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1 de marzo de 2015

¿AUTONOMÍA SOLIDARIA? QUE SINVERGÜENZAS

10. ¿AUTONOMÍA SOLIDARIA? QUE SINVERGÜENZAS
Serie Doctrina de la ayuda mutua.
Por Fabio.  Alberto Cortés Guavita


La autonomía de gestión y la independencia respecto a los poderes públicos; Este principio cuenta con una gran incomprensión en los diferentes sectores del estado, hay quienes lo ven como un peligro, otros lo interpretan de acuerdo con sus conveniencias, menos aún la van a respetar.

Debe ser visto en el sentido del respeto mutuo entre poderes, así como en una democracia -así sea restringida- el poder legislativo, el judicial y el ejecutivo cuentan con sus propias áreas de desempeño, y si bien se necesita de la interacción y sinergias, no se debe confundir con la invasión del uno en el espacio del otro. De igual manera el estado debe respetar la autonomía de las entidades solidarias y no inmiscuirse con decretos reglamentarios que van más allá de sus funciones de fomento o de control, como en el caso los recursos de educación solidaria, para citar un solo caso.

Al interior de las organizaciones populares se tiene que ver como la posibilidad de tener más agilidad para adecuarse a las nuevas circunstancias para el desarrollo pleno de la capacidad gerencial en los niveles de dirección, reformulando el sistema de relaciones existentes entre el sector solidario y el estado. La solidaridad empresarial, contractual y popular funciona como un proceso mediante el cual las empresas solidarias deciden responsablemente la prestación de sus servicios con el ejercicio de los recursos propios; humanos, técnicos y económicos, define su estructura administrativa y los niveles de remuneración del personal cuya fijación no pude ser competencia de otras instancias, para cumplir más eficaz y eficientemente con sus propios objetivos estratégicos.

Supone la implementación de un sistema de evaluación, de seguimiento y de autocontrol que pone énfasis en los resultados sociales y económicos, para lo cual es necesario establecer indicadores de gestión. De esta forma, la evaluación se convierte en apoyo sustancial de las funciones de dirección.

Independencia de gestión en atención al interés público y comunitario debe representar la libertad de acción, estos dos aspectos son un principio esencial. Para ello, deben encontrar formas de diversificar sus fuentes de servicios en un marco de comercio justo. En este sentido vale acotar que los emprendimientos de los más desprotegidos deberían contar con financiamiento público toda vez que es responsabilidad del Estado garantizar el fomento de la economía solidaria -por lo menos eso cree uno cuando lee la constitución- es un derecho de los habitantes de nuestro país gozar del acceso y la inclusión al crédito, al trabajo digno, a la paz, sin entrar en la dinámica del mercado y la “competitividad” ni desviar su responsabilidad de servir a las necesidades del público en general, más allá de los intereses políticos y económicos de algunos grupos influyentes ajenos al interés común.

Esta autonomía tiene implicaciones mucho más profundas que la simple existencia de una ley con letra muerta para las empresas de la mutualidad, o con el control ejercido por el estado de manera posterior y no con un sano criterio de prevención, menos aún con el desgreñó de un ejecutivo que no entiende la labor de unos quijotes que luchan por los derechos de aquellos a quienes el estado abandonó a su destino. Debe darse esa autonomía en un ámbito de solidaridad, y probablemente el paso más complejo sea la institucionalización de unos derechos ciudadanos que reclaman con urgencia la inclusión y atención de quienes detentan el poder político, económico y por qué no, el gremial.

Finalizaré hablando del estropicio más grande de la legislación colombiana, de un lado nos obliga a las entidades del sector solidario a realizar programas de educación solidaria, mutualista, cooperativa y capacitación puntual de acuerdo con las necesidades propias de cada institución, de otro obliga a destinar una parte de los excedentes de cada año para ello y de contera mediante un decreto crea un impuesto indirecto para quitarnos esos recursos con destino a llenar vacíos en las arcas del estado y eufemísticamente  asegurar que se está haciendo educación solidaria por cuenta del estado, que desvergüenza la de los estos sinvergüenzas.



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21 de febrero de 2015

SÓLO EL HOMBRE DEJA VESTIGIOS DE LO QUE HA CREADO

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9. SÓLO EL HOMBRE DEJA VESTIGIOS DE LO QUE HA CREADO
Serie Doctrina de la ayuda mutua.
Por Fabio.  Alberto Cortés Guavita


La primacía del hombre y del objeto social sobre el capital, todas son empresas de personas. Principio número uno de lo social y solidario

"El hombre no es la más majestuosa de las criaturas, antes incluso que los mamíferos los dinosaurios eran decididamente más espléndidos. Pero él posee algo que los demás animales no tienen: un caudal de facultades que por sí solo, en más de tres millones de años de vida, le hizo creativo. Cada animal deja vestigios de lo que fue; sólo el hombre deja vestigios de lo que ha creado"

Este pensamiento de J. Bronowski nos introduce en el primer principio de lo social y solidario: La primacía del hombre y del objeto social sobre el capital, todas son empresas de personas.

Un razonamiento determinante es el valor de la persona por encima del capital, éste debe ser instrumento y no base de la magnitud para decidir acerca del destino de la organización o del reparto de beneficios. La expresión democrática de "una persona un voto" es la sinopsis del concepto por el que todos valen igual y nadie se diferencia por cuestiones marginales al concepto personal, ante todo por la posible aportación distinta de capital, como ocurre en la empresa capitalista. La expresión más genuina de la solidaridad está inmersa en este principio, pero, la primacía del hombre y del objeto social sobre el capital, no la excluyen del desarrollo empresarial y el emprendimiento en busca de la riqueza colectiva, que debe satisfacer las necesidades básicas insatisfechas del ser humano y su aporte a la comunidad, donde nada impida su paso firme e inquebrantable hacia la construcción de una sociedad más justa y equitativa.

Algunos de los valores sociales que han caracterizado a la economía social son hoy en día incorporados en los informes de sostenibilidad de las empresas, y más en concreto de las grandes empresas multinacionales, para ellas lo social es la estrategia. Es irónico, que nuestras organizaciones la mayor de las veces pasen por encima de estos valores y sean ellos quienes los incorporen. "Los ciudadanos desconocen los valores participativos y solidarios que promueve la economía social" Afirma J. J. Barrera director general de la Economía Social, del Trabajo Autónomo y del Fondo Social Europeo, a lo cual se puede agregar que las empresas solidarias también lo hacen, ello exige profundizar el análisis acerca de la concreción efectiva de este primer principio, sin desconocer que muchas de las organizaciones sociales y solidarias si cumplen con su función social insustituible, que lejos están de cumplir las empresas capitalistas, y que las políticas públicas tampoco alcanzan a atender, ni entender.

Cómo hacer parte de un mundo inmerso en el consumismo y dar cumplimiento a la primacía del ser sobre el capital es uno de los retos del sector social y solidario y deberá hacerlo de la mano de los criterios de la mercadotecnia social, con una orientación que sostiene que la tarea fundamental de la empresa es determinar las necesidades y deseos de sus mercados meta y adaptar la organización a la entrega de las satisfacciones deseadas, en forma más eficiente y efectiva que sus competidores, pero haciéndolo de tal manera que preserve y aumente el bienestar de los consumidores y de la sociedad, es decir, produciendo o prestando servicios que no afecten al ser humano ni a su entorno, respetando el medio ambiente del planta azul.


La Mutualidad, como principio de todo lo social y solidario, es el vínculo moral capaz de establecer la concordia entre los hombres de un mismo país y entre los pueblos de un mismo universo, preservado por el hombre con criterios creativos, no meramente distributivos, de tal manera que se haga fiel al sentir según el cual el hombre es el único que deja vestigios de lo que crea para su propio beneficio y el de la comunidad. Se requiere de un ser nuevo como el alba de una nueva cultura, al decir de un pensador universal: Occidente, la tierra del ocaso, tiene hoy más que nunca necesidad de una cultura del despuntar, es decir, de un nuevo amanecer.

23 de enero de 2015

MUTUALISMO Y EXCLUSIÓN SOCIAL EN COLOMBIA

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7. MUTUALISMO Y EXCLUSIÓN SOCIAL EN COLOMBIA
Serie Doctrina de la ayuda mutua
Por Fabio.  Alberto Cortés Guavita


Para algunos es una “nueva moda” hablar de la exclusión social; haciendo referencia a la “nueva pobreza”. Es necesario sacarlo de tal contexto para dimensionarlo en la realidad, la de la pobreza de América latina, ¿exclusión de qué?

En principio veamos cuales son los ámbitos de los cuales está excluida la gran mayoría de habitantes de nuestra Colombia y del entorno latinoamericano. Falta de oportunidades de trabajo, el desempleo rampante por encima del 14 % así el Estado a través de sus agencia de estadística pontifique en sus cifras “acomodadas” y ubique en una sola bolsa estadística a los desempleados y subempleados y pretenda confundir a la opinión pública con el cuento de la informalidad a medias, el decir, que quien se encuentra en un semáforo vendiendo golosinas es un nuevo empleado. Exclusión del crédito para la gran mayoría que no puede acceder tan siquiera a una cuenta de ahorro en la cual sus pequeños ahorros se diluyen en el pago de “servicios” electrónicos y que el usuario pobre no usa, Excluidos de la seguridad alimentaria.

Es necesario tener suficientemente claras las diferencias existentes entre los conceptos: la exclusión social intenta ampliar el marco de discusión y pasar de la consideración de la pobreza como algo que tiene que solucionarse a partir de mecanismos como el aumento de la renta o simplemente en un marco de instrumentos de carácter redistributivo.

El intento de la nueva concepción está íntimamente ligado a un entender de lo relacional y que si bien la pobreza depende de unos recursos materiales, la inclusión es más una falta de oportunidades tanto personales, como económicas, sociales, políticas etc.

No vamos a entrar en el análisis de la diversidad de definiciones existentes en torno a la exclusión, simplemente pretendemos mostrar el proceso a través del cual a los pobres no se les permite hacer parte de los bienes que satisfacen las necesidades básicas del ser humano y se busca que éste ser sea gestor de su propio destino a través del empoderamiento, de la comprensión de los derechos naturales para la supervivencia digna, no se trata de resolver el problema generando subempleo y empleo mal remunerado, como ha sido la constante en los últimos años gracias a la desrregularización laboral y a las medidas que hacen boga en un gobierno inmerso en sus propios desvaríos en torno a temas tan álgidos como el de pretender una seguridad a punta de fuerza, cuando está sobradamente demostrado que el ser humano no está dado para la represión y por el contrario siempre están en búsqueda de la libertad.

Esa libertad debe reflejarse entonces en la posibilidad incluyente de ser parte de la solución de sus necesidad con el debido acompañamiento del estado, el cual a través de políticas públicas debe reconocer ese poder del ser; empoderar no es darle poder a nadie, es reconocer que ese poder lo tiene el ser per se.

La gran relevancia está dada por el derechos a la participación, o lo que otros llaman la democracia participativa real en los procesos a través del cuales se tiene control sobre las iniciativas, decisiones y recursos que afectan a la vida social, política y económica, evitando así el énfasis en lo individual (pobreza como patología o enfermedad), para poner el acento en lo social.

Si exclusión es estar fuera de, hay que luchar por la inclusión, es decir, están dentro de. Trabajo, ingreso digno, seguridad alimentaria, ahorro y crédito, medio ambiente, comercio justo, turismo alternativo, vivienda y todo aquello que le ha sido negado debe conquistarse desde el empoderamiento.

Los enfoques de “comprensión" del problema que enmarcan la salida desde la óptica asistencialista son los principales enemigos del empoderar a los pobres ya que les coacta el derecho a hacer parte de la solución y le engaña haciéndole creer que siempre “tiene” que haber alguien dispuesto a solucionarle el problema del momento.

Es necesario entonces decir que las entidades solidarias y populares que deseen aportar a una nueva realidad y al apoyote una verdadera inclusión deberán tener en cuenta criterios planteados, en esta ocasión por esos documentos que nos envían nuestros amigos y que muchas veces no tienen autor y por tanto no podemos agradecer su valor; de allí tomamos los siguientes conceptos de lo que debe ser Buenas Prácticas para la Inclusión y lo que, en mi entender deben ser los puntos a tener en cuenta en la realización de proyectos que busquen coadyuvar la inclusión de los pobres en cualesquiera de los países de nuestra América Latina, veamos cuales son eso puntos:

El concepto de buenas prácticas se utiliza en una amplia variedad de contextos para referirse a las formas óptimas de ejecutar un proceso, que pueden servir de modelo para otras organizaciones.

La búsqueda de buenas prácticas se relaciona directamente con los actuales planteamientos sobre los criterios de calidad de la intervención social, que abarcan no sólo la gestión y los procedimientos, sino fundamentalmente la satisfacción de las necesidades de las personas afectadas, la superación de su problemática de exclusión social.

Es bastante frecuente que existan barreras o dificultades para la detección y transferencia de buenas prácticas entre organizaciones. Estos problemas pueden deberse al desconocimiento, a la falta de sistematización del saber, a la desconfianza en la información o simplemente a la consideración de que estas transferencias carecen de utilidad.

Para vencer estos prejuicios u obstáculos, es necesario contar con un vocabulario común y coherente para todos, que permita expresar y compartir los procesos experimentados. Pero, fundamentalmente, las prácticas tienen que poder demostrarse; es necesario que se reúna la información en los “recipientes” adecuados para conseguir su utilización.

De ahí se deriva la preocupación por establecer criterios comunes para la detección y selección de buenas prácticas.

CRITERIOS PARA LA DETECCIÓN Y SELECCIÓN DE BUENAS PRÁCTICAS EN LA INCLUSIÓN SOCIAL

1. Produce un impacto social positivo, medible y prolongado en el tiempo.
2. Su impacto da lugar a cambios en el marco legislativo.
3. Da lugar a la participación de las propias personas afectadas.
4. Promueve habilidades y capacidades de los participantes.
5. Da lugar a la creación y el fortalecimiento de vínculos comunitarios.
6. Favorece la participación de voluntarios en el proyecto.
7. Se ha tenido en cuenta la perspectiva de género.
8. Reduce los factores de vulnerabilidad derivados de la situación de género.
9. Da lugar al cuestionamiento de enfoques tradicionales de intervención frente a la exclusión social y las salidas posibles.
10. Promueve la Independencia de criterios y orientación del proyecto con respecto a las fuentes de financiación.
11. Estimula la Innovación y optimización en el aprovechamiento de los recursos.
12. Hace primar los objetivos cualitativos sobre los cuantitativos.
13. Plantea un enfoque multidimensional y/o interdisciplinario.
14. Diseña respuestas específicas para necesidades particulares.
15. Aprovecha eficazmente los recursos existentes.
16. Evalúa el impacto de su intervención sobre los beneficiarios a largo plazo
17. Dispone de mecanismos que aseguran la estabilidad de proyectos en marcha así como su financiación.
18. La acción, iniciativa o proyecto o algunos de sus elementos, sirven como modelo para otras organizaciones.
19. Promueve la implicación al máximo de agentes (departamentos, áreas, entidades, instituciones, etc.)
20. Lleva a cabo una gestión clara y transparente de los recursos en general.

Y en este contexto: ¿Cuál es el rol del mutualismo y su “dirigencia”?

¿Por qué no se aplican los criterios doctrinales de ayuda mutua  en búsqueda de las alternativas de solución que se pueden brindar desde este sector de la economía solidaria?


Es hora de salir de los cocteles y celebraciones “cerradas” de unos pocos que se auto determinan dirigentes del mutualismo colombiano,  para estar al servicio de las grandes mayorías empobrecidas y excluidas de TODO en Colombia.

21 de enero de 2015

MUTUALISMO, POBREZA Y ESTADO COLOMBIANO

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5. MUTUALISMO, POBREZA Y ESTADO COLOMBIANO
Serie Doctrina de la ayuda mutua
Por Fabio.  Alberto Cortés Guavita

Es necesario entrar en el análisis de otro tópico del tema, varias veces se ha mencionado que la Economía Solidaria está al servicio de los pobres, al respecto vale la pena citar aquí la obra de Vélez y Montoya, Mutualismo, una opción para el Desarrollo, según la cual definen las tendencias antropológicas y sociológicas de lo que se entiende por pobreza.

… Ambas (las tendencias) aceptan que la pobreza es carencia real de bienes o sentimientos de carencia, pero en la teoría clásica (sociológica) se enfatiza el calificativo moral de que (sic) la pobreza es un mal, una desgracia, un ser menos y que hay que luchar para acabarla. (Vélez & Montoya, 2001, pág. 16)

El contraste planteado por estos autores muestra como desde la perspectiva antropológica a la pobreza se le ve como algo existencial. “… es decir, que el carecer de bienes materiales no es ni bueno ni malo, es un simple dato que explica las experiencias vividas por las personas y que produce una manera determinada de mirar el mundo…” (Velez & Montoya, 2001, pág. 16)

Más adelante en su obra enfatizan su punto de vista en el sentido de mostrar como la tendencia antropológica tiene su importancia fundamentada en: “… analizar que no todo en la pobreza es malo y que hay que evaluar las consecuencias físicas, sicológicas y sociales que producen las carencias…” (Velez & Montoya, 2001, pág. 16)

Es relevante tomar en cuenta estos conceptos porque permiten ver que los pobres realmente necesitan de alternativas específicas para afrontar como resolver esas carencias y evitar su destrucción como seres humanos, pero dentro de su propio contexto.

Al respecto, en otras oportunidades he alertado acerca de la necesidad de encontrar en lo social y solidario una alternativa para resolver el problema de la carencia de bienes materiales desde la perspectiva solidaria y he afirmado que:

El neoliberalismo con su voracidad hace cada vez más difícil que los pobres resuelvan sus carencias, en el marco de su accionar que privilegia al capital por encima del ser, es por eso que la Economía Solidaria si puede ofrecer esas alternativas, con mucho más énfasis en el caso del mutualismo, que se constituye en torno a las necesidades básicas insatisfechas de los pobres y que por la esencia solidaria del modelo bien puede ser aplicado en sus dos acepciones actuales; desde la perspectiva de la social democracia que busca copar espacios dejados por el capitalismo salvaje y desde la óptica socialista que busca cambiar el modelo socioeconómico de manera radical.

Ahora, en materia de mutualismo propiamente dicho, es necesario entender la perspectiva legal en Colombia, este sub sector solidario se rige por el Decreto 1480 del año 1989. Para ver en detalle lo que es una Asociación mutualista, este decreto las define desde su naturaleza, como se vio anteriormente y esta naturaleza les permite de conformidad con el mismo decreto prestar servicios de carácter multiactivo según reza su artículo 43.

“Son prestaciones mutuales los servicios que otorguen las asociaciones mutuales para la satisfacción de necesidades de los asociados, mediante asistencia médica, farmacéutica, funeraria, subsidios, ahorro y crédito y actividades culturales, educativas, deportivas o turísticas, así como cualquier otra prestación dentro del ámbito de la seguridad social que tenga por fin la promoción y dignificación de la persona humana.” (Decreto 1480, 1989)

Una interpretación superficial estaría diciendo que estas organizaciones pueden prestar servicios en todas las ramas de la actividad socioeconómica, sin embargo el propio Estado ha discriminado dicha prestación de servicios en áreas como el trabajo asociado, al decir de Vélez y Montoya en su obra al criticar la falta de legislación oportuna para el mutualismo y el accionar de los entes gubernamentales.

Y por no existir para las mutuales una norma expresa se les ha impedido crear mutuales para el trabajo, como ocurrió en 1999 cuando el Dancoop (hoy Organizaciones Solidarias) de Medellín negó la personería jurídica a una mutual para el empleo… aduciendo que el empleo no hace parte de la seguridad social, explicación bastante forzada y con poca lógica, que por principio niega el concepto del acto solidario… (Velez & Montoya, 2001, pág. 170)

Estos temas no deberían generar controversia, por el contrario, cuando la legislación dice que los servicios del mutualismo se pueden prestar en el ámbito de la seguridad social en Colombia y se asegura que dicha seguridad social tiene por fin la promoción y dignificación de la persona, no podemos creer que exista sector vedado para la prestación de servicios en beneficio de las personas más desprotegidas y olvidadas del Estado, precisamente y con mayor énfasis en esas áreas de alta sensibilidad como lo son las de la seguridad social para atender las necesidades básicas insatisfechas del ser humano.

Una síntesis de los diferentes autores estudiados lleva a ver los principales aspectos del mutualismo desde la perspectiva conceptual. La ayuda mutua es un término que describe la cooperación, la reciprocidad y el trabajo en equipo, significa el intercambio solidario y voluntario de recursos, habilidades y servicios por un beneficio mutuo entre las partes. El apoyo mutuo busca que el objeto de la cooperación sea beneficiar a los individuos que se ayudan entre sí para hacer frente y superar los riesgos eventuales satisfaciendo las necesidades básicas de los seres humanos.

La ayuda muta es entonces la capacidad de actuación unitaria de los miembros de una colectividad o grupo social. Término que denota un alto grado de integración y estabilidad interna, es la adhesión ilimitada y total a una causa, situación o circunstancia, que implica asumir y compartir por ella beneficios y riesgos: eso es Solidaridad.
Ya desde el punto de vista organizacional y legal una Asociación Mutual es una persona jurídica de Derecho Privado, sin ánimo de lucro, constituida libremente por personas naturales y jurídicas inspiradas en la ayuda mutua y la solidaridad, regida por el Decreto Ley 1480 de 1989 y las disposiciones del Derecho Colombiano, los principios mutualistas, el estatuto y los reglamentos.

La base de la Asociación Mutual son sus asociados, es decir, las personas naturales o jurídicas previstas por la Ley, que cumplan con las condiciones y requisitos que señala el Estatuto y que adquieren su calidad de asociados quienes estén debidamente inscritos en el registro social. Se entenderá adquirida la calidad de asociado, a partir de la fecha en que el interesado sea aceptado por la Junta Directiva.

La principal característica de las mutuales es el Fondo Mutual Social que es una protección mutual en la cual los asociados asumen mutuamente sus propios riesgos y existe un convenio o contrato de asociación del cual emana la obligación de contribuir económicamente con la periodicidad que ordena el estatuto y concede el derecho a recibir auxilios con esa misma periodicidad.

Esta protección mutual supone la contraprestación total del riesgo hasta la concurrencia del fondo, es decir, el fondo mutual responderá hasta el monto total del mismo y se crea con contribución directa de los asociados a la mutual y afiliados al fondo o también con recursos del resultado del ejercicio anual de la entidad. Su incremento deberá ser fruto de la contribución directa del asociado, del rendimiento de sus propias actividades o de lo autorizado por la asamblea general.

Estas entidades se rigen por el Acuerdo Social o Acuerdo Mutualista que es un convenio que firman los asociados y la Mutual para ingresar a la entidad y que obliga al cumplimento entre las partes. El número de participantes es variable e ilimitado. En este acuerdo se pactan las contribuciones a efectuar por parte del asociado.

A diferencia de las cooperativas que tienen un aporte que es propiedad del asociado en la mutual existen las contribuciones que son las cuotas, pagadas en dinero trabajo o especie, a las cuáles se comprometen los asociados y que son pagadas al momento del ingreso y posteriormente con una periodicidad mensual; estas contribuciones dan derechos a recibir los servicios mutualistas.

Otro aspecto relevante es que en Colombia el mutualismo nació y se desarrolló sin una legislación que lo reglamentara y le diera vida jurídica, solamente hasta el año 1988 la Ley 79 le da un “oculto” reconocimiento pues esta es la Ley marco del cooperativismo. De allí se desprendió el Decreto 1480 de 1989 en el cual se dejaron plasmados unos principios que son más una copia del cooperativismo que la esencia del mutualismo:

Artículo 3. Características. Toda Asociación Mutual debe reunir las siguientes características:

1. Que funcione de conformidad con los principios de autonomía, adhesión voluntaria, participación democrática, neutralidad política, religiosa, ideológica y racial, solidaridad, ayuda mutua e integración
2. Que establezca contribuciones económicas a sus asociados para la prestación de los servicios.
3. Que el patrimonio y el número de asociados sea variable e ilimitado.
4. Que realice permanentemente actividades de educación mutual.
5. Que garantice la igualdad de derechos y obligaciones de los asociados.
6. Que establezca la no devolución de las contribuciones de los asociados y la irrepartibilidad del remanente patrimonial en caso de liquidación.
7. Que su duración sea indefinida.
8. Que promueva la participación e integración con otras entidades que tengan por fin promover el desarrollo integral del hombre. (Decreto 1481, 1989)

Los principios están relegados dentro de las características, no se separa lo conceptual, lo normativo, lo doctrinario se toma como una característica, se relega a un segundo plano, no se prioriza como ocurre en legislaciones de otros países, esto quizá pueda pesar en el desarrollo de este sector ya que la mayoría de sus dirigentes lo toman simplemente así, como una característica más y no como la esencia, el fin último de la mutualidad, partiendo de la ayuda mutua como su precepto máximo.



17 de enero de 2015

MUTUALISMO, DEMOCRACIA Y ¿…?

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6. MUTUALISMO, DEMOCRACIA Y ¿…?
Serie Doctrina de la ayuda mutua
Por Fabio.  Alberto Cortés Guavita


 Decíamos recientemente que la democracia es la base del proceso de adhesión voluntaria en las entidades del sector Social y Solidario. Veamos ahora dos conceptos que van de la mano: Democracia Representativa y Democracia Participativa.

La primera es aquel ejercicio que nos permite elegir a las personas que consideramos son los más capaces y los más honestos para dirigir el destino de la entidad, es entonces cuando con nuestro voto nombramos a los integrantes de la Junta Directiva, a los integrantes del órgano de Control Social y al Revisor Fiscal.

Cada uno de estos órganos tiene que cumplir con determinadas funciones y entregarnos cuenta de ello periódicamente, tal como lo establezcamos en el Estatuto. Pareciera letra muerta en muchas organizaciones, el acto electoral es entonces el momento en el cual se ejerce la democracia representativa y a través del voto se constituyen mayorías que determinan quienes son los llamados a gobernar la entidad por un periodo de tiempo definido en el Estatuto.

Dicha regularidad establecida en el Estatuto al fijar los periodos para los cuales se eligen a los integrantes de los diferentes órganos de dirección y control, permite que las mayorías se modifiquen o se turnen en el ejercicio de la dirección y control de la entidad, así también se constituyen grupos de presión que ejerciendo una oposición serena y constructiva pueden coadyuvar en el desarrollo de las tareas y programas a la vez que les permite ser alternativa en la siguiente elección.

La Asamblea es la esencia de la democracia es el sagrado derecho de todos en la escogencia o nombramiento de sus representantes, es decir de aquellos asociados que escogemos para que ocupen los cargos de dirección de nuestra empresa solidaria. Ahora bien, si aceptamos este ejercicio de la democracia en el sentido de resolver nuestros asuntos en la asamblea, debemos entender también como, quienes ejercemos la autoridad suprema somos nosotros mismos en la toma de decisiones de la citada Asamblea y cómo nuestros representantes elegidos para dirigir la empresa solidaria; lo hacen en nuestro nombre.

Bien, veamos ahora la democracia participativa, caracterizada porque sus procesos son aleatorios, no tienen una periodicidad fija, ocurren cada vez que sea necesario. Se da fundamentalmente cuando se le consulta a los asociados acerca de temas específicos y estos a su vez hacen propuestas para ser presentadas al consejo de Administración o a la asamblea general, ya de manera ordinaria o EXTRAORDINARIA. Esta oportunidad es quizá el máximo momento de participación, cuando los asociados por su propia iniciativa solicitan de conformidad con el estatuto la convocatoria de Asamblea extraordinaria ya sea con el fin de elevar propuestas en pro del desarrollo de la empresa solidaria o por cuanto consideren con justificada razón que es necesario reunir el máximo órgano de dirección para dar a conocer irregularidades en el manejo de la entidad.

Existen mecanismos de participación como el derecho a la información y a la revisión de documentos de la administración los cuales deben estar reglamentados para acceder a ellos de manera oportuna.

¡Será posible que tanta belleza se pueda cumplir como debe ser en la gran mayoría de nuestras instituciones solidarias! Juzgue usted amigo lector y verifique en su entidad.

La práctica nos muestra todo lo contario, asambleas manipuladas por los directivos, asociaciones mutuales en las cuales el “gerente” o “presidente” lleva más de 25 años en el cargo y desde allí es él quien “elige” a los directivos que le devuelven el “favor” y lo nombran gerente para continuar el ciclo de la corrupción. Y después los oye uno en foros y reuniones pontificando y preguntándose ¿Por qué será que la gente no ingresa a las mutuales en Colombia?

Y yo me pregunto ¿Y los asociados qué? ¿Y la Democracia dónde? ¿Y los Valores cuándo?


Por eso estamos como estamos.


11 de enero de 2015

LA MUTUALIDAD: GÉNESIS DE LO SOCIAL Y SOLIDARIO

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4. LA MUTUALIDAD: GÉNESIS DE LO SOCIAL Y SOLIDARIO
Serie Doctrina de la ayuda mutua
Por Fabio Alberto Cortés Guavita


"... la mutualidad es la mamá, la guía y el hilo conductor de todos los principios de lo social y solidario"

Hoy cuando Europa ha pasado la barrera de los 50 años de existencia de la Unión Europea, es menester reconocer un mérito grande en la implementación de principios que coadyuvan la estructuración de la economía social y solidaria (economía popular?). Ya por el año 1980 en Francia, a pesar de las diferencias propias de la diversidad de entidades del sector popular, se crea un comité nacional para trabajar la idea de una carta social que desembocaría en julio 1983 con la primera manifestación de reconocimiento legislativo de la Economía Social y en el año de 1999 por septiembre se plantean unas características propias del sector que la Asociación Mutualista Internacional, AIM reseña así:

La primacía del hombre y del objeto social sobre el capital, todas son empresas de personas.
La adhesión voluntaria y abierta, así como el control democrático en la base por parte de sus miembros.
La conjunción de intereses de los miembros, los usuarios o del interés general.
La defensa y puesta en práctica del principio de la solidaridad y de la responsabilidad.
La autonomía de gestión y la independencia respecto a los poderes públicos.
La gestión desinteresada: cualquier excedente es puesto al servicio de los fines y reinvertido o distribuido, según el deseo de sus miembros, mediante creación de empleo, actividades, nuevas empresas, bonificaciones sobre el capital invertido, servicios a los miembros, actividades socioculturales, etc.

Dejando por ahora, y antes de entrar a analizar esta caracterización de manera puntual en una próxima entrega, permítanme enmarcar estos principios planteados por la Unión Europea, en la génesis de todo lo social y solidario, estoy hablando de la mutualidad.

Es mi deseo, en este contexto, subrayar como, hace ya varios años, en una de las comunicaciones de la Supersolidaria, en Colombia, se manifestaba. "Las cooperativas son mutualistas, no asistencialistas, esto es, que buscan el beneficio de sus propios asociados, no el de terceros y por ende, todos los esfuerzos se deben orientar a la prestación de los servicios necesarios para la satisfacción de las necesidades de aquéllos y sólo excepcionalmente de terceros"

Letra muerta que no se compadece con la realidad de nuestro sector popular, pero que me da píe para afirmar no solamente las cooperativas son mutualistas sino que todas las entidades que aspiren a clasificar en el marco de lo social y solidario deben ser mutualistas, pues la mutualidad se desprende de la AYUDA MUTUA, que es la mamá, la guía y el hilo conductor de todos los principios de lo social y solidario. Génesis de los social y solidarios.

Esta descripción será incompleta si no contextualizamos, que el nacimiento de la mutualidad como concepto se pierde en la prehistoria, es decir en la historia no escrita, la que se conoce por medio de informaciones, signos, leyendas, comentarios que se han transmitido de generación en generación; para ser retomados por J. Proudhon como una variedad del anarquismo, sus inicios sistémicos se remontan al propio Proudhon en Francia y Josiah Warren en los Estados Unidos quienes lo promueven como un sistema comunalista, basado en una suerte de cooperativismo regido por un banco del pueblo al servicio de los propios usuarios. Este sistema, cuya viabilidad práctica tanto se ha discutido, tenía un sentido profundamente evolucionista. Del sistema se desprende, aparte la operación bancaria sin usura, (Banca Ética Mutualista propuesta por Colombiamutual) la ruina de la poderosa banca burguesa y de la propia burguesía; al decir de Proudhon.


Como podemos observar, más allá de los paradigmas teóricos, debe primar a la hora de esgrimir argumentos a favor de la economía social y solidaria, un discurso fuertemente opositor al capitalismo neoliberal, por la sencilla razón de su incompatibilidad, son contrarios en lucha permanente.

13 de diciembre de 2014

SENTIDO DE PERTENENCIA

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3. SENTIDO DE PERTENENCIA
Serie Doctrina de la ayuda mutua
Por Fabio Alberto Cortés Guavita


"Nada más pragmático para entender el contexto de este principio que la aplicación de una de las tendencias modernas de administración que en mí entender llegó para quedarse y no ser una moda más: Empoderamiento"
Fabio Alberto Cortés Guavita

Contextualicemos un poco la situación, la queja más escuchada en cualesquiera cantidad de organizaciones sociales y solidarias gira en torno a la falta de sentido de pertenencia de los asociados. Si las entidades se detuvieran a observar y entender el porqué de la deserción y de esa falta de compromiso seguramente se encontrarían con situaciones parecidas a la que voy a comentar.

¿A dónde apuntan el interés personales del asociado? ¿Tienen proyecto de Vida el asociado? ¿Será que la empresa solidaria le ayuda a resolver esos intereses personales?¿Acaso los intereses personales se pueden enfocar en la misma dirección de los interese de la institución?

Estos interrogantes son de fácil solución se dice que solamente un 7 % de la población cuenta con proyecto de vida y con certeza aseguraremos que el 100% de las personas que ingresan a una cooperativa, mutual o fundación no tienen proyecto de vida escrito.

Lo lógico es que la capacitación básica que se de a los futuros asociados debe contemplar aspectos como los siguientes:

Proyecto de vida del asociado con objetivos claros, metas realizables y comprensión de los deberes y derechos que va a pactar con la entidad que le brinda la posibilidad de ingresar.

El Sentido de Pertenencia se logra solamente en la medida que una persona comprenda y acepte la responsabilidad que implica su ingreso a la solidaridad contractual.

El proyecto del asociado no se puede quedar en la intención sino que lo debe desarrollar, y esto se logra a partir del momento en el cual los intereses individuales estén orientados en la misma dirección que los intereses de la empresa solidaria. Pero no basta con el éxito individual y el empresarial si no estamos inmersos en la búsqueda del éxito del mundo circundante

Desarrollo Social sostenible es un término aplicado al desarrollo económico y social que permite hacer frente a las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades, satisfacer las necesidades básicas de la humanidad, comida, ropa, lugar donde vivir y trabajo. Los límites para el desarrollo no son absolutos, sino que vienen impuestos por el nivel tecnológico y de organización social por eso hay que mejorar tanto la tecnología como la organización social para abrir paso a una nueva era de crecimiento económico sensible a las necesidades ambientales

"Empoderar" es una filosofía aplicable con más razón a las empresas solidarias, empoderar nace de la conciencia de un mayor valor del ser humano en el trabajo y de la convicción de que, cuanta más responsabilidad se da, la gente actúa más solidariamente.

Solamente conjugáremos los interese de los asociados, los de su organización solidaria y los del mundo circundante en el momento que logremos a través de la educación solidaria comprometer a los asociados en el Sentido de Pertenencia real, a través del empoderamiento.


6 de diciembre de 2014

UN MUNDO INCLUYENTE PARA VIVIR EN ARMONÍA

Conferencias, cursos y seminarios en Liderazgo: fungestar@gmail.com
2. UN MUNDO INCLUYENTE PARA VIVIR EN ARMONÍA
Serie Doctrina de la Ayuda Mutua
Fabio Alberto Cortés Guavita

La Economía Solidaria, llamase como sea (social, tercer sector etc.) es abordada en los diferentes países con sus propias particularidades, Si nos adentramos en los vericuetos de sus componentes seguramente llegaremos a una conclusión y es que al hablar de ECONOMÍA SOCIAL Y SOLIDARIA, se entienda la economía al servicio de la humanidad, del ser humano, en oposición a la economía capitalista que minimiza al ser y obnubila en su devenir en pro del dinero por el dinero.

Ahora bien, que tan solidara es la economía en el momento que hablamos de su dirigencia, en Colombia, acéptese o no, está fraccionado el sector desde el momento en el cual los legisladores concibieron la idea de la Economía Solidaria como un sector cooperativizado dejando de lado, al margen las otras instituciones que hace parte de lo Social y Solidario, de lo humano.

Para una mayor claridad es necesario entender que son múltiples las figuras empresariales y sociales que integran este sector y todas se preocupan por salvaguardar su especificidad y mantener su unidad, pero desafortunadamente cada subsector por su lado sin entender la importancia de la integración, aun cuando es la “bandera” de todos, y dando mayor importancia a la "competencia" propia del sistema capitalista neoliberal y ajeno al desarrollo de lo Social y Solidario, en una especie de canibalismo interno.

No puede haber compatibilidad en esta insensateces, pues mientras el neoliberalismo pontifica y tiene como fin único la consecución de utilidad económica y la rentabilidad del capital pasando por encima de lo que sea; lo social y solidario que tiene como misión la obtención de réditos sociales en los cuales el único beneficiado debe ser el ser humano, no tiene de un lado la vicivilización necesaria por parte de los medios de comunicación (al fin y al cabo son del capitalismo) y de otro las luchas por los pequeños poderes, la lucha intestina no permite al sector solidario hacerse visible en el país. .

Al afirmar lo anterior es importante reconocer que lo social, lo solidario no puede reñir con los criterios de empresarialidad que deben tener las entidades del sector solidario dentro de un manejo que permita el desarrollo del Mercadeo Social y la Gerencia Social en los cuales prima el ser y su entorno, y su esencia es la producción y comercialización de bienes y servicios que no afecten al hombre en su salud ni a su entorno ambiental, para no devastar el mundo, objeto de destrucción por parte del neoliberalismo voraz que nos afecta a todos sin distingo de credo.

Ahora bien, retomando el criterio doctrinal planteado al inicio, hay que distinguir el origen de lo social y lo solidario como valor, como principio de ayuda mutua con el nacimiento de las organizaciones sociales y solidarias, pues son diferentes en el tiempo y en el espacio, lo primero, los valores primigenios del ser nacieron con él, por eso es sabio retomar la vieja metáfora según la cual el hombre como animal social debe entender que la ayuda mutua es esencia de la solidaridad y existe desde los albores de la humanidad.

Otra cosa es el origen de las organizaciones, las cuales fueron creadas por el hombre como resultado de una necesidad y un momento histórico para resolver problemas que le fueron causados por el nacimiento y desarrollo del capitalismo salvaje; en primer término se puede afirmar que el punto de partida de las organizaciones sociales y solidarias se da en el contexto de la lucha social y la finalidad de todas no es otra que la protección de los derechos de sus asociados o afiliados.

A mi modo de ver, hoy en día la Economía Social y Solidaria sin inscribir plenamente su acción en una economía de mercado, si se esfuerza en aportar correcciones sociales, por eso es importante partir de la propia doctrina, los  principios universales aportando sus valores al contexto del trabajo.

No podemos dejar de decir y reconocer el aporte dado a este aspecto por la comunidad europea cuando en desarrollo de la Unión Europea fijaron y aprobaron un documento base de principios universales en el cual trabajaron, declararon y acataron las cooperativas, las mutualidades, las asociaciones y las fundaciones, el 24 de septiembre de 1999 y los principios mutualistas como esencia de la doctrina que permita tener un mundo incluyente para vivir en armonía.

Fabio Alberto Cortés Guavita

saulomon@gmail.com

21 de julio de 2014

1. UN MUNDO INCLUYENTE PARA VIVIR EN ARMONÍA

Conferencias, cursos y seminarios en Liderazgo: fungestar@gmail.com
TEMAS DOCTRINALES DE AYUDA MUTUA
1. UN MUNDO INCLUYENTE PARA VIVIR EN ARMONÍA 

"... hay que distinguir el origen de lo social y lo solidario del nacimiento de las organizaciones sociales y solidarias, pues son diferentes en el tiempo y en el espacio..."
Autor Fabio Alberto Cortés Guavita

La Economía Social o la Economía Solidaria; esta aparente dicotomía es abordada en los diferentes países con sus propias particularidades, siendo más universal el primero de los términos. Si nos adentramos en los vericuetos de sus componentes seguramente llegaremos a una conclusión y es que se debería hablar de ECONOMÍA SOCIAL Y SOLIDARIA, pues si bien es cierto que aparentemente los dos términos podrían ser considerados sinónimos no lo son en estricto sentido y más bien son términos complementarios e incluyentes.

Acéptese o no, en Colombia está fraccionado el sector desde el momento en el cual los legisladores concibieron la idea de la Economía Solidaria al margen de las otras instituciones que hace parte de lo Social y Solidario. Para una mayor claridad es necesario entender que son múltiples las figuras empresariales y sociales que integran este sector y todas se preocupan por salvaguardar su especificidad y mantener su unidad, pero, desafortunadamente cada subsector va por su lado sin entender la importancia de la integración y dando mayor importancia a la "competencia" propia del sistema capitalista neoliberal y ajeno al desarrollo de lo Social y Solidario, no puede haber compatibilidad en estos criterios pues mientras el neoliberalismo pontifica y tiene cómo fin único la consecución de utilidad económica y la rentabilidad del capital, lo social y solidario tiene como misión la obtención de réditos sociales en los cuales el único beneficiado debe ser, el ser humano.

Al afirmar lo anterior es importante reconocer que ello no puede reñir con los criterios de empresarialidad que deben tener las entidades sociales y solidarias dentro de un manejo que permita el desarrollo del Mercadeo Social y la Gerencia Social en los cuales prima el ser y su entorno, y su esencia es la producción y comercialización de bienes y servicios que no afecten al hombre en su salud ni a su entorno ambiental, para no devastar el Planeta Azul objeto de destrucción por parte del neoliberalismo voraz que nos afecta a todos sin distingo de credo.

Ahora bien, hay que distinguir el origen de lo social y lo solidario del nacimiento de las organizaciones sociales y solidarias, pues son diferentes en el tiempo y en el espacio, lo social y solidario como valores primigenios del ser nacieron con él, por eso es sabio retomar la vieja metáfora según la cual el hombre es un animal social y entender que la ayuda mutua, esencia de la solidaridad, existe desde los albores de la humanidad.

Cabe señalar que otra cosa es el origen de las organizaciones, las cuales fueron creadas por el hombre como resultado de una necesidad histórica de resolver problemas que le fueron causados por el nacimiento y desarrollo del capitalismo salvaje; en primer término se puede afirmar que el punto de partida de las organizaciones sociales y solidarias se da en el contexto de la lucha social y la finalidad de todas no es otra que la protección de sus asociados o afiliados.

A mi modo de ver, hoy en día la Economía Social y Solidaria NO inscribe plenamente su acción en una economía de mercado, a la que se esfuerza en aportar correcciones sociales, por eso es importante partir de unos principios universales que unifiquen el contexto del trabajo. No se puede desconocer el aporte a este aspecto dado por la comunidad europea cuando en desarrollo de la Unión Europea fijaron y aprobaron un documento base de principios universales en el cual trabajaron, declararon y acataron las cooperativas, las mutualidades, las asociaciones y las fundaciones, el 24 de septiembre de 1999 y que será el tema de una próxima disertación.

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