inclusión, en el trabajo con ingreso digno, a una seguridad alimentaria igualitaria en la cual haya de un lado el beneficio del equilibrio en su forma de alimentarse y de otro poniendo en práctica la eliminación de los intermediarios ociosos en la comercialización de los productos del agro a la ciudad lo cual nos lleva al comercio justo, inclusión y derecho a un medio ambiente sano y protector, benéfico para la nuevas generaciones y como un verdadero hogar a heredar por quienes han de encontrar un mundo más vivible y solidario.

14 de octubre de 2007

¿GESTIÓN DESINTERESADA?



FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA
Presidente Colombiamutual
Gerente FUNGESTAR
Bogotá, Colombia

La gestión desinteresada: cualquier excedente es puesto al servicio de los fines y reinvertido o distribuido, según el deseo de sus miembros, mediante creación de empleo, actividades, nuevas empresas, bonificaciones sobre el capital invertido, servicios a los miembros, actividades socioculturales, etc.

Partiendo del principio de la buena fe quienes organizan una cooperativa buscan el bien común, pero muchas veces el egoísmo individualista generado por una deformación del capitalismo hacen que estos líderes vean más allá y quieran sacar provecho de los resultados y desde otra óptica vemos como el incentivo del aporte es sano y busca de alguna manera satisfacer tal deseo de acumulación del ser humano. El problema está cuando se mira la situación en el contexto de clase, son acaso los integrantes de la mayoría de las entidades solidarias personas de estrato uno y dos? No, en su mayoría no es ese el caso y no lo son sencillamente por que no pueden serlo, unas veces por efectos de la ley, por ejemplo: cómo hacen los sectores mas desprotegidos para crear una cooperativa de ahorro si no cuentan con los cerca de mil millones de pesos para crearla, otras veces por cuanto quienes crean estas entidades no ven en la base de la pirámide más que pobreza, sin atractivo de negocio.

¿Cuál es el papel del mutualismo desde esa perspectiva? Primero hay que decir que el mutualismo no se ejerce en Colombia, existen unas pocas asociaciones mutuales que no dedican su trabajo realmente a desarrollar mutualismo, son contadas las excepciones y me refiero fundamentalmente a Bogotá, pueden existir unas 100 organizaciones, pero si hay 20 con plan de desarrollo y acciones orientas a prestar servicios en los sectores de estrato 1 y 2 sería ganancia, por eso hay que reinventarlo desde sus principios y valores.

El espacio del mutualismo está en los estratos uno y dos fundamentalmente y en algunos casos hasta en el tres, claro esto hace que quienes se dicen dirigentes solidarios se pregunten y qué negocio vamos a hacer allá, ese no es espacio para nada, no hay dinero. Pues bien yo aseguro que la mutual es el mejor modelo para trabajar con los más desprotegidos por aquellos excluidos de todo; cuál es el ámbito de seguridad alimentaria en estos estratos, en cuanto a inclusión al crédito será que un pobre desempleado y sin con que comer va a tener cuentas en bancos o cooperativas, o en un modelo que dice ser el de las oportunidades. Cuál el trabajo en áreas del medioambiente, del reciclaje y así podríamos ver que en todos los ámbitos de necesidad existen posibilidades para el modelo mutualista.

De dónde sacamos el capital semilla para iniciar los grandes proyectos y la respuesta es difícil, pues a nadie interesa hacer negocios con los pobres, porque aún no se entiende que desde esa óptica de la inversión de la pirámide que habla el sector capitalista, ellos si lo ven como negocio, y las organizaciones solidarias no ven que allí podrían realizar esa responsabilidad social empresarial que tanto se pregona, y que poco se practica.

El sector bien podría entonces invertir sus excedentes y orientar sus fondos de solidaridad a generar un verdadero movimiento de economía solidaria popular que reivindique el derecho al trabajo con ingreso digno, a la recreación, al deporte a la obtención de microcréditos para pequeños emprendimientos, a un alimentación ajena a químicos, a una agricultura verde y urbana; soluciones hay muchas y la mutual repito es la mejor opción por cuanto al no tener aportes no hay descapitalización si se van los socios, otros llegan y la empresa se mantiene patrimonialmente fuerte, eso es pensar en la sostenibilidad del proceso.

10 de septiembre de 2007

AUTONOMÍA PARA LA INCLUSIÓN

Fabio Alberto Cortés Guavita

La autonomía de gestión y la independencia respecto a los poderes públicos; Este principio cuenta con una gran incomprensión en los diferentes sectores del estado, hay quienes lo ven como un peligro y otros lo interpretan de acuerdo con sus conveniencias.

Debe ser visto en el sentido del respeto mutuo entre poderes, así como en una democracia -así sea restringida- el poder legislativo, el judicial y el ejecutivo cuentan con sus propias áreas de desempeño, y si bien se necesita de la interacción y sinergias, no se debe confundir con la invasión del uno en el espacio del otro. De igual manera el estado debe respetar la autonomía de las entidades solidarias y no inmiscuirse con decretos reglamentarios que van más allá de sus funciones de fomento o de control, como en el caso los recursos de educación solidaria.

Al interior de las organizaciones populares se tiene que ver como la posibilidad de tener más agilidad para adecuarse a las nuevas circunstancias para el desarrollo pleno de la capacidad gerencial en los niveles de dirección, reformulando el sistema de relaciones existentes entre el sector solidario y el estado. La solidaridad empresarial, contractual y popular funciona como un proceso mediante el cual las empresas solidarias deciden responsablemente la prestación de sus servicios con el ejercicio de los recursos propios; humanos, técnicos y económicos, define su estructura administrativa y los niveles de remuneración del personal cuya fijación no pude ser competencia de otras instancias, para cumplir más eficaz y eficientemente con sus propios objetivos estratégicos.

Supone la implementación de un sistema de evaluación, de seguimiento y de autocontrol que pone énfasis en los resultados sociales y económicos, para lo cual es necesario establecer indicadores de gestión. De esta forma, la evaluación se convierte en apoyo sustancial de las funciones de dirección.

Independencia de gestión en atención al interés público y comunitario debe representar la libertad de acción, estos dos aspectos son un principio esencial. Para ello, deben encontrar formas de diversificar sus fuentes de servicios en un marco de comercio justo. En este sentido vale acotar que los emprendimientos de los más desprotegidos deberían contar con financiamiento público toda vez que es responsabilidad del Estado garantizar el fomento de la economía solidaria -por lo menos eso cree uno cuando lee la constitución- es un derecho de los habitantes de nuestro país gozar del acceso y la inclusión al crédito, al trabajo digno, a la paz, sin entrar en la dinámica del mercado y la “competitividad” ni desviar su responsabilidad de servir a las necesidades del público en general, más allá de los intereses políticos y económicos de algunos grupos influyentes ajenos al interés común.

Esta autonomía tiene implicaciones mucho más profundas que la simple existencia de una ley con letra muerta para las empresas de la mutualidad, o con el control ejercido por el estado de manera posterior y no con un sano criterio de prevención, menos aún con el desgreñó de un ejecutivo que no entiende la labor de unos quijotes que luchan por los derechos de aquellos a quines el estado abandonó a su destino. Debe darse esa autonomía en un ámbito de solidaridad, y probablemente el paso más complejo sea la institucionalización de unos derechos ciudadanos que reclaman con urgencia la inclusión y atención de quienes detentan el poder político, económico y porque no, el gremial.

22 de julio de 2007

SOLIDARIDAD CONTRACTUAL





LA DEFENSA Y PUESTA EN PRÁCTICA DEL PRINCIPIO DE LA SOLIDARIDAD Y DE LA RESPONSABILIDAD

Las cooperativas grandes bien podrían ejercer esta solidaridad contractual desde sus grandes fondos de solidaridad y hacer efectiva la integración social y solidaria que tanta falta hace a los más desprotegidos. Fabio Alberto Cortés Guavita.

Este principio debe entenderse de manera integral, es decir, la solidaridad implica responsabilidad y esta engendra la solidaridad. Las personas buscan el apoyo asociativo para resolver conflictos, problemas y estos no pueden quedar ocultos en el ejercicio de la solidaridad, eso no sería responsable con la sociedad.

En este contexto la empresa social y solidaria debe responder a exigencias internas y externas, las primeras de su propia estructura y objetivo y las segundas de los ideales de los asociados. Esto se tiene que integrar de manera solidaria y contractual. El postulado de la igualdad entre los seres humanos plantea como una unidad riesgosa y protectora dos aspectos de aparente contradicción; la competencia y la solidaridad, pero, si tomamos esta última en le sentido contractual comunitaria podríamos aplicar la competencia entendida no como la voracidad del los postulados neoliberales sino como la forma de superarse en armonía y ayuda mutua

La solidaridad protectora vista como una relación contractual que se resuelve, necesariamente, en la división del trabajo es algo totalmente racional en una empresa solidaria, entendida como lo decía Emile Durkheim en su obra La División del Trabajo Social, como una parte del derecho y a su vez una parte del la solidaridad orgánica. Las relaciones de la división del trabajo en la solidaridad deben tener forma jurídica, eso es el acuerdo solidario devenido del criterio del acto cooperativo ampliándolo al espectro de todo lo social y solidario, para el caso colombiano.

Retomado el pensamiento de Durkheim no se puede aceptar que toda relación social se reduce a un contrato pues sería desconocer todo lo que debe darse al interior de la organización y al manejo de unas relaciones que deben tener al ser humano por encima del capital económico. Pero si podríamos hablar de un consensus de un cierto género que se expresa en los contratos y que representaría para los asociados un factor importante del consensus general. Esto si se tienen en cuenta que la sociedad, la comunidad inmersa en las entidades sociales y solidarias debe resguardar la solidaridad contractual ubicándola, hasta donde sea posible, al abrigo de todo lo que pueda perturbarla.

La responsabilidad del estado para pagar su deuda social, partiría entonces entender que la solidaridad tienen momentos o instancias y que el primero de ellos es la caridad, cuando las condiciones de extrema pobreza en nuestro país no permiten romper el círculo vicioso al no poder adelantar un emprendimiento porque no hay capital semilla, y no poder trabajar por falta de ese emprendimiento. Ahora bien, que no se haga por caridad, sino con la posibilidad real de créditos blandos, de donaciones, de formas de inversión social y de apoyo real a los más pobres que no pueden siquiera pensar en su ingreso a una cooperativa u otra forma solidaria por que no cuentan con un empleo estable, o peor aún, son la gran mayoría de desempleados calificados como trabajadores independientes para efectos de cotizar al régimen de salud contributivo, peor aún, son los que están clasificados en el régimen subsidiado.


La solidaridad contractual nos da la posibilidad de encontrar soluciones para las entidades sociales y solidarias, que, como el caso de las mutuales trabajan con paupérrimos recursos económicos. Las cooperativas grandes bien podrían ejercer esta solidaridad contractual desde sus grandes fondos de solidaridad y hacer efectiva la integración social y solidaria que tanta falta hace a los más desprotegidos.



Fabio Alberto Cortés Guavita

Fungestar. Bogotá Colombia


8 de julio de 2007

Sentido de Pertenecia Solidario


LA CONJUNCIÓN DE INTERESES DE LOS MIEMBROS, LOS USUARIOS O DEL INTERÉS GENERAL

Nada más pragmático para entender el contexto de este principio que la aplicación de una de las tendencias modernas de administración que en mí entender llegó para quedarse y no ser una moda más: Empoderamiento. Fabio Alberto Cortés Guavita

Contextualicemos un poco la situación, la queja más escuchada en cualesquiera cantidad de organizaciones sociales y solidarias gira en torno a la falta de sentido de pertenencia de los asociados. Si las entidades se detuvieran a observar y entender el porque de la deserción y de esa falta de compromiso seguramente se encontrarían con situaciones parecidas a la que voy a comentar.

¿A dónde apuntan el interés personales del asociado? ¿Tienen proyecto de Vida el asociado? ¿Será que la empresa solidaria le ayuda a resolver esos intereses personales?¿Acaso los intereses personales se pueden enfocar en la misma dirección de los interese de la institución?

Estos interrogantes son de fácil solución se dice que solamente un 7 % de la población cuanta con proyecto de vida y con certeza aseguraremos que el 100% de las personas que ingresan a una cooperativa, mutual o fundación no tienen proyecto de vida.

Lo lógico es que la capacitación básica que se de a los futuros asociados debe contemplar aspectos como los siguientes:

Proyecto de vida del asociado con objetivos claros, metas realizables y comprensión de los deberes y derechos que va a pactar con la entidad que le brinda la posibilidad de ingresar. El Sentido de Pertenencia se logra solamente en la medida que una persona comprenda y acepte la responsabilidad que implica su ingreso a la solidaridad contractual.

El proyecto del asociado no se puede quedar en la intención sino que lo debe desarrollar, y esto se logra a partir del momento en el cual los intereses individuales estén orientados en la misma dirección que los intereses de la empresa solidaria. Pero no basta con el éxito individual y el empresarial si no estamos inmersos en la búsqueda del éxito del mundo circundante

Desarrollo Social sostenible es un término aplicado al desarrollo económico y social que permite hacer frente a las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades, satisfacer las necesidades básicas de la humanidad, comida, ropa, lugar donde vivir y trabajo. Los límites para el desarrollo no son absolutos, sino que vienen impuestos por el nivel tecnológico y de organización social por eso hay que mejorar tanto la tecnología como la organización social para abrir paso a una nueva era de crecimiento económico sensible a las necesidades ambientales

"Empoderar" es una filosofía aplicable con más razón a las empresas solidarias, empoderar nace de la conciencia de un mayor valor del ser humano en el trabajo y de la convicción de que, cuanta más responsabilidad se da, la gente actúa más solidariamente.

Solamente conjugáremos los interese de los asociados, los de su organización solidaria y los del mundo circundante en el momento que logremos a través de la educación solidaria comprometer a los asociados en el Sentido de Pertenencia real, a través del empoderamiento.

19 de junio de 2007

¿Los asociados, el poder verdadero?





¿LOS ASOCIADOS ESENCIA DEL PODER VERDADERO?
Fabio Alberto Cortès Guavita
Decíamos recientemente que la democracia es la base del proceso de adhesión voluntaria en las entidades del sector Social y Solidario. Veamos ahora dos conceptos que van de la mano: Democracia Representativa y Democracia Participativa.

La primera es aquel ejercicio que nos permite elegir a las personas que consideramos son los más capaces y los más honestos para dirigir el destino de la entidad, es entonces cuando con nuestro voto nombramos a los integrantes de la Junta Directiva, a los integrantes del órgano de Control Social y al Revisor Fiscal.

Cada uno de estos órganos tiene que cumplir con determinadas funciones y entregarnos cuanta de ello periódicamente, tal como lo establezcamos en el Estatuto. Pareciera letra muerta en muchas organizaciones, el acto electoral es entonces el momento en el cual se ejerce la democracia representativa y a través del voto se constituyen mayorías que determinan quienes son los llamados a gobernar la entidad por un periodo de tiempo definido en el Estatuto. Dicha regularidad establecida en el Estatuto al fijar los periodos para los cuales se eligen a los integrantes de los diferentes órganos de dirección y control, permite que las mayorías se modifiquen o se turnen en el ejercicio de la dirección y control de la entidad, así también se constituyen grupos de presión que ejerciendo una oposición serena y constructiva pueden coadyuvar en el desarrollo de las tareas y programas a la vez que les permite ser alternativa en la siguiente elección.

La Asamblea es la esencia de la democracia es el sagrado derecho de todos en la escogencia o nombramiento de sus representantes, es decir de aquellos asociados que escogemos para que ocupen los cargos de dirección de nuestra empresa solidaria. Ahora bien, si aceptamos este ejercicio de la democracia en el sentido de resolver nuestros asuntos en la asamblea, debemos entender también como, quienes ejercemos la autoridad suprema somos nosotros mismos en la toma de decisiones de la citada Asamblea y cómo nuestros representantes elegidos para dirigir la empresa solidaria; lo hacen en nuestro nombre.

Bien, veamos ahora la democracia participativa, caracterizada porque sus procesos son aleatorios, no tienen una periodicidad fija, ocurren cada vez que sea necesario. Se da fundamentalmente cuando se le consulta a los asociados acerca de temas específicos y estos a su vez hacen propuestas para ser presentadas al consejo de Administración o a la asamblea general, ya de manera ordinaria o EXTRAORDINARIA. Esta oportunidad es quizá el máximo momento de participación, cuando los asociados por su propia iniciativa solicitan de conformidad con el estatuto la convocatoria de Asamblea extraordinaria ya sea con el fin de elevar propuestas en pro del desarrollo de la empresa solidaria o por cuanto consideren con justificada razón que es necesario reunir el máximo órgano de dirección para dar a conocer irregularidades en el manejo de la entidad.

Existen mecanismos de participación como el derecho a la información y a la revisión de documentos de la administración los cuales deben estar reglamentados para acceder a ellos de manera oportuna. ¡Será posible que tanta belleza se pueda cumplir como debe ser en la gran mayoría de nuestras instituciones solidarias! Juzgue usted amigo lector y verifique en su entidad.


Volver a la pàgina principal

4 de junio de 2007

!Democracia, cuántas arbitrariedades se cometen en su nombre!




Por Fabio Alberto Cortés Guavita
"La adhesión voluntaria y abierta, así como el control democrático en la base por parte de sus miembros" Suena muy bien pero que mal se practica.


Será posible que se cumpla este principio con la legislación de Colombia -para tomar un ejemplo- al acoger el criterio de los terceros y de los usuarios, o nos lleva a pensar si una entidad social y solidaria es democrática cuando se restringe el derecho a la asociación. Qué pasaría entonces con el llamado cooperativismo cerrado o con los fondos de empleados (sui generis en Colombia) que limitan su acción a una determinada empresa, pues a contra pelo de lo que busca la misma legislación particular de estos organismos al permitirles ampliarse a sectores económicos, estos, muchas veces se resisten a abrirse socialmente. Se podría afirmar entonces que en algunos casos el principio no se cumple por factores de la propia legislación y en otros por discriminación o intereses para mantener entidades de más "fácil manejo"

Si se practicara una democracia real en las entidades del sector social y solidario se deberían tener en cuenta aspectos que van atados al desarrollo histórico de lo que entendemos por democracia, que en la mayor de las veces va de la mano con el modelo político y económico del sistema que rige al determinado país en el cual se mueven estas organizaciones. Bien podríamos ver, para tomar un sólo ejemplo genérico que en la antigua URSS convivía el Koljoz con el sistema socialista y en Israel el Kibutz con el sistema capitalista. Esto se podría tomar como la convivencia de un modelo que resistiría los embates de los sistemas ideológicos pero la verdad no es así, más bien el modelo social y solidario es "manejado" por determinado sistema social y político según convenga al gobernante de turno por falta de políticas de estado.

Democracia (del griego, demos, ‘pueblo’ y kratein, ‘gobernar’), sistema político por el que el pueblo de un Estado ejerce su soberanía mediante cualquier forma de gobierno que haya decidido establecer. El ejercicio de la democracia directa que deviene de la idea del gobierno del pueblo que jugó un importante papel en las democracias de la era precristiana es contrario a la realidad de hoy, en contraposición en las democracias actuales ya no funciona por el crecimiento de la ciudades o de las organizaciones para volver a nuestro tema. Otrora, todos los ciudadanos tenían voz y voto en sus respectivos órganos asamblearios. Nosotros en las entidades buscamos y conseguimos diluir este principio en la representación de los delegados y así, en aras de la solución de un asunto de carácter organizacional, sacrificamos el verdadero rol de la democracia pues son contadas las entidades en las cuales se ejerce el voto directo.

Este tema es álgido y debe entenderse a la luz de lo que hoy es para nosotros el ejercicio de la democracia participativa y la democracia representativa, que veremos en una próxima oportunidad por ahora reflexionemos acerca la verdadera libertad de adhesión y seguramente la encontraremos incomoda para el ejercicio del trabajo pero que falta que hace a nuestro movimiento para desarrollar un crecimiento acorde al principio y por obvias razones consecuentes, beneficiando a muchos miles más de los que hoy en día lo pueden alcanzar.

Volver a la página principal

29 de abril de 2007

3. SÓLO EL HOMBRE DEJA VESTIGIOS DE LO QUE HA CREADO

"La primacia del hombre y del objeto social sobre el capital, todas son empresas de personas"
Fabio Alberto Cortés Guavita

"El hombre no es la más majestuosa de las criaturas, antes incluso que los mamíferos los dinosaurios eran decididamente más espléndidos. Pero él posee algo que los demás animales no tienen: un caudal de facultades que por sí solo, en mas de tres millones de años de vida, le hizo creativo. Cada animal deja vestigios de lo que fue; sólo el hombre deja vestigios de lo que ha creado"Este pensamiento de J. Bronowski nos introduce en el primer principio de lo social y solidario: La primacía del hombre y del objeto social sobre el capital, todas son empresas de personas.
Un razonamiento determinante es el valor de la persona por encima del capital, éste debe ser instrumento y no base de la magnitud para decidir acerca del destino de la organización o del reparto de beneficios. La expresión democrática de "una persona un voto" es la sinopsis del concepto por el que todos valen igual y nadie se diferencia por cuestiones marginales al concepto personal, ante todo por la posible aportación distinta de capital, como ocurre en la empresa capitalista. La expresión más genuina de la solidaridad está inmersa en este principio, pero, la primacía del hombre y del objeto social sobre el capital, no la excluyen del desarrollo empresarial y el emprendimiento en busca de la riqueza colectiva, que debe satisfacer las necesidades básicas insatisfechas del ser humano y su aporte a la comunidad, donde nada impida su paso firme e inquebrantable hacia la construcción de una sociedad más justa y equitativa.
Algunos de los valores sociales que han caracterizado a la economía social son hoy en día incorporados en los informes de sostenibilidad de las empresas, y más en concreto de las grandes empresas multinacionales, para ellas lo social es la estrategia. Es irónico, que nuestras organizaciones la mayor de las veces pasen por encima de estos valores y sean ellos quienes los incorporen. "Los ciudadanos desconocen los valores participativos y solidarios que promueve la economía social" Afirma J. J. Barrera director general de la Economía Social, del Trabajo Autónomo y del Fondo Social Europeo, a lo cual se puede agregar que las empresas solidarias también lo hacen, ello exige profundizar el análisis acerca de la concreción efectiva de este primer principio, sin desconocer que muchas de las organizaciones sociales y solidarias si cumplen con su función social insustituible, que lejos están de cumplir las empresas capitalistas, y que las políticas públicas tampoco alcanzan a atender, ni entender.
Cómo hacer parte de un mundo inmerso en el consumismo y dar cumplimiento a la primacía del ser sobre el capital es uno de los retos del sector social y solidario y deberá hacerlo de la mano de los criterios de la mercadotecnia social, con una orientación que sostiene que la tarea fundamental de la empresa es determinar las necesidades y deseos de sus mercados meta y adaptar la organización a la entrega de las satisfacciones deseadas, en forma más eficiente y efectiva que sus competidores, pero haciéndolo de tal manera que preserve y aumente el bienestar de los consumidores y de la sociedad, es decir, produciendo o prestando servicios que no afecten al ser humano ni a su entorno, respetando el medio ambiente del planta azul.
La Mutualidad, como principio de todo lo social y solidario, es el vínculo moral capaz de establecer la concordia entre los hombres de un mismo país y entre los pueblos de un mismo universo, preservado por el hombre con criterios creativos, no meramente distributivos, de tal manera que se haga fiel al sentir según el cual el hombre es el único que deja vestigios de lo que crea para su propio beneficio y el de la comunidad. Se requiere de un ser nuevo como el alba de una nueva cultura, al decir de un pensador universal: Occidente, la tierra del ocaso, tiene hoy más que nunca necesidad de una cultura del despuntar, es decir, de un nuevo nacimiento.
Bogotá. Colombia, abril de 2007

2. LA MUTUALIDAD, GÉNESIS DE LO SOCIAL Y SOLIDARIO

"... la mutualidad es la mamá, la guía y el hilo conductor de todos los principios de lo social y solidario"

Fabio Alberto Cortés Guavita.

Hoy cuando Europa festeja con alborozo los 50 años de existencia de la Unión Europea, es menester reconocer un mérito grande en la implementación de principios que coadyuvan la estructuración de la economía social y solidaria (economía popular). Ya por el año 1980 en Francia, a pesar de las diferencias propias de la diversidad de entidades del sector popular, se crea un comité nacional para trabajar la idea de una carta social que desembocaría en julio 1983 con la primera manifestación de reconocimiento legislativo de la Economía Social y en el año de 1999 por septiembre se plantean unas características propias del sector que la Asociación Mutualista Internacional, AIM reseña así:

La primacía del hombre y del objeto social sobre el capital, todas son empresas de personas;
La adhesión voluntaria y abierta, así como el control democrático en la base por parte de sus miembros;
La conjunción de intereses de los miembros, los usuarios o del interés general;
La defensa y puesta en práctica del principio de la solidaridad y de la responsabilidad;
La autonomía de gestión y la independencia respecto a los poderes públicos;
La gestión desinteresada: cualquier excedente es puesto al servicio de los fines y reinvertido o distribuido, según el deseo de sus miembros, mediante creación de empleo, actividades, nuevas empresas, bonificaciones sobre el capital invertido, servicios a los miembros, actividades socioculturales, etc.

Dejando aparte, y antes de entrar a analizar esta caracterización de manera puntual en una próxima entrega, permítanme enmarcar estos principios planteados por la Unión Europea, en la génesis de todo lo social y solidario, estoy hablando de la mutualidad.

Deseo, en este contexto, subrayar como en una de las comunicaciones de la Supersolidaria, en Colombia, se manifestaba. "Las cooperativas son mutualistas, no asistencialistas, esto es, que buscan el beneficio de sus propios asociados, no el de terceros y por ende, todos los esfuerzos se deben orientar a la prestación de los servicios necesarios para la satisfacción de las necesidades de aquéllos y sólo excepcionalmente de terceros" Letra muerta que no se compadece con la realidad de nuestro sector popular, pero que me da píe para afirmar no solamente las cooperativas son mutualistas sino que todas las entidades que aspiren a clasificar en el marco de lo social y solidario deben ser mutualistas, pues la mutualidad es la mamá, la guía y el hilo conductor de todos los principios de lo social y solidario.

Esta descripción será incompleta si no contextualizamos, que el nacimiento de la mutualidad como concepto se pierde en la prehistoria, es decir en la historia no escrita, la que se conoce por medio de informaciones, signos, leyendas, comentarios que se han transmitido de generación en generación; para ser retomados por J. Proudhon como una variedad del anarquismo, sus inicios sistémicos se remontan al propio Proudhon en Francia y Josiah Warren en los Estados Unidos quienes lo promueven como un sistema comunalista, basado en una suerte de cooperativismo regido por un banco del pueblo al servicio de los propios usuarios. Este sistema, cuya viabilidad práctica tanto se ha discutido, tenía un sentido profundamente evolucionista. Del sistema se desprende, aparte la operación bancaria sin usura, (Banca Etica Mutualista propuesta por Colombiamutual) la ruina de la poderosa banca burguesa y de la propia burguesía; al decir de Proudhon.

Como podemos observar, más allá de los paradigmas teóricos, debe primar a la hora de esgrimir argumentos a favor de la economía social y solidaria, un discurso fuertemente opositor al capitalismo neoliberal, por la sencilla razón de su incompatibilidad.
Bogotá, Colombia, marzo de 2007

1. UN MUNDO INCLUYENTE PARA VIVIR EN ARMONÍA

"... hay que distinguir el origen de lo social y lo solidario del nacimiento de las organizaciones sociales y solidarias, pues son diferentes en el tiempo y en el espacio..."

Fabio Alberto Cortés Guavita

La Economía Social o la Economía Solidaria; esta aparente dicotomía es abordada en los diferentes países con sus propias particularidades, siendo más universal el primero de los términos. Si nos adentramos en los vericuetos de sus componentes seguramente llegaremos a una conclusión y es que se debería hablar de ECONOMIA SOCIAL Y SOLIDARIA, pues si bien es cierto que aparentemente los dos términos podrían ser considerados sinónimos no lo son en estricto sentido y más bien son términos complementarios e incluyentes.

Acéptese o no, en Colombia está fraccionado el sector desde el momento en el cual los legisladores concibieron la idea de la Economía Solidaria al margen de las otras instituciones que hace parte de lo Social y Solidario. Para una mayor claridad es necesario entender que son múltiples las figuras empresariales y sociales que integran este sector y todas se preocupan por salvaguardar su especificidad y mantener su unidad, pero, desafortunadamente cada subsector va por su lado sin entender la importancia de la integración y dando mayor importancia a la "competencia" propia del sistema capitalista neoliberal y ajeno al desarrollo de lo Social y Solidario, no puede haber compatibilidad en estos criterios pues mientras el neoliberalismo pontifica y tiene cómo fin único la consecución de utilidad económica y la rentabilidad del capital, lo social y solidario tiene como misión la obtención de réditos sociales en los cuales el único beneficiado debe ser, el ser humano.

Al afirmar lo anterior es importante reconocer que ello no puede reñir con los criterios de empresarialidad que deben tener las entidades sociales y solidarias dentro de un manejo que permita el desarrollo del Mercadeo Social y la Gerencia Social en los cuales prima el ser y su entorno, y su esencia es la producción y comercialización de bienes y servicios que no afecten al hombre en su salud ni a su entorno ambiental, para no devastar el Planeta Azul objeto de destrucción por parte del neoliberalismo voraz que nos afecta a todos sin distingo de credo.

Ahora bien, hay que distinguir el origen de lo social y lo solidario del nacimiento de las organizaciones sociales y solidarias, pues son diferentes en el tiempo y en el espacio, lo social y solidario como valores primigenios del ser nacieron con él, por eso es sabio retomar la vieja metáfora según la cual el hombre es un animal social y entender que la ayuda mutua, esencia de la solidaridad, existe desde los albores de la humanidad.

Cabe señalar que otra cosa es el origen de las organizaciones, las cuales fueron creadas por el hombre como resultado de una necesidad histórica de resolver problemas que le fueron causados por el nacimiento y desarrollo del capitalismo salvaje; en primer término se puede afirmar que el punto de partida de las organizaciones sociales y solidarias se da en el contexto de la lucha social y la finalidad de todas no es otra que la protección de sus asociados o afiliados.

A mi modo de ver, hoy en día la Economía Social y Solidaria inscribe plenamente su acción en una economía de mercado, a la que se esfuerza en aportar correcciones sociales, por eso es importante partir de unos principios universales que unifiquen el contexto del trabajo. No se puede desconocer el aporte a este aspecto dado por la comunidad europea cuando en desarrollo de la Unión Europea fijaron y aprobaron un documento base de principios universales en el cual trabajaron, declararon y acataron las cooperativas, las mutualidades, las asociaciones y las fundaciones, el 24 de septiembre de 1999 y que será el tema de la próxima disertación.

Bogotá, Colombia febrero de 2007

Mis viajes por el mundo

BUENOS AIRES