14 de diciembre de 2007

EL TORMENTO DE LA TEMPESTAD







La lluvia y la última ilusión se entrelazan en los ojos del lacerado corazón
Por Fabio Alberto Cortés Guavita

- ¿Escribir? Será acaso que mis manos pueden ejercer la función enaltecedora de cantar el desflorar del alma como rosas mustias en la cámara fúnebre plena de presencia de la muerte. Acaso pueden mis manos mutiladas por el dolor describir las formas crueles con las cuales ha sido lastimada mi existencia doliente. ¿Cómo decirlas? ¡Cómo describir los sueños! ¡Cómo cantar tanta crueldad!

Así pensaba el Poeta en aquella noche de abatimiento, y presto ha dejar llorar su dolor en un cántico de amor, se dejo llevar por la musa de sus ensueños. Esparciendo aquí, allá y acullá fragmentos de vívidas emociones, pensamientos unas veces, sueños otras, y más allá el subconsciente dictando y confundiendo la realidad con el deseo, la irrealidad de las noches de insomnio, la soledad poblada de espectros, la ansiedad pletórica de engaños.

La habitación inmensamente sola como una tumba, el implacable orgullo de la eternidad, tendiéndole los brazos de los fantasmas que le amaron y que pronto le olvidaron en la intolerancia del sudario trágico.

- Heme aquí de nuevo –musitaba en letanía- gimiendo en la soledad bendita.

Soledad severa, hosca, huraña que grita:

¡Aquí se ha muerto! ¡Aquí se muere!

Y la muerte replicándole en murmullo: este es mi señorío, de nuevo te tengo entre mis brazos.

La neurosis de nuevo campeando, las visiones ingratas, las alucinaciones cual presa fácil, hacían de sus días un infierno y de sus noches el holocausto de los rencores... aquella noche...

Encima del tálamo de rosas se asedian los senos de la amada, y separando con ingenuas anuencias el vestido, él succiona los enhiestos pezones purpúreos: frascos donde se purifican etéreos venenos, ella comprime los muslos, virgirosos y enteros, donde el sexo incitado se defiende y esconde, al mismo tiempo que se estremece en voluptuosas ansias celestiales, al rozamiento de los labios que lo sondean obscenos. Al desfallecimiento de toda su divinidad palpitante, alcanza la mano entremetida liberar en un instante de sus evasivas piernas el delirante nudo. Las esperanzas integras en el alucinado frenesí, descubren el cáliz inmaculado de su cuerpo desnudo, y a una pausada tormenta de puñales lo entrega.

La postración y la pasión trastornaban sus sentidos a tal punto de no distinguir la realidad en su derredor, atinando a escribir la carta que nunca envió:

- Mira, amor, de pronto sentí deseos de escribirte una carta, bien quisiera entregártela yo mismo, y leértela para no dejar pasar nada de lo que quiero decirte. Como no quiero olvidar nada me valgo de la escritura, bien sabes tú cuanto me gusta escribir, y más si se trata de ti que has sido mi inspiración en los últimos años, recuerdas... allá en el campus.

Quiero que al leer esta carta te imagines que estamos sentados los dos, pero uno al lado del otro, sin interrupciones, como la vez primera, cuando la vida nos puso frente a frente sin saber por qué.

Te quiero contar algunos de mis sueños, hace unos días me llamaste para darme una alegría, querías verme, y esa noche soñé contigo.

El Poeta, el gran solitario, de ojos pardo-verdoso, tez blanca y pelo castaño y estatura media, levantó su vista y envolvió al auditorio sin mirar a nadie, acomodó su viaja pipa y dijo de manera concluyente:

- “La poesía y el amor son la clave, ¿una poesía amorosa para la creación? es una amalgama de funciones correspondidas entre la creatividad y el mensaje en discursos narrativos, en escarceos amorosos, y cuya originalidad se encuentra en la interpretación, en la dicción de las particularidades.

Así pensaba el Poeta y así hablaba a sus alumnos, ella entre ellos, se turbaba un poco y en su alma se encendía la curiosidad por saber como sería él en otras circunstancias. Para el Poeta más que la asignatura que debía “dictar” le encantaba escaparse por los vericuetos de la vida. Aquella noche había ocurrido algo singular, ella había aceptado que la acompañara. Los ojos de El Poeta se habían detenido en los negros y expresivos ojos de la linda jovencita. Al salir del claustro tenía una cita que cumplir con el reto, con lo que sin proponérselo sería su última esperanza.

Por vez primera en los últimos meses sintió el peso de la soledad de sus postreros años, el dolor inmenso, como un fardo en el lomo, y todo a causa de qué, de aquellos ojos negros y grandes con su mirada de promesas indescifrables, de aquella boca sensual de labios retadores, y la imagen de ella que se alzaba misteriosa y oferente como una evocación encarnada por el propio destino. Ella era un símbolo en oposición a la clemátide, era como un bálsamo redentor después de haber sufrido tanto, era como el resurgir de nuevo, el sentir naciente de una anunciación de vida plena, de amores escondidos, un himno de exaltación cual cántico de aves pletóricas de pasión erigida en campanario milagroso de invisibles promesas de amor.

El Poeta la conocía por ser ella partícipe de sus poesiadas, una chica especial realmente, que se caracterizaba por su aparente timidez, por ser divertida e independiente, quien aseguraba ser introvertida, fastidiada por la dependencia y deseosa de liberarse de todo lo que la asfixiaba. Aseguraba que su principal defecto consistía en querer que las demás personas hicieran lo que a ella la placía y mostraba una gran ansiedad por lograr lo que se proponía.

Había alcanzado una de sus preciadas metas y se sentía realizada ejerciendo labores de maestra de niños, pero sentía una gran inclinación por la creatividad publicitaria y decidía entonces abrirse campo en tal actividad. Se imponía metas y quería ser alguien pero no alguien más, sino alguien mejor.

Tenía una visión amplia que le permitía verse como una profesional notable, realizada como mujer, con experiencias que le ayudaran a mejorar y obtener un equilibrio social, afectivo, físico y psicológico.

Reconocía sus propias debilidades; su mal genio, la ansiedad, la manipulación y la introversión y así mismo mostraba sus fortalezas; su deseo de superación, su iniciativa positiva, la dedicación al logro de sus objetivos, su interés por todo lo que se proponía y su creatividad. Se mostraba inquieta ante las amenazas por su estado físico y emocional.

El Poeta la conoció tan profundamente que se sintió impresionado, ella encarnaba sus ideales y se enmarcaba en la teoría de Maesse, su amigo, por aquello del continum entre la debilidad y la fortaleza, el amor y el desamor, equilibrados en un estado interesante entre el ser y no ser, entre la duda y la certeza, entre el comprometerse y el evadirse de la realidad.

Días después de iniciar lo que él creyó sería la redención, se ofrendó de nuevo a los estertores de la muerte, El Poeta amaba de nuevo, la amaba a ella, la mujer ininteligible y enigmática, la mujer que le cautivaba con el señuelo del piélago y le clamaba con la inmensidad de su mirada clara y llena de deseo.

El Poeta la veía a ella alzarse ante él cual ánfora en mitad del sendero solitario de su destino, aterradoramente misteriosa como un sacramento, virtuosamente aciaga como el acceso de la cima. Y se aproximaba a ella aún sabiendo del vértigo que otrora marcara el rumbo por las resbaladizas rutas donde había transitado su alma en pos de la felicidad, hallando solo dolor.

Cuanto sabía el Poeta del despertar de los sentidos conducentes al vendaval infausto, al desperezar el corazón como el ala de un ave de rapiña en los más recónditos precipicios sosegados de su ser. Sentía que el amor lo postraría de rodillas una vez más ante la mujer, no se hacia ilusiones con su débil corazón, bien sabía él de sus flaquezas, del abatimiento pronto de su existir, sentía venir de nuevo la fatalidad del amor como un peso en su existencia, y lo peor aún, conocía que el terrible drama de su corazón no había llegado a su fin, aún faltaba quemar la última ilusión.

Lo triste del asunto es que no podía eludirlo, el amor ya se anidaba de nuevo en él como un salvaje despierto en su refugio, el amor presto, el amor inesperado, el amor desquiciado, el amor vehemente; como acontecían indisolubles los amores de su vida.

El fogonazo que le incendiaba como una ráfaga al prodigio de la primera mirada, de la primitiva sonrisa, del naciente beso, de la elemental caricia, de la piel, de los ojos de las mujeres que le habían de ser fatales. Era el redivivo resplandor que le deslumbrara ante la inocencia de Betty, al calor de la piel de Maríace, frente a la sensualidad de Artemisa, al desafío de la mirada provocadora de Martha, al encarar la sonrisa de Afrodita, ante la sexualidad de Isabel, a la resistencia virginal de Sandra y al contraste de la falsedad de Clemátide; ofrendándoles el corazón, como un madrigal ígneo extraído de las específicas profundidades de la gracia de Dios.

Idéntico frenesí estúpido, delirio de la sin razón, indomable potro que le hizo desplazarse encadenado como un cautivo ante la seducción nigromante y fatal de las mujeres, criaturas del enigma y del amor que aniquilaron su vida. Vórtice, remolino, el caos se abrió una vez más ante sus pies, al grito limosnero de la fatalidad, sin embargo, ese Amor le llenaba de resplandores intrínsecos y era como un magnánimo fuego en el solitario corazón, era la gran conmemoración de su vida que le inflamaba con el fuego de la divinidad.

El escuchar su voz aquella vez diciendo que la cita sería esa tarde, permitió que la ilusión creciera de nuevo, el pensar en verla y en que quizá aquella vez se resolviera la situación que en los últimos días laceraba el alma del Poeta, alimentó de nuevo la quimera.

La tarde gris, precursora de la tragedia, presagiaba lo que él intuía pero que no quería reconocer, el crepúsculo llegaba con las sombras del silencio declinando la última tonada de la vida, una vez más esperándola, y ella haciéndose esperar, eludiendo sin proponérselo el final que vislumbraba aquella alma entristecida. La decisión estaba tomada, por mucho que doliera había que hacerlo, el tiempo que se dejara transcurrir con el juego indescifrable del corazón de la mujer amada haría que la pena precipitara en estertores con la partida, eso lo sabía muy bien, él, a quien la soledad se le había convertido en la única mujer amante.

En el fondo de su ser el Poeta anidaba la última esperanza –como se llamaba a engaño- ella llegaría dispuesta a compartir con él ese amor tan grande, ese sentir que parecía olvidado ¡esa última ilusión! Como anhelaba aprisionar sus manos, sus labios, sus senos, brindándole las corolas de sus versos.

El corazón atribulado se preguntaba:

- ¿Existiría dolor mayor que la perdida de esa última ilusión? Aquella tarde, antes de salir, al mirarse en el espejo sintió de nuevo el peso de los años y sin saber en que momento se vio frente a una hermosa niña rubia, de quince años, Isabel era ella, quien una vez le dijera que él era el mejor hombre del mundo, que lo amaba y años después se casaba con su otro amor. El recuerdo de sus diecisiete años que se pretendía olvidado para siempre venía abruptamente a irrumpir como un mal augurio, un presentimiento sombrío como la tarde.

El reloj marcaba las cuatro en punto y la espera traía consigo recuerdos alegres de su relación última, la estudiante creativa, la mujer diferente, la dulzura de sus palabras -sonreía él- pero al igual recordaba cual evasiva había estado -se entristecía él- en las pocas ocasiones en que se pudieron ver sin testigos. Siempre había de estar alguien como espectador incomodo de sus escasos instantes de encuentro.

La espera se tornaba insufrible, dejaba correr su imaginación y la sentía llegar y saludar con un beso fresco de su linda boca y una sonrisa que le iluminaba el rostro de manera inasequible. Entonces se decía, si me besa es que existen esperanzas –que iluso- cuando ella llegó, tarde como siempre eludió su boca y colocó muy amablemente, como siempre también, su mejilla.

Entonces el Poeta pensó, listo, no hay nada más que hacer y vino la pregunta que abría de descifrar la actitud de ella en aquella tarde, en la cual las primeras gotas de agua les hacia buscar un refugio cercano en el cual poder conversar.

- ¿Qué deseas hacer? Y allí una nueva respuesta, bueno, no tan nueva era la misma de siempre.

- A las seis tengo un compromiso debo acercarme al hogar, debo esto, debo lo otro y siempre escapándose en lo etéreo de la nada.

De nuevo los recuerdos del Poeta volaron y allí estaba la niñita del colegio nocturno, Martha y su sonrisa pícara de diecisiete añitos -solo que esta vez el Poeta llegaba a los veintisiete- y diciendo no puedo, debo llegar a la casa temprano y a renglón seguido expresaba:

- Te amo, tú eres el hombre más especial, el mejor, pero...

La estancia a donde habían llegado no podía ser más sombría, más triste, la puerta gimió chirriando al abrirse, como si saludara con sus sollozos. Los goznes enmohecidos suspiraban, pareciendo reconocerlo; el sitio, otrora bullicioso marco de negociaciones importantes de publicidad con prestantes periodistas de la capital se encontraba vacío y ella escogió la única mesa en la cual no podían quedar juntos, en la cual quedarían frente a frente –bueno, pensó- por lo menos para decirnos la verdad estamos cara a cara. Un mesero, mas por su rutina que por brindar una verdadera atención se acerco y recomendó para la dama un Dubonet a lo cual ella aceptó y el Poeta en el mismo tono lánguido del mesero ordenó un Whisky en las rocas.

El discurrir y la monotonía de los primeros instantes se fue rompiendo poco a poco, tal como él lo había pensado, todo era perfectamente predecible, los sitios comunes, la vivencia, la locuacidad que pretendía prolongar lo improlongable, el temor a abordar de una vez la realidad.

El sitio de pronto cobro vida y allí estaba radiante la linda Maríace, la ejecutiva de ventas, con su hermosa sonrisa y su hoyuelo gracioso en la nariz, mirando fijamente a los ojos de él y diciendo:

- Eres lo mejor que me ha pasado en la vida, tú eres un remanso de paz para mi agitada vida, ojalá no cambies nunca y cuando te necesite estés siempre ahí, pero... debes entender que lo nuestro no debe continuar, es mejor separarnos ahora, no quiero hacerle daño a quienes dependen de ti.

En el fondo el trío San Juan cantando: “cosas como tú, son para adorarlas...”

La conversación fue centrándose poco a poco a donde él la conducía hasta que llegó la pregunta obvia.

- ¿Qué has pensado de lo nuestro? No crees que es hora de que hagamos un alto y miremos qué va a pasar, por mí ya sabes que estoy dispuesto a ir hasta donde sea, tu sabes cuanto te amo, pero el amor no puede ser de uno solo se necesita la pareja para complementar ese amor y realizarlo, te necesito, te deseo, quiero estar contigo. El Poeta sintió que al decir las cosas así de pronto se aliviaba su alma.

Los enormes ojos negros de la linda jovencita le miraron con esa tranquilidad que da el no perder nada, el tener todo asegurado. Una ves más el Poeta vio reflejada la mirada de los personajes del maestro Vargas Vila, la mujer poderosa que todo lo puede, la que sabe como su sexo es el poder real de la situación, allí no existe nada más, solamente el poder de manipulación de la fémina acuariana.

El rostro de ella estaba deslumbrante, la coquetería de su rizo de cabello enmarcando su boca, esos labios que tantas noches degustó, esos ojos grandes y negros, bellos y hermosos, no daban señal de lo que su mente pensaba, menos aún de la sentencia que pronunciaría su voz tenue, su voz que invitaba a la cópula y al unísono la negaba. Lentamente como arrastrando las palabras fueron desgranándose una a una, al cual más dolorosas para su sentido corazón:

- Yo te quiero, tú eres maravilloso, tú me haces sentir bien, tú me has enseñado tantas cosas, tu madurez me guía, pero...

Allí estaba de nuevo, la historia repitiéndose, la mujer se convence no se vence y el amor como el respeto no se establecen, se inspiran. La vida no se hizo solamente para amar, es indispensable sufrir, dejar sufrir el corazón, dejarlo morir, existen almas que no desean ser amadas y menos aun ser consoladas. En instantes como el que se estaba viviendo las palabras sobran, la bondad se vuelve agreste, el consuelo es disquisición, el amor se encuentra con el odio en el extremo del continum, no existen los tonos grises, la melodía no existe, todo se acaba en aras de la mentira.

Ese amor puro, decidido, completo, con entrega y ardentía ese amor que solamente los hombres como él saben sentir, saben entregar, sin pedir nada a cambio, sin embargo, esta vez el Poeta había puesto una especie de condición para seguir, no estaba dispuesto a continuar algo virtual, pero el precio lo estaba pagando, que soledad de nuevo en su alma, que ganas de gritar, de decir no más, por favor... deseaba gritar el último grito mas allá de la rabia, el corazón se desgarraba en sangre, en una pena incolmable, inasequible y llena de desolación: el infinito dolor vive de nuevo en él.

Pero no, de sus labios no podía brotar el sentimiento que le destrozaba, el cansado león no se doblega, prefiere morir oculto en las breñas de oro del crepúsculo.

- Lo que tú sientes por mi no es amor, no es más que gratitud, algo de admiración pero no más, el amor es algo profundo es algo que te hace ir hasta el final, con entrega total a cambio de nada, es la gratuidad de la vida frente al egoísmo de la muerte. No teoricemos acerca de lo que tú sientes, amor es sentimiento, sin discusión, amor que raciocina no es amor.

De pronto los ojos de ella brillaron, parecía que las lágrimas brotarían de un momento a otro, pero no, eso no era posible, por qué razón si sus sentimientos no apuntan a lo mismo, a los deseos del sentir, y la angustia crecía proporcionalmente al agotamiento de la copa de vino, no podía ser más cruel la realidad, el momento se acercaba a pasos agigantados y él clamaba en su interior:

- Por favor, no agotes tu copa, que estas apurando mi existencia.

Cada sorbo de aquel vino que pretendió ser el inicio de una velada de ensueño se convertía gota a gota, paso a paso en el lento caminar hacia la tumba, el tic tac del reloj que conduce las almas hacia su destino.

De algo si estaba seguro el Poeta y así se lo hizo saber.
- Eres mi última ilusión, después de ti no hay quimera, no más, no vuelvo a percibir una mujer como lo he hecho contigo, no vuelvo a profesar por una mujer lo que profeso por ti.

Y en el silencio eterno veía desfilar el ataúd de sus ilusiones, pero extrañamente era un ataúd níveo el que desfilaba frente a la angustiada mirada del Poeta, quizá presiente que será la última, o quizá como presagio aciago del destino.

De pronto el silencio se hizo más evidente, al fondo seguía sonando la igualmente lúgubre música que otrora satisficiera sus sentidos, pero que en esta ocasión parecía el lastimero llanto del corazón, roto una vez más por la sinrazón y el desamor, y afuera la lluvia caía a cántaros como dirían los abuelos.

Como gritaba el corazón ensombrecido por la acuidad de la certeza. De una realidad presentida mil veces y otras tantas evadida.

Pero no se podía mas, el sentimiento brotaba a los ojos y ella le pedía que no la mirara así, como en tantas otras ocasiones la mirada de él era la voz de su corazón que con gritos de silencio, con desnudez de sentimiento le gritaba lo que sus labios se negaban a reconocer, que no le abandonara, que no matara la quimera postrer de su existencia.

- Qué sientes, preguntó ella como tímidamente al ver el dolor del hombre que luchaba por mantener la calma.

Él sintió una vez más la burla, la humillación, y como en un suspiro contestó:

- Rabia, angustia...

Por qué rabia dijo ella, más con sus ojos que con sus labios, y solamente atinó a decir el Poeta.

- Rabia conmigo, por mis equivocaciones, por pretender olvidar el muro que separa nuestras vidas, la distancia infranqueable de los años y la disímil interpretación del sentir.

Ella decía que no, que ese no era el obstáculo, que todo se debía al temor.

- Tengo miedo de lo que pueda pasar, tengo miedo...

Ella sentía miedo al ver que le pedían algo que no estaba dispuesta a entregar, algo que no había sido decidido por ella y de nuevo aparecía la fémina de Vargas Vila, la mujer que todo lo destruye, la mujer omnímoda y maldecida una y mil veces por el panfletario escritor de las primeras noches de angustia y soledad del Poeta.

Ella decía sentir temor, él sentía pánico, ante la perspectiva de la soledad. Los instantes se hacían eternos y la copa se había consumado como estaba extinguida la existencia de él, que se negaba a terminar su copa con la vana esperanza de no terminar con su existencia.

Afuera la pertinaz lluvia continuaba, pero no había más que decir o por lo menos las palabras no podían brotar a causa del dolor y las lágrimas de ella pareciera que brotarían en cualquier instante, ¡que lindos se veían sus ojos negros! brillando anegados por el agua de la lluvia que había logrado penetrar en los silenciosos corazones, ahora él presentía algo extraño, como si ella quisiera dar marcha atrás a su determinación y él a la suya.

Las manos de ella tomaban las frías manos del Poeta y en silencio, de una manera por demás extraña jugueteaban y recorrían. Sus manos eucarísticas, como hechas de primaveras y existencia de jazmines, manos de primor inverosímil, madrigales de clemencia y de indulgencia hechas para entrelazarse extáticas arriba en el pecho, o reunirse vehementes en la invocación.

Manos de exaltación, manos de delirio hechas para elevarse trémulas ante el creador; pero no formadas para detener ni para avasallar, manos renuentes al amor y a la caricia, manos perennes ¡Oh manos de adoración! manos que son poesías, manos que son flores ¡Oh manos salvadoras! ¡Oh manos veneradas! adonde ese cantar, adonde esta poesía.

El Poeta sentía unas ganas enormes de abrasarla y de decirle cuanto la amaba, cuanto sentía perderla, pero no podía y el silencio eterno precedía a la tragedia. La melodía calla en complicidad con el instante de dolor, el rumor se ahoga bajo el auspicio de la nada, se siente la fuga de los sonidos en concordancia con la soledad, como un éxodo real de quimeras, las euritmias flamean y se dilatan, en una cadencia de congojas níveas.

Salieron a la calle bajo la lluvia y el desbordar de los sentidos pudo más que la paranoia del destino, la abrazó, desesperado le dijo cuanto la amaba, y sus labios se encontraron en un febril instante y a esa caricia él sintió como si una ola de vida llegara, que extraña sensación de ventura, alma bienhechora, noble y pura: la limosna de la despedida.

- Dame tus labios, clamaba el Poeta, dámelos y musita, di cuanto me amas, expresen esos labios que se enclaustraron en flor sin que yo los afrentara. Quién los veló con el sello de la hora suprema, quién te odia tanto que no te deja amarme, no te vayas, no me huyas, deja que te mire por vez postrera sostenidamente, sostenidamente... permíteme besarte como no te he besado en la vida, déjame besarte por última vez apasionadamente, apasionadamente... sin embargo, ella no asentía, las manos se entrelazan y el corazón deja de palpitar en espera de una respuesta de ella, de una sola palabra que acabara con la tortura de la enajenación, pero no -que iluso era el Poeta- esa palabra jamás sería pronunciada por ella.

Caminaron bajo la lluvia, nerviosos, como queriendo olvidar lo que estaba ocurriendo, como evadiendo la triste realidad, con la esperanza de él, de prolongar por unos instantes la vida, y le murmuraba al oído:

- El tiempo que dure tu abandono rebasará una noche de desvelo sin estrellas, con estas voraces ganas de comerte tu sonrisa, de hacerte grandiosamente mía, como si no florecieran la existencia, la gente, ni las horas, mírame, estoy a punto de llorar, pues de pronto me doy cuenta que tu no me amas... y la incertidumbre se evade, eternamente sobre los inmutables árboles.

Siento una alucinación en la cual tus besos caen al agua como lágrimas mientras estoy encadenado de píes y de manos, silenciado debatiéndome vanamente. Pero no, no es verdad estoy despierto pensando que a pesar de todo algún día nos amaremos locamente, como si mañana, ahora mismo fuera la última vez, como si este fuera el gran amor de nuestras vidas, como si este pudiera ser el gran amor de nuestras vidas.

Por la estrecha avenida, bordeada de árboles, como si se tratara de un camposanto, retumbaba algo que a gritos desgarrados debería olvidar. Cuando salieron por primera vez y ella se entregó en sus brazos:

- ¡Oh! la emoción de su cuerpo divino reposándose en mí, vestida de rojo como un arbusto de coral –rumiaba el Poeta- te tome en mis brazos y te recosté, cayéndome de rodillas y besándote con bestial locura en tus labios, en tu garganta, en tus senos palpitantes y erectos.

La siguiente vez, se otorgó plena y amorosa, pero él pensando en ella no quiso -lo que a su entender sería profanarla- pues pareciera que estaba en busca de algo. ¿Qué habría pasado en ella? que de una manera tan frágil cedía a sus embelesos, y las manos del Poeta acariciaban la tersura de sus senos firmes, y su boca se extasiaba en ellos una y otra vez y las manos recorrían el camino de la vida en busca de su piel, de sus muslos firmes, y presuroso subía en busca del misterio, de la tortura, de la vida...

Que lejos estaba de vislumbrar la realidad, la de su propio menoscabo, del cual no hay responsables, por el cual solo él se arrepiente enclaustrado en su aislamiento y en la alacridad de sus recuerdos.

¿Y ella, acaso no siente, acaso es insensible al dolor, de qué puede estar hecha esta mujer?

“Si la amas déjala, si la deseas viólala” así clamaba uno de los personajes del maestro Vargas Vila, al aconsejar a su discípulo y el Poeta llegaba a la más aguda de sus contradicciones, él, amante eterno y excelso, él, que todo lo daba sin pedir nada, él, sentía de pronto que su lucha era estéril y que el maestro, su maestro de la infancia lejana, el de Aura o la Violetas, Lirio Negro, Las Rosas de la Tarde, emergía implacable del viaje sin retorno y se reía a carcajadas de su poesía.

El maestro le increpaba:

- “Ya conoces el trágico sino de tus veleidades ufanas, ella con sus ojos de bruja y el trágico gesto de su angustia, de sus labios de Sibila, te arrastrara hasta la sima, cómo luchar contra tu destino. ¿Cómo? Si el amor será siempre fatal como una maldición en tu existencia. Tu no encontraras el amor puro que imaginas, ese no existe, no puedes vivir como los demás por cuanto eres diferente”

- “Recuerdas a Germania, en Lirio Negro, no tenía aún veinte años; la gran diferencia de edad ¿No la asustaría? Yo había leído en sus ojos algo extraño, algo que no era aversión, ni siquiera indiferencia. ¡OH, si me amara!”

Las sentencias del maestro envilecían el alma del Poeta, que aterrado, secó sus lágrimas y quiso ponerse de píe, para huir del horror de sus visiones. Entonces apareció el monstruo de la soledad, enigmático y solemne con su mirada de loba en celo acariciando sus sienes se apoderó de su cuerpo lentamente, paso a paso, desgarrando con sus filudas garras el corazón abatido y mustio y fue succionando la sangre, los sentidos, los sentimientos, la angustia.

El monstruo de la soledad se encaramo en el cuerpo del Poeta, quien pasmado del terror no atinaba a entender lo acaecido, solo que el dolor era tan intenso que daba paso a una infinita calma, a medida que se secaba su corazón, la paz tornaba por vez última y el sentimiento desaparecía, nada sentía, el monstruo le quitaba la vida pero él recobraba la calma, que extraña sensación placentera la de la muerte.
Cuando despertó del letargo, el Poeta se entretuvo en sus pensamientos, ella aún estaba a su lado.

- Concibo que ella únicamente se solazó con mis sentimientos -dijo el Poeta- ella alimentó una esperanza con el transcurso del tiempo, abasteciendo el amor con sus palabras, con su voz, con sus miradas, con su forma de ser. Para qué, por qué. Oh misterio insondable el de la mujer...

Ya no se podía prolongar mas el final del final, una vez más sus manos trataron de encontrase, o de evadirse depende como se interprete, y el grito final, victorioso de la mujer sobre el hombre repitió la historia.

Allí, en instantes se decidió la vida. La última ilusión fue arrollada por un auto que veloz corría evadiendo la pertinaz lluvia y la pena derrotada por los gritos de la gente arremolinada alrededor del auto. Ella desde lo alto veía con una lágrima en sus ojos -que iluso era el Poeta, aún después de muerto- no podía ser una lágrima era el agua de la lluvia que caía de su hermosa cabellera y rodaba por sus mejillas, mientras él moría en silencio, ella ascendía la colina de la vida, del triunfo, el mundo estaba bajo sus pies, todo le sonreía, la vida, su juventud, el futuro,

En tanto él, descendía de nuevo bajo la más amarga de las derrotas, esta vez no había tiempo para resarcir el daño, el tiempo inmisericorde le ataba a la muerte, ya no había juventud, no existía esperanza, nada le sonreía, solamente le quedaba su pasado, triste y doloroso.

A lo lejos, lentamente el cortejo del níveo ataúd continuaba su marcha, blanco como las intenciones del Poeta que nunca quiso hacerle daño a ella, que solamente la amó, así sencillamente: la amó. Blanco como los pensamientos del Poeta después de la tragedia, pues solamente amor hay en su pecho, el rencor está proscrito de su entelequia, el dolor no logrará jamás superar al amor, la angustia de perderla no puede con la felicidad de haberla tenido, en él una vez más triunfa el amor verdadero, en ella... ¡cuanta razón tendría el maestro Vargas Vila!

El coche fúnebre llevaba la última ilusión en su viaje interminable, mientras él retomaba el viaje doloroso y miserable de la vida... de la vida sin ella.

Las últimas palabras de ella retumban en la mente del Poeta: no te pongas así, llámame... ¿Será una nueva promesa? ¿será acaso un débil, un tardío arrepentimiento?.

- Yo también tengo miedo, sentenció el Poeta. De lo que se avecina en mi alma, del Tormento de la Tempestad.

9 de diciembre de 2007

Tres instantes para morir... y una muerte verdadera.







Por Fabio Alberto Cortés Guavita

Tres instantes para morir... y una muerte verdadera, es una crítica a los medios masivos de comunicación especialmente a la TV y a la forma “violenta” como presentan las noticias “violentas” en busca de la audiencia sin importar el daño que se pueda causar, el dolor de los protagonistas, o la presencia de niños frente al televisor. Una realidad al amparo de la irrealidad del pensamiento y de la vivencia dolorosa en el marco irreal de la realidad. Es pues otra visión de la cruda situación de la violencia en Colombia basada en hechos presentados por la televisión colombiana en los años 2000 a 2003. (Casos reales como la noticia de la muerte de un humilde zapatero, linchado en la población de Chinchiná, obviamente vistos en otro contexto, trasladado al de las barras bravas, para dar un ejemplo) todo en el marco de la terrible experiencia vivida por Alonso.


El Pacifista

Un hombre de unos treinta y seis años yace en el piso masacrado por una turba enardecida compuesta por unos doscientos hinchas furibundos, los cuales al grito de ¡dale rojo dale! y ¡azul mata rojo!, le golpean sin piedad; patadas, puños, garrotazos y el hombre tratando de ponerse en píe mostrando su camiseta mitad azul y mitad roja. Cuando logra incorporarse alguien por detrás le asesta una puñalada derribándolo de nuevo, por un instante pareciera como si la turba se inmovilizara, y el hombre alcanza a quedar de rodillas mirando suplicante a sus agresores, pero es derribado por enésima vez, en esta ocasión de una patada en la cabeza propinada por un furibundo hincha rojo, y uno azul se abalanza sobre el inerme ser vapuleándolo una y otra vez hasta convertirlo en una masa sanguinolenta, en un guiñapo humano. De pronto, alguien en un instante de duda de la turba recoge al hincha mediador al hincha de la paz, y corre, con él en brazos en busca de socorro.

Todo ante la mirada impávida de la policía, ante el flasheo de las cámaras fotográficas pendientes del encuadre y ante el frío ojo de la cámara de un conocido noticiero de T.V., quien fiel a sus principios no puede perder detalle de la “chiva”, y ante miles de ojos cobardes observando desde las ventanas, desde los autos y desde la propia calle escenario del linchamiento. Todos ven asesinar a un hombre sin el más leve asomo de solidaridad, con el morbo propio de quien no siente apego por la dignidad humana.

Alonso, un periodista investigador, ecléctico, crítico de los medios de comunicación por sus abusos, y un verdadero defensor de la libertad de expresión responsable; pero ante todo un redomado romántico fue uno más de los testigos, pero no en el sitio de los acontecimientos sino desde la silla frente al televisor al día siguiente observando las imágenes presentadas con la más cruda y descarnada subjetividad. Alonso no podía dar crédito al desfile dantesco registrado por sus pupilas, no podía creer que este linchamiento pasara así, sin más y sentía crecer el raiting del noticiero utilizando una vez más lo parcializado, lo falto de objetividad en busca únicamente de lo emotivo, del espectáculo de la muerte... y sintió su mente golpeada y sangrante... sintió desfallecer y caer en un enorme vacío, negro y sin fondo... viajando a través del silencio cósmico, vertiendo el llanto del tiempo, el dolor indescifrable de lo eterno...

...aquella mañana de domingo, de clásico, Alonso había salido de su casa más temprano, estaba dispuesto a presentar una nueva estrategia en busca de poner freno a la violencia en los estadios, había decidido utilizar la camiseta combinada con los colores de los dos equipos, se presentaría al estadio con una camiseta azul y roja, y con un letrero que decía juego limpio por favor, se proponía crear una barra para cada equipo en defensa de la filosofía del juego limpio, entendido éste como el juego de la tolerancia, del respeto por el contrario involucrando a todos los protagonistas del espectáculo; a los hinchas, a los jugadores, a los árbitros, a los directivos y a los periodistas; a todos.

Estaba seguro de ser escuchado y para dar el primer paso propondría crear una zona de distensión en el estadio (¿por qué no?, si la propia guerrilla lo había conseguido) buscar una tregua en el propio estadio, estaba convencido que la paz podría llegar en poco tiempo; cuanta ilusión encerrada en un sólo pecho, cuanta fe en un ideal, cuanta esperanza en tan sólo un corazón, cuanta ingenuidad en un solo hombre...

Al llegar al estadio comentó con su colega y amigo Mario.

- Este partido en apariencia es de simple trámite, uno más del calendario.

- No olvide Alonso -replicó Mario- lo ocurrido en el 99, ese año sancionaron la plaza por los desmanes de un partido más, de un clásico de trámite donde no se jugaba a nada. Multas, suspensiones y al final ¿qué pasó?

- Nada hermano, por cuanto se busca la calentura entre las sábanas. En un país campeón mundial de la violencia, el problema de las barras bravas no refleja solamente los problemas del fútbol, mire usted los niveles de miseria, de desempleo, de descomposición social, de falta de oportunidades, la concentración de la riqueza...

- Todo bajo el imperio de la corrupción; en el gobierno, en el congreso, en la empresa privada, en la dirigencia deportiva, en todas partes.

- Con esta forma de vivir, en nuestro país las barras bravas son solamente un desfogue de pasiones, la válvula de escape de unos jóvenes sin ley ni Dios, apesadumbrados por una situación invivible.

- Solamente queda esperar que esa válvula no se convierta en un detonante...

Pero el partido al contrario del pensar de Alonso, no fue uno más, si bien el resultado poco importaba para estos dos equipos venidos a menos, dos equipos sin pena ni gloria, lo ocurrido no lo resistían los acalorados hinchas y las barras bravas en su fanatismo y falta de objetividad lo veían así: el árbitro no pitó un penal, el fuera de lugar no fue... el balón no entró... los azules matamos rojos... los rojos comemos azules... el auxiliar de occidente no levantó la bandera... en fin...

Botellas de licor inundaban el terreno de juego, pequeños incendios en las tribunas, policías para custodiar a jueces y jugadores y el público de píe gritando hijueputas, hijueputas... ya no se sabía a quien recriminaba el público, si a los árbitros, a los jugadores, a los directivos, en fin, seguramente el madrazo iba para todos, incluidos ellos mismos.

Una hora después en la calle Alonso vio a los dos grupos enfrentados en la curva con botellas, palos y armas cortopunzantes. Alonso presintió la destrucción de los vehículos en el parqueadero, algunos desadaptados iban con teas encendidas hacia ellos y fueron repelidos por un grupo de policía iracunda, atropellando a quien se pusiera por delante, los caballos patearon niños, mujeres y a todo lo que se movía. Y luego presurosos abandonaron el lugar.

A eso de las ocho de la noche un grupo de unos trescientos hinchas rojos y azules sin distingo marchaban sobre el parqueadero con el ánimo, esta vez sí, de destruir los 100 o más automotores encerrados en el parqueo sin haber podido salir.

Fue entonces cuando Alonso intentó apaciguar los ánimos y se atravesó con su camiseta roja y azul gritando que solamente el juego limpio pondría fin a la violencia deportiva:

- No sumemos más violencia a la violencia de nuestro país, la lucha deportiva no puede estar matizada por la guerra, tengamos una tregua, escúchenme, juguemos limpio por favor.
Los llamados a la cordura por parte de Alonso se perdían entre los gritos enfurecidos de la turba enceguecida por el trapo rojo y el trapo azul, el color odiado, el enemigo a quien había que destruir. Alonso quedo inerme entre la muchedumbre, y el primer golpe vino de atrás, un garrotazo en la nuca y Alonso sintió como si le arrancaran la cabeza del tronco y entre la nebulosa creada por del golpe vio llegar a Mariace, la vio radiante ingresando a su oficina, le traía una nueva oferta, un nuevo producto y Alonso pensó no hay mujer más hermosa, ese rostro, ese cuerpo y esa forma de caminar, Dios santo qué mujer. Mariace le saludo con una sonrisa esplendorosa dejando al descubierto una dentadura perfecta y un hoyuelo pequeñito en su nariz que la hacia lucir sencillamente encantadora.

El impacto fue tan tremendo que Alonso cayo de bruces al piso, y lo siguiente que recibió fue una patada en su espalda... escucho la voz de Mariace que le decía ‘sí, acepto ser su esposa’ y percibió el aroma del Alicia Alonso embriagándolo, y los labios que besaban, y la piel temblando al contacto con la piel, la gloria del paraíso, el fuego de la divinidad envuelto en el ropaje luminoso del amor... y el dolor agudo en el pecho, en los brazos, en las piernas... y la voz del trío San Juan cantando... “Cosas como tú son para quererlas, cosas como tú son para adorarlas porque tu y las cosas que se te parecen son para llevarlas en mitad del alma...” y la sonrisa extasiada de Mariace, sus labios húmedos entreabiertos, su cuerpo atravesando valles insondables de placer... Mariace...

Alonso trata de incorporarse, logrando a duras penas ponerse de rodillas en el pavimento y sintiendo el frío del metal que entraba en su espalda desflorando la carne viva a la altura de los pulmones, su lomo quemado por el fuego ardiente, la humedad caliente y viscosa que manaba y manaba de lo más profundo de la entraña de la vida, el dolor cada vez más insoportable, más intenso y sus ojos verdes empezaban a apagarse y de pronto alguien lo levanta en vilo y corre con él y corre... al lado de Mariace en el aeropuerto pidiéndole que no se vaya, que no lo abandone y sus ojos verdes desgranando lagrimas de dolor de rabia y de impotencia... Mariace se le iba de la vida y a él la vida se le iba de las manos.

En toda la ciudad el fulgor de los relámpagos rompía la virginidad de la noche, el retumbar de los truenos penetraba los sentidos una y otra vez. El ulular de las sirenas se perdía en el barullo de la tormenta dejando atrás una ciudad desierta y fría.

Al día siguiente Alonso no alcanzaba a entender lo ocurrido, estaba viendo el noticiero y de pronto vino el linchamiento y... ¿Mariace? Por qué, si hacia diez años que lo había dejado en el aeropuerto y desde entonces no había tenido noticias de ella, seguramente continuase en Manizales, y el muerto... maldición, el muerto y buscó ávido en los periódicos del día el nombre, el sitio donde estaba el cadáver.

Un importante diario de la ciudad rescataba lo dicho por un dirigente al referirse al rechazo a la violencia inculpando a la policía, señalando que la solución nunca debe ser la fuerza y rematando su opinión decía: “Siempre esperamos una respuesta del Alcalde y nunca nos contestó, no se tomaron medidas de prevención, nada”.

La polémica no se centró en el muerto, este se dejo de lado, el problema fue la forma como el Notiteve presentó las imágenes, un reconocido director de TV. , salió en defensa del noticiero y dijo:

“Dejo claro que los intereses de los medios son netamente comerciales y el que diga que esto es un servicio público está equivocado, esto es un negocio y estas imágenes venden”

El Notiteve se defendió diciendo: “Era válido mostrarlas (las imágenes), era una denuncia para evitar que el hecho fuera el de un muerto más que se nos iba debajo del brazo”

Sintió ganas de vomitar frente al cinismo con el cual se pretendía defender semejante atropello a la razón, pero había algo en su cerebro golpeando como un martilleo incesante, como una gota de agua que cae en el silencio de la noche: un muerto más que se nos iba de debajo del brazo.

Llamó a Mario y juntos recorrieron todos los hospitales, las clínicas, el seguro social, la morgue y nada, nadie sabía nada del cadáver -Alonso aprovecha el espacio que les deja el recorrido para hacer confidencias con Mario acerca de lo ocurrido la noche anterior- Mario lo observa seriamente advirtiéndole:

- Ojo con tal situación viejito, parece como si el trabajo le estuviera haciendo daño

Al parecer el cadáver del pacifista estuvo en todos los sitios visitados, solamente con unas horas de antelación a la visita de Alonso y Mario pero nadie sabía nada, parecía un recorrido absurdo, al llegar a un hospital sí aquí estuvo, pero ya no, lo reclamó alguien, un familiar, en el siguiente sitio igual, la situación se tornaba desesperante, involucraba instantes de locura, de vehemencia, y continuaron a diestra y siniestra, hasta convencerse: sencillamente el cadáver del pacifista como le llamaron desde entonces los medios de comunicación no estaba. El cadáver del pacifista había desaparecido



El Comandante

Los veinte cadáveres estaban regados por el piso en un área de unos doscientos metros, la cámara lentamente hacía un paneo por el ensangrentado panorama, de pronto un acercamiento, un primer plano permitía ver con una diamantina claridad como los cadáveres no estaban enteros, ¡no señor! La mutilación era evidente, la sevicia de los paramilitares (y la del camarógrafo) dejaba ver un brazo aquí, una pierna más allá y de repente la tecnología en acción, un close up permitía ver con todo el morbo del mundo el cadáver del comandante de aquel grupo guerrillero, que al decir del locutor había caído en una emboscada, en una acción sorpresiva de los paramilitares, un hombre sin cabeza, o mejor, la cámara nos muestra en un primer primerísimo plano la cabeza del guerrillero una cabeza con el cabello ensortijado y largo y unos ojos verdes desmesuradamente abiertos.

Después de lo ocurrido con el pacifista Alonso pensó no volver a presenciar escenas tan violentas, ¡qué iluso!, cómo podía ser, en un horario del medio día, con niños y niñas, jóvenes y mujeres en fin, con la mayoría de Colombianos atónitos. Pero claro antes del noticiero se escucho:

“El siguiente programa puede contener escenas de sexo o violencia moderada...”

Alonso recuerda un texto leído hace muchos años en una obra de Irving Walace, Los Siete Minutos, allí decía Elmo Duncan el fiscal en sus pretensiones por censurar la obra por obscena:

“Amigos, no temamos ser severos censores... mucho antes de Jesucristo Platón planteó en Grecia ante los relatos que se hacían a los niños con ideas contrarias a lo deseable... lo primero que hay que hacer es establecer una censura de los escritos de ficción... y así tendremos que permitir que las madres y las ayas narren a los niños únicamente los relatos autorizados”

-Será, decía Alonso, necesario recurrir a la censura?

-Cómo puede decir eso viejo, usted que es uno de los defensores de la libertad de expresión, de la tolerancia y del respeto.

-Por eso mismo hermanito, lo que estamos viendo aquí no tiene ni respeto, ni tolerancia por el público, no entiendo como los medios de comunicación siguen sin reconocer que la información que presentan y el tratamiento dado puede incentivar en las personas emociones que las llevan a la violencia y que las hacen más insensibles a ella.

Aquella noche le esperaba a Alonso una larga vigilia una larga y tortuosa ruta hacia lo desconocido, la luz de los relámpagos iluminando la estancia y el cántaro roto cargado de lluvia auguraban una noche pletórica de sorpresas.

Con el dolor del alma repetiría una y otra vez esas imágenes para realizar su análisis y posterior aporte a la investigación acerca de la violencia en los medios. Al realizar su trabajo Alonso sentía algo extraño con el comandante, algo de intranquilidad, que le inducía a pensar en algo paranormal, como esa extraña sensación que le dejo la experiencia del pacifista. Y entonces detectó algo, el clouse up... los ojos verdes del comandante le hablaban... esos ojos... maldición...

...de repente estaba dirigiendo el grupo de teatro del colegio, sí del bachillerato y allí estaba ella con sus diecisiete añitos y esas pequitas en la respingada nariz, recitando su parlamento: “Lleva siempre esta medalla en tu cuello, esto te resguardara de la muerte y no olvides la oración del Espíritu Santo” y abrasaba a Faustino y rozaba sus labios con los de él, quien sonreía y la abrazaba, se despedía y salía a combatir a la guerrilla. Ven con nosotros soldado, ven. Ese era el titulo de la obra teatral que se presentaría en la semana cultural.

Martha, ese era el nombre de la agraciada jovencita fuente de inspiración de Alonso para la creación del grupo de teatro y para todo lo concerniente con su vida de dirigente estudiantil y de febril militante izquierdista.

Como en un carrusel que gira y gira Alonso veía pasar sus días junto a Martha, a la niña de sus ojos y pasaba su vida bohemia, la lucha revolucionaria frente al estatuto de seguridad, las torturas en los fríos calabozos del régimen, el caballo torturador “pinocho” en las caballerizas de Usaquén, la preparación en Cuba y en Moscú todo giraba cada vez más rápido y al final solamente los fríos ojos del comandante.

...otra vez Martha, pero esta vez más madura, unos 28 años quizá, con esa mirada de armiño, de nieve, causa de tantos equívocos, inocente y juguetona, esa mirada y esa sonrisa que decían sí y los tozudos hechos diciendo no, ella estaba embarazada y Alonso cada vez más lejos, en el monte, ella con su vida y Alonso con la suya y una vez más la tortura, la rabia, la impotencia viendo como sus hombres caían uno a uno frente a los paras, la sorpresa había sido total, nadie esperaba tal acción; las balas penetraban su cuerpo, el plomo ardiente rasgaba la blancura de su carne, la sangre corría y de pronto lo ve llegar, un relámpago, la motosierra que está arrancando su cabeza y ésta a un lado mirando con sus enormes ojos verdes como su cuerpo se retorcía... Martha llegaba y en el fondo una melodía: “He inventado tantas cosas que hace ya dos noches no puedo dormir, he inventado un beso nuevo para que tú boca sea muy feliz... te invente para mí...” y los ojos verdes de nuevo en la inmensidad del tiempo y en el silencio profundo de la tormenta.

- No puedo creer lo me dice viejo Alonso, se está volviendo loco, deben ser pesadillas, debe descansar, váyase a la mierda hermano y olvídese de esta investigación, déjeme colaborar más y verá como todo se arregla. Así le respondía Mario a Alonso la confidencia hecha, y su rostro mostraba una preocupación que ni el mismo supo comprender.

La critica en esta oportunidad fue más dura. Al decir de uno de los más influyentes diarios de la capital: “Esa persistencia de lo violento se consideró una formula primitiva para atraer audiencia, es la trivialización de la violencia, del sufrimiento y de la muerte, lo cual produce el endurecimiento de la sensibilidad. Es decir, eso vende y al mismo tiempo destruye”.

El celular repicó y Alonso salió de sus pensamientos con el más extraño presentimiento, al otro lado de la línea Mario, atropelladamente le informa acerca de sus pesquisas en torno al cadáver del comandante, al dictamen de los legistas desaparecido, y la historia de lo familiares tratando de enterrar el cuerpo en varias poblaciones y siempre lo mismo que no había bóvedas en cementerio alguno y bueno... el final era lo más escalofriante: El cadáver del comandante había desaparecido.



El Extranjero

Un hombre en la camilla de un hospital está concediendo una entrevista a un periodista, un zoom de la cámara permite ver como su rostro y toda su cabeza están literalmente carbonizadas, la voz entrecortada y angustiada relata a media voz como había llegado a la población fronteriza del vecino país en plan de negocios, se reunía allí una convención de cooperativistas exportadores en busca de nuevos horizontes para los productos nacionales.

Todo había transcurrido normalmente hasta la noche en la cual, el entrevistado confesaba su craso error: al salir del hotel, deambulando encontró un barcito abierto y... en el fondo la voz de Carlitos Gardel cantando un viejo tango:

“... sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, que febril la mirada errante en las sombras te busca y te nombra...”

Allí se dedicó a beber y a recordar como en su fría Bogotá había transcurrido una vida de soledad, pues si bien es cierto que contaba con una familia que le amaba, y había tenido más o menos éxito en la vida, sabía que en el fondo nunca había encontrado el verdadero amor, y solía decir que no existe una soledad más triste y cruel que la soledad en compañía.

”... tengo miedo del encuentro con el pasado que vuelve a enfrentarse con mi vida. Tengo miedo de las noches que pobladas de recuerdos...”

Un taxista le grita y lo zarandea exigiéndole que le diga a donde diablos quiere que lo lleve, en cual hotel quería que lo dejara y él no sabía dónde se encontraba ni entendía las preguntas. Solamente recuerda los tangos y la rubia Alix, con sus bellos ojos azules, su cabello liso... allá en el barrio Policarpa. Acto seguido el chofer lo insulta y llama a la policía alegando que no le quería pagar la carrera, los agentes exigiendo los documentos de identificación y al ver la cédula Colombiana ordenan detenerlo, al grito de ¡Colombianos cabrones de mierda!

De allí en adelante todo fue tragedia, golpes, insultos y, el extranjero como le llamaban los agentes, se siente empujado a un calabozo oscuro y a un colchón viejo con olor a cadáver en descomposición. El extranjero trata de poner en orden sus ideas pero el maldito ron no le deja comprender aún lo ocurrido, de pronto siente algo alrededor de él, hay alguien más en el calabozo, los ruidos indican que varios hombres están allí con él y de pronto todo se ilumina, ¡le prendieron fuego al colchón! ; las llamas lo abrazan, lo consumen, sintiendo él mismo el acre olor de su cuerpo y el dolor que se apodera de todos sus sentidos... y la rubia Alix cantando con Gardel:

“porque el viajero que huye tarde o temprano detiene su andar (...) volver con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien”

El periodista trata de encontrar más información pero el hombre ya no puede hablar, ese rostro carbonizado se contrae del dolor y los médicos le solicitan abandonar la habitación.

Las imágenes del noticiero esta vez fueron presentadas con la advertencia que serian fuertes y la noticia presentada con el debido respeto, tratando de descubrir y esclarecer los oscuros hechos que ocasionaron la muerte de éste compatriota nuestro en el exterior y muestran como los medios de comunicación cuando son orientados con objetividad y profesionalismo pueden denunciar y ser participes de la lucha contra la impunidad.

En lo siguientes días se complementa la información, gracias a la colaboración de Mario se puede establecer que el extranjero fue asesinado por agentes de seguridad del vecino país en un ataque xenófobo, mostrando una vez más como la intolerancia y la falta de solidaridad conducen al ser humano a realizar actos de barbarie.

La lluvia continúa cayendo fuerte y los relámpagos iluminan la estancia en la cual Alonso medita acerca de los últimos acontecimientos, enciende su pipa y observa por la ventana como la lluvia cae y cae.

Hace más de un mes que llueve sin tregua y Alonso recuerda exactamente el instante en el cual se inicio este diluvio, fue el día en que asesinaron al pacifista, desde ese día no escampa y nada que aparecen los cadáveres del pacifista, ni del comandante. Este misterio continúo sin solución y Mario atormentándolo día a día con la petición de un mayor espacio para su colaboración y una retirada de él, recomendándole visitar a un psicólogo para que le aclare lo que está sucediendo con su vida.

Estas reflexiones le conducen directamente a las imágenes de horror vividas anteriormente ve al comandante tratando de incorporarse en medio del linchamiento y al pacifista mirándolo con esos ojos verdes y la cara carbonizada y al extranjero con la camiseta azul y roja y el vacío, la soledad, la angustia, la rabia, el dolor y Mariace, Martha y Alix en un abismo inmenso por el cual rueda y rueda sin caer, sin tocar fondo preguntándose, qué es la muerte y después... para qué es la vida...

-Bueno viejo cómo ve la situación, para hoy se prepara una protesta en el sepelio del extranjero, miles de personas desfilarán por frente a la embajada. Dice Mario dirigiéndose a Alonso al que ve cada vez más absorto en sus meditaciones.

-Hombre Mario -Alonso mastica las palabras- la verdad no se me ocurre nada nuevo, la protesta, los medios registrando las escenas, los noticieros tratando de ubicar el morbo del asunto, la espectacularidad, en fin, la rutina, lo único nuevo sería que dejara de llover.

La protesta no se amilanó con la lluvia, por el contrario, pareciera que ésta atrajera cada vez más gente, con pancartas y gritos de abajo al hermano país. Estaban impacientes a la espera de la llegada del cadáver para dar inicio al recorrido que se tenía previsto de allí, de la Iglesia hasta el cementerio, pasando por la embajada.

Sin embargo algo inesperado habría de truncar esta manifestación de dolor y de impotencia, El cadáver del extranjero había desaparecido.


¿Una muerte verdadera?

Alonso pisó a fondo el acelerador de su auto, esta vez no daba crédito a lo ocurrido, la noche anterior Mario le había dicho:

-El cadáver del pacifista fue localizado y está intacto incorrupto en la sala de velación de la Funeraria del Adiós y ese viernes diez de noviembre a las tres de la tarde se realizarían las exequias.

El psicólogo le había ordenado salir de la ciudad y descansar unos días, a su regreso estaría todo preparado para practicarle una regresión, pues no encontraba otra forma de ayudarlo, sin embargo algo le decía a Alonso que este día será definitivo en su vida. El locutor lánguidamente estaba comentando la situación del proceso de paz venido a menos por la etapa irreconciliable entre la guerrilla y el gobierno y contaba como los opositores del gobierno culpaban a éste del fracaso y los defensores culpaban a la guerrilla. De pronto interrumpen el análisis para dar paso a una información de última hora que dejo a Alonso paralizado y obligado a pisar el freno de una manera abrupta. Con el pavimento totalmente mojado por la lluvia el carro giro y dio una vuelta completa quedando en sentido contrario. Los pitos y los madrazos lo sacaron de su estado y los agentes le ordenaron retirarse de allí y que diera gracias a Dios por no haber ocasionado una tragedia.

Al borde del colapso Alonso había escuchado que el cadáver del comandante había aparecido y estaba siendo velado en el mismo sitio donde se encontraba el pacifista.

Una vez recuperado el control, si es que se podía recuperar algo, Alonso continuo su viaje hacia su cita con lo inentendible, con lo impredecible, bajo el más torrencial aguacero de los últimos cuarenta días, pero las sorpresas apenas comenzaban, ya en el parqueadero recibió una llamada que lo dejo a punto del desquiciamiento el extranjero acababa de llegar a la funeraria ¡sí! a la misma funeraria a la cual él, Alonso estaba arribando.

Alonso se bajó del carro y se dirigió a paso largo hacia la entrada principal de la funeraria y allí estaba ella, de luto y acompañada por su hija, esa belleza no se había deteriorado con el paso del tiempo... era Mariace que pasaba junto a él sin reconocerlo. ¡ no lo había visto!

Con un dolor inmenso Alonso continuó y entonces creyó estar enloqueciendo, en la entrada al ascensor estaba Martha, a ella si se le notaba un poco pasada de kilos, pero al girar vio su rostro, su mirada, aquella mirada que le hizo cometer tantos errores... y se encontraba conversando con Alix, ésta si deteriorada por el paso de los años. Ellas lo miraron sin verlo ¡tampoco lo habían reconocido¡ Alonso apretó el paso y siguió su camino, ya no caminaba ahora corría escaleras arriba con la desesperación a flor de piel y al arribar a la sala principal encontró a su propia familia, sus amigos todos allí. ¿En el entierro del pacifista, o del comandante, o sería del extranjero?

Esta vez Alonso se abalanzo contra todos las personas que impedían su paso a la sala y sintió que las traspasaba ¡sí! Estaba pasando a través de ellas y nadie lo veía, nadie lo reconocía todos estaban compungidos, adoloridos, y él llegaba frente al único féretro que había allí, ahora el interrogante era mayor, quien estaba allí dentro del cajón... levantó de golpe la tapa del ataúd y quedó atónito el cadáver tenía puesta la camiseta azul y roja del pacifista, pero estaba carbonizado como el extranjero, la cabeza desprendida del cuerpo como la del comandante y lo único reconocible ante tanto horror eran aquellos ojos verdes abiertos y fríos, aquellos ojos que esta vez no le engañaron y en cambio si le dijeron la verdad, eran sus propios ojos.

El grito desgarrador de Alonso no fue escuchado por nadie, solamente él lo sentía y en medio de su enajenación cerró el ataúd y por primera vez conoció la oscuridad total, pero ésta vez la rabia, la indignación, el dolor, la impotencia y la verdadera soledad aquella que se siente sin compañía, cedieron el paso a una infinita paz. Afuera, al pie del ataúd la guardia estaba siendo prestada por sus hijos, lo único que en verdad amó con toda su alma y, sin embargo, nunca tuvo realmente.

En el exterior el sol resplandecía de nuevo y el trío de los Panchos cantaba “Rayito de luna blanca, que iluminas mi camino…”

22 de octubre de 2007

Historia del Mutualismo Colombiano (Cap.13)


EL FORO CON EL PRESIDENTE
Propuestas y desencantos

“Para infortunio de los más desprotegidos de Colombia, el gobierno no cree ni ha creído nunca que el mutualismo sea una alternativa real para coadyuvar la solución de la reinserción social de tantos compatriotas, que bien podrían beneficiarse de este modelo de economía popular y solidaria, que ha resistido la prueba del tiempo y ha contado con el apoyo allende nuestra fronteras”

Fabio Alberto Cortés Guavita
Presidente Colombiamutual
Gerente FUNGESTAR
Bogotá Colombia.

En agosto de 2003 el gobierno realiza un foro solidario con el presidente de la República en el cual previo consenso intervino a nombre del mutualismo colombiano Azucena Vélez, presidenta de la Federación de Antioquia quien sentó su posición siempre crítica frente a los estamentos del estado, así reseñó el órgano de información del DANSOCIAL Suma Solidaria la intervención: “… sin dejar de lado su posición reflexiva frente al mutualismo y su actitud crítica frente al trabajo de las entidades del estado. De esta manera expreso como las mutuales hacen parte de la cultura popular y se quedaron en la informalidad. Sin embargo, ellas (las mutuales) pueden hacer por la población de la economía informal lo mismo que los fondos de empleados y las cooperativas hacen por la población de la economía informal”

De esta manera nuestro proyecto se identificaba con la Federación de Antioquia a través del pensamiento de su presidenta al identificar con nosotros que el espacio de trabajo del mutualismo está en la economía informal, la cual está desprotegida totalmente pues ni el gobierno ni las entidades solidarias se preocupan realmente por su suerte y por el alto grado de exclusión social.

Animados por los cantos de sirena del Dansocial y su Plan Suma Solidaria , el cual encarnaba de manera integral nuestro pensamiento solidario, no nos percatamos que nuevamente estábamos siendo conducidos a la elaboración de documentos y materiales teóricos que en nada ayudarían al desarrollo del mutualismo de nuestro país, simplemente hacer y llenar informes burocráticos sin ningún efecto en la praxis.

Nuestra Federación Nacional realizó su Plan de Desarrollo a tres años 2003 a 2006 con base en los derroteros señalados por Suma Solidaria y así llegamos al Consejo comunitario con el Presidente de la República, en esta oportunidad y siguiendo los acuerdos con otras regiones del país me correspondió la intervención en dicho evento a nombre del mutualismo colombiano agrupado en nuestra Federación Nacional, la Federación regional de Antioquia y la vocería de entidades de Pereira, Boyacá y Cundinamarca.

Ante la expectativa generada y organizada por el Dansocial actuamos en consenso con la organizaciones del Cooperativismo y los Fondos de Empleados con un esquema según el cual teníamos estratégicamente ubicados en el salón del evento personas que dirigirían preguntas claves al presidente, para que el conociera de primera mano cual era la problemática de nuestro sector; lo que no contábamos era con la indisciplina del presidente que llegó 4 horas tarde al evento, nos recortaron las intervenciones a diez minutos y luego micrófono en mano el presidente “repartió dádivas y soluciones” y las preguntas las hicieron las personas que el escogió sin conocimiento alguno, y ahí quedo el trabajo del Dansocial y la planificación de los gremios que quedamos como simples espectadores del espectáculo del Presidente de la República.

Lo único rescatable del evento es que en los 10 minutos alcanzamos a presentar una propuesta que incluyo de manera propositiva los aspectos centrales del Plan de Desarrollo de la Federación Nacional que se resume en los siguientes aspectos.

Según cifras de la Supersolidaria en el país únicamente reportaban información 83 mutuales distribuidas así: 48 en Bogotá, 22 en Medellín y 13 en el resto del país, esa fue la primera confrontación pues según información de nuestra federación y la de Antioquia contábamos con mas de 4000 entidades lo cual demostró que la informalidad es la esencia del mutualismo Colombiano, un 23 % formal y un 77 % en la informalidad.

En el marco del evento le propusimos al gobierno el Plan Buscando los Tejedores que buscaba ubicar el mutualismo en ámbitos bien definidos: en ahorro y crédito, seguridad alimentaria, medio ambiente y deporte para los sectores excluidos de la sociedad y enmarcados en la economía informal.

Un proyecto de educación doctrinal de un lado y empresarial de otro para la constitución de nuevas mutuales y de microempresas de sus asociados en el cual el Dansocial debería jugar un papel de Fomento y la Supersolidaria con un plan de control que permitiera el ingreso de las mutuales informales, sin sanciones, para lograr su salvación y supervivencia.

Se le pidió al gobierno realizar una inversión de 500 millones de pesos (200 mil dólares) para crear 200 nuevas asociaciones mutuales con sus microempresas con una inversión de dos millones de pesos (800 dólares) por entidad en inversión de crédito para sacar avante la creación de 500 empleos directos.

Así reseñó el Dansocial nuestras propuestas: “Las iniciativas (de la Federación Nacional) han tenido acogida dentro de la recién nombrada junta directiva, ahora el reto es volver esas iniciativas una realidad que en el corto plazo restablezca e impulse las mutuales en Colombia” y a renglón seguido mi testimonio como presidente de la federación nacional que de manara pragmática manifestaba: “creemos que aún falta mucha discusión y consenso en el sector para llegar a un acuerdo nacional que permita tener un marco regulatorio moderno y actual para el FOMENTO, desarrollo y sostenimiento de empresas del sector solidario que realmente generen impacto en la sociedad”

A renglón seguido consignaban el acuerdo entre nuestra Federación Nacional y el Plan Suma solidaria: “… se esperaba firmar un convenio que permita mancomunadamente una campaña de crecimiento en todo el país, iniciando con la capacitación…”

Sobra decir que ni el gobierno, ni los órganos de Fomento y Control prestaron atención al proyecto, sin embargo sus registros y documentos quedaron para la historia como testigos mudos de lo que pudo ser y el gobierno no respaldó para infortunio de los sectores marginado de nuestro país.

15 de octubre de 2007

Inclusión Social: ¿una “moda”?









Fabio Alberto Cortés Guavita
Presidente COLOMBIAMUTUAL
Gerente FUNGESTAR
Bogotá, Colombia




Para algunos es una “nueva moda”hablar de la exclusión social; haciendo referencia a la “nueva pobreza”. Es necesario sacarlo de tal contexto para dimensionarlo en la realidad, la de la pobreza de América latina, ¿exclusión de qué?, ¿de dónde?, la respuesta es sencilla: excluidos de todo, pero, ojalá no del todo.

En principio veamos cuales son los ámbitos de los cuales está excluida la gran mayoría de habitantes de nuestra Colombia y del entorno latinoamericano. Falta de oportunidades de trabajo, el desempleo rampante por encima del 14 % así el Dane pontifique en sus cifras “acomodadas” y meta en una sola bolsa estadística a los desempleados y subempleados y pretenda confundir a la opinión pública con el cuento de la informalidad a medias, el decir, que quien se encuentra en un semáforo vendiendo golosinas es un nuevo empleado. Exclusión del crédito para la gran mayoría que no puede acceder tan siquiera a una cuenta de ahorro en la cual sus pequeños ahorros se diluyen en el pago de “servicios” electrónicos y que el usuario pobre no usa, Excluidos de la seguridad alimentaria.

Es necesario tener suficientemente claras las diferencias existentes entre los conceptos: la exclusión social intenta ampliar el marco de discusión y pasar de la consideración de la pobreza como algo que tiene que solucionarse a partir de mecanismos como el aumento de la renta o simplemente en un marco de herramientas de carácter redistributivo.

El intento de la nueva concepción está íntimamente ligado a un entender de lo relacional y que si bien la pobreza depende de unos recursos materiales, la inclusión es más una falta de oportunidades tanto personales, como económicas, sociales, políticas etc.

No vamos a entrar en el análisis de la diversidad de definiciones existentes en torno a la exclusión, simplemente pretendemos mostrar el proceso a través del cual a los pobres no se les permite hacer parte de los bienes que satisfacen las necesidades básicas del ser humano y se busca que éste ser sea gestor de su propio destino a través del empoderamiento, de la comprensión de los derechos naturales para la supervivencia digna, no se trata de resolver el problema generando subempleo y empleo mal remunerado, como ha sido la constante en los últimos años gracias a la desrregularización laboral y a las medidas que hacen boga en un gobierno inmerso en sus propios desvaríos en torno a temas tan álgidos como el de pretender una seguridad a punta de fuerza, cuando está sobradamente demostrado que el ser humano no está dado para la represión y por el contrario siempre están en búsqueda de la libertad.

Esa libertad debe reflejarse entonces en la posibilidad incluyente de ser parte de la solución de sus necesidad con el debido acompañamiento del estado, el cual a través de políticas publicas debe reconocer ese poder del ser; empoderar no es darle poder a nadie es reconocer que ese poder lo tiene el ser per se.

La gran relevancia está dada por el derechos a la participación, o lo que otros llaman la democracia participativa real en los procesos a través del cuales se tiene control sobre las iniciativas, decisiones y recursos que afectan a la vida social, política y económica, evitando así el énfasis en lo individual (pobreza como patología o enfermedad), para poner el acento en lo social.

Si exclusión es estar fuera de, hay que luchar por la inclusión, es decir, están dentro de. Trabajo, ingreso digno, seguridad alimentaria, ahorro y crédito, medio ambiente, comercio justo, turismo alternativo, vivienda y todo aquello que le ha sido negado debe conquistarse desde el empoderamiento.

Los enfoques de “comprensión" del problema que enmarcan la salida desde la óptica asistencialista son los principales enemigos del empoderar a los pobres ya que les coacta el derecho a hacer parte de la solución y le engaña haciéndole creer que siempre “tiene” que haber alguien dispuesto a solucionarle el problema del momento.

Es necesario entonces decir que las entidades solidarias y populares que deseen aportar a una nueva realidad y al apoyote una verdadera inclusión deberán tener en cuenta criterios planteados, en esta ocasión por esos documentos que nos envían nuestros amigos y que muchas veces no tienen autor y por tanto no podemos agradecer su valor; de allí tomamos los siguientes conceptos de lo que debe ser Buenas Prácticas para la Inclusión y lo que, en mi entender deben ser los puntos a tener en cuenta en la realización de proyectos que busquen coadyuvar la inclusión de los pobres en cualesquiera de los países de nuestra Américalatina, veamos cuales son eso puntos:
El concepto de buenas prácticas se utiliza en una amplia variedad de contextos para referirse a las formas óptimas de ejecutar un proceso, que pueden servir de modelo para otras organizaciones.
La búsqueda de buenas prácticas se relaciona directamente con los actuales planteamientos sobre los criterios de calidad de la intervención social, que abarcan no sólo la gestión y los procedimientos, sino fundamentalmente la satisfacción de las necesidades de las personas afectadas, la superación de su problemática de exclusión social.
Es bastante frecuente que existan barreras o dificultades para la detección y transferencia de buenas prácticas entre organizaciones. Estos problemas pueden deberse al desconocimiento, a la falta de sistematización del saber, a la desconfianza en la información o simplemente a la consideración de que estas transferencias carecen de utilidad.
Para vencer estos prejuicios u obstáculos, es necesario contar con un vocabulario común y coherente para todos, que permita expresar y compartir los procesos experimentados. Pero, fundamentalmente, las prácticas tienen que poder demostrarse; es necesario que se reúna la información en los “recipientes” adecuados para conseguir su utilización.
De ahí se deriva la preocupación por establecer criterios comunes para la detección y selección de buenas prácticas.
CRITERIOS PARA LA DETECCIÓN Y SELECCIÓN DE BUENAS PRÁCTICAS EN LA INCLUSIÓN SOCIAL
1. Produce un impacto social positivo, medible y prolongado en el tiempo
2. Su impacto da lugar a cambios en el marco legislativo
3. Da lugar a la participación de las propias personas afectadas
4. Promueve habilidades y capacidades de los participantes
5. Da lugar a la creación y el fortalecimiento de vínculos comunitarios
6. Favorece la participación de voluntarios en el proyecto
7. Se ha tenido en cuenta la perspectiva de género
8. Reduce los factores de vulnerabilidad derivados de la situación de género
9. Da lugar al cuestionamiento de enfoques tradicionales de intervención frente a la exclusión social y las salidas posibles
10. Promueve la Independencia de criterios y orientación del proyecto con respecto a las fuentes de financiación
11. Estimula la Innovación y optimización en el aprovechamiento de los recursos
12. Hace primar los objetivos cualitativos sobre los cuantitativos
13. Plantea un enfoque multidimensional y/o interdisciplinario
14. Diseña respuestas específicas para necesidades particulares
15. Aprovecha eficazmente los recursos existentes
16. Evalúa el impacto de su intervención sobre los beneficiarios a largo plazo
17. Dispone de mecanismos que aseguran la estabilidad de proyectos en marcha así como su financiación.
18. La acción, iniciativa o proyecto o algunos de sus elementos, sirven como modelo para otras organizaciones
19. Promueve la implicación al máximo de agentes (departamentos, áreas, entidades, instituciones, etc.)
20. Lleva a cabo una gestión clara y transparente de los recursos en general

14 de octubre de 2007

10. El Valor de la FE en la Polivalencia

Fabio Alberto Cortés Guavita
Gerente Fungestar
Presidente Colombiamutual
Bogot.a, Colombia

La Fe[1]. Es una actitud del ser humano que incluye la totalidad, voluntad e intelecto y está dirigida a algo o alguien, idea o proyecto, doctrina o ser divino como la fe religiosa. Si bien la fe abarca la creencia, esta va más allá y en la historia de la teología se encuentra una distinción grande entre la fe propiamente dicha y las obras que esta produce y de otro lado entre fe y conocimiento. Hay pensadores que afirman “las buenas obras son consecuencia de la fe”.

La Biblia trae, entre otras, una cita importante en Hebreos 11,1, proclama la fe como:

"El fundamento de las cosas que se esperan y un convencimiento de las cosas que no se ven"

Aquí la fe, toma el concepto griego de la palabra pistis, cuyo significado es el de un acto mediante el cual se da la confianza de uno a otro, a algo, o en alguien.

Desde esa perspectiva hay que tener FE en sí mismo y confianza en los demás, el líder que pretenda hacer surgir algo en sus trabajadores, asociados o congéneres, debe pensar como Sócrates cuando proponía “Quien puede llegar a ser el ser”, es el mismo criterio del empoderamiento cuando afirma que la gente tienen el poder y el facultarlo significa reconocerle ese poder que tiene. Se debe entender que el ser no fue llamado a la perfección sino a la infinitud, a la trascendencia, y esto solo se logra con la FE en lo que hacemos, con creer en lo que proponemos como proyecto de vida, en lo que pretendemos trasmitir a los demás.

La infinitud se logra venciendo la mediocridad, esa gran peste social, azote moderno de quienes ya llegaron a ser, la infinitud se construye a través de la persistencia, de entender que el fracaso no existe como fin de nada, el fracaso por el contrario debe celebrase como un nuevo triunfo que nos da la posibilidad de iniciar una nueva etapa de nuestro camino, convirtiendo la adversidad en éxito, pero esto sólo se consigue con la fe del carbonero, con la persistencia del telegrafista, con creer en sí mismo.

Sócrates no huye ante la condena a morir con cicuta así se lo ofrezcan sus carceleros, ¡no! Sócrates muere con la convicción de sus principios con FE en lo que cree. Jesús no se revela contra el Padre ¡no! Jesús muere por la humanidad, por la convicción de lograr la redención de los demás, por tener FE en su misión.

FE es ver lo posible en lo imposible, es ser capaz de ver lo invisible, de facilitar al ser las herramientas para que tenga FE. Apalancados en la FE, como un valor, se puede aceptar el gran reto de reinventar y de apuntar hacia la travesía, ese gran desafío del tercer milenio ahora que se está viviendo, se debe mirar la forma de hacer las cosas de diferente manera. Es decir, el ser tiene la obligación de deponer la actitud pasiva que le caracteriza y tomar parte integral en el mundo que le rodea.

Es obvio, los líderes Polivalentes deben enfrentar el reto guiados por aquellos que se preparen o estén preparados para dirigir el mundo en el nuevo contexto, no per se, sino enfrentando la realidad con una actitud renovadora, ver el mundo desde la perspectiva de recoger del pasado lo que sirve y desechar todos aquellos modelos que sirvieron en parte y fracasaron en otra. Tomar lo bueno del ayer e integrarlo con lo nuevo del mañana, aceptando el reto: INICIAR LA TRAVESÍA CON AMOR


[1] CORTÉS GUAVITA, Fabio Alberto, La Fe del Carbonero, del libro de ensayos Reflexionando Razonamientos, Bogotá, Gestar Editores, 2001. Todos los principios atómicos que aquí se traen son tomados del ensayo citado.

Red de Comercio justo en Argentina


Argentina: Red Tacurú de comercio justo, organización para la producción y el consumo autónomos

Conversamos con Zuray, de la Cooperativa de Trabajadores Rurales en el Frente Popular Darío Santillán, quien nos contó cómo se organizan en la cooperativa para producir y vender y sobre la experiencia de la Red Tacurú, una red de comercio justo que un grupo de organizaciones productoras viene impulsando y consolidando desde el año pasado. Los y las integrantes de la Red la definen como “una herramienta de organización y discusión colectiva, un espacio abierto para el encuentro entre productores y consumidores en busca de construir lazos de economía social solidaria”

"Nosotros hace dos años que estamos organizados y que estamos produciendo, un poco para el autoconsumo y también para la venta, para que sea una salida laboral para cada uno de nosotros. Tenemos dos hectáreas que tomamos hace más de un año. En esta hectárea lo que tenemos es un gallinero y tenemos huerta orgánica. Nosotros siempre decimos que desde el momento en que estamos pensando una nueva producción, estamos pensando también en la venta, en cómo la vamos a vender.

Tenemos dos compañeras acá, que forman parte de la cooperativa, que su trabajo es salir dos días por semana en bicicleta a vender las producciones, casa por casa, y antes de eso, y ahora en paralelo, en el mismo momento en que se estaba construyendo y consolidando la cooperativa, comenzamos a formar junto con otras organizaciones productoras lo que es la Red de Comercio Justo, Red Tacurú, que funciona en Capital Federal. Por un lado por la necesidad de la venta concreta, pero también de a poquito, fue siendo un espacio con su propio proyecto. En la Red participan organizaciones productoras –hay organizaciones del Frente y organizaciones que no son del Frente, está la gente de la Red de Emprendimientos del Bajo Flores, la gente del Centro Cultural La Sala, los chicos de Burbuja Latina, también comercializamos los productos del MOCASE, a través del FANA, y hace poco trajimos productos del Movimiento Campesino de Córdoba-. Por otro lado, participan los núcleos de consumo.

Lo que hacemos es organizar los pedidos y organizar los núcleos. Tratamos de construir esto que nosotros llamamos el consumo responsable, que la gente en vez de ir a comprar al supermercado de la esquina compre a una organización en lucha y que construye trabajo digno, y no ir a comprar al supermercado, con todo lo que eso implica, que es trabajo explotado, en negro –cosa que estamos tratando de denunciar también-. Hoy por hoy en la Red Tacurú hay alrededor de diez núcleos de consumo. El núcleo de consumo se organiza por barrio, por lugar de trabajo, por grupo de compañeros; se organizan alrededor de diez o quince personas y cada 15 días, arman un pedido a partir del listado de todos los productos que hay de las organizaciones y lo mandan por mail. Y cada 15 días estamos entregando.

Eso implica que cada uno de los compañeros esté produciendo en función de Tacurú e implica llevarlo a Capital, con cero recursos, porque sigue siendo la bicicleta. Y ahí armamos las cajas, con los pedidos de todas las organizaciones; todas las organizaciones llevan los productos a un local que tenemos -que es del Frente-, ahí armamos los pedidos y otros compañeros se encargan de repartir. Además de las organizaciones productoras y de los núcleos de consumo, tenemos todo lo que es el núcleo que motoriza la red, o sea los grupos de trabajo. Tenemos el equipo de pedido y depósito, que se encarga de levantar los pedidos de los núcleos, de avisarle a las organizaciones productoras, y de hacer las compras a los movimientos más lejanos. Después tenemos el equipo de reparto, que es el que se encarga de repartir ese día; tenemos el equipo de difusión que es el que maneja los contactos, la difusión, tenemos una página de Internet. Y hace poco –un par de meses- empezamos a desarrollar las ferias, en Capital.

Por lo general participábamos de ferias a las que nos invitaban -porque por mail hay ciertos límites para ciertos productos, por ejemplo tejidos, calzado, remeras, entonces eso sale más en feria-. Entonces nos estamos tratando de dar diferentes estrategias de venta, para que salgan todos los productivos. Hoy por hoy, la misma red genera ferias en los lugares de los núcleos de consumo. Hicimos una en el Bajo, y dos en Agronomía.

La Red es un espacio muy rico de intercambio. Ya un lugar que reúna a consumidores y productores–o sea, a una señora de clase media de Villa del Parque con un trabajador rural o un desocupado del conurbano-, permite avanzar en lo que es ir construyendo entre todos el cambio. A nosotros nos hace avanzar. Porque además del laburo cotidiano y de todo lo que construimos acá y de los avances que podamos tener, nosotros siempre pensamos que en donde se construye el cambio es en la heterogeneidad y en la multisectorialidad. Tacurú nos parece un espacio interesante en ese sentido.”

A: ¿Y desde la producción? ¿Cuál es el fundamento de la red?

La producción es la que construimos acá también. De forma agroecológica, en armonía con la naturaleza. Una de las cuestiones es que participen organizaciones productoras. O sea que el trabajo no sea el trabajo de una señora que quiere estar un poquito mejor, sino que tenga que ver con la organización del trabajo, la construcción de trabajo digno y no explotado. Los principios son esos. Y son criterios muy fuertes que se respetan y que nos hacen avanzar en un montón de cuestiones como red.

Nosotros tenemos dos criterios muy importantes. Uno es el tema de la producción, ser eficiente, o sea que los productos, pase lo que pase, tienen que estar para el consumidor. Porque nos parece que cuando las cosas se hacen bien es cuando se sostienen en el tiempo. Y otro de los criterios que a nosotros nos parece muy importante para poder construir la red y el criterio político de la red es el tema de los plenarios. Nosotros cada dos meses hacemos plenarios integrales de la Red. Por lo general son en territorio de organizaciones productoras, por supuesto participamos todos, desde los productores y los consumidores, hasta el núcleo que motoriza Tacurú. Se abordan temas que hacen más a la reflexión, si se quiere.

Primero, el mejoramiento concreto de la Red y los problemas, cómo solucionarlos, pero también la perspectiva de la Red. De todos esos plenarios han salido los criterios de construcción de la Red, los principios del tipo de producción a los que la Red apuesta. Ahora el tema que se nos presenta como inmediato es el tema de la inflación de los precios, y nosotros como Red comercializadora, directamente en la venta, tenemos que replantearnos ese tema.

Por otro lado tratamos de trabajar el tema del precio justo para compañeros. Siempre nos pasa, en la mayoría de los emprendimientos, que producir en pequeña escala implica mucho más costo, con lo cual mucho más caro el precio. Entonces eso nos complica bastante el tema del intercambio entre nosotros, que yo pueda comprar por ejemplo las pastas de los compañeros de Pastas del Sur. Por eso nuestra necesidad siempre de volver a la materia prima, de volver al cereal, de volver a la harina, a la construcción desde los más básico de lo básico. Ahora por ejemplo estamos haciendo el alimento para las ponedoras, y siempre tratar de ser más autónomos en lo que es la producción y el consumo.

El tema que se nos viene como más emergente es el tema de la inflación, y a qué responde todo eso, a lo que llegaremos colectivamente. Un poco nuestra postura es que responde a lo que está pasando con la producción de granos, con el maíz, con la soja, el modelo de monocultivo exportador, en donde es todo para la venta, por lo cual el precio para los argentinos va a ser casi el mismo que el precio para afuera, y es algo que se nos viene y que está bastante encubierto. Es algo que nosotros también tratamos de denunciar, que este gobierno también se financia y vive de lo que es la exportación de soja y maíz, y por eso están tratando de tapar todo.

Por eso la importancia para nosotros del trabajo manual, del volver a la tierra, de volver a tener nuestra pequeña granjita integral de auto subsistencia; nosotros siempre dijimos que es mejor ser pobre en el campo que en la ciudad, porque siempre en el campo vas a tener un pedazo de tierra para tirar una semilla y tener verdura, tener un pollito campero no cuesta tanto, un gallinita ponedora tampoco, pastorean… Pero bueno, ahí también hay un cambio social y cultural del que tenemos que ir haciéndonos carne muy de a poquito, todos juntos.”

Cooperativa de Trabajadores Rurales: trabajadoresrurales@gmail.com

Red Tacurú: info@redtacuru.com.ar - www.redtacuru.com.ar

¿GESTIÓN DESINTERESADA?



FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA
Presidente Colombiamutual
Gerente FUNGESTAR
Bogotá, Colombia

La gestión desinteresada: cualquier excedente es puesto al servicio de los fines y reinvertido o distribuido, según el deseo de sus miembros, mediante creación de empleo, actividades, nuevas empresas, bonificaciones sobre el capital invertido, servicios a los miembros, actividades socioculturales, etc.

Partiendo del principio de la buena fe quienes organizan una cooperativa buscan el bien común, pero muchas veces el egoísmo individualista generado por una deformación del capitalismo hacen que estos líderes vean más allá y quieran sacar provecho de los resultados y desde otra óptica vemos como el incentivo del aporte es sano y busca de alguna manera satisfacer tal deseo de acumulación del ser humano. El problema está cuando se mira la situación en el contexto de clase, son acaso los integrantes de la mayoría de las entidades solidarias personas de estrato uno y dos? No, en su mayoría no es ese el caso y no lo son sencillamente por que no pueden serlo, unas veces por efectos de la ley, por ejemplo: cómo hacen los sectores mas desprotegidos para crear una cooperativa de ahorro si no cuentan con los cerca de mil millones de pesos para crearla, otras veces por cuanto quienes crean estas entidades no ven en la base de la pirámide más que pobreza, sin atractivo de negocio.

¿Cuál es el papel del mutualismo desde esa perspectiva? Primero hay que decir que el mutualismo no se ejerce en Colombia, existen unas pocas asociaciones mutuales que no dedican su trabajo realmente a desarrollar mutualismo, son contadas las excepciones y me refiero fundamentalmente a Bogotá, pueden existir unas 100 organizaciones, pero si hay 20 con plan de desarrollo y acciones orientas a prestar servicios en los sectores de estrato 1 y 2 sería ganancia, por eso hay que reinventarlo desde sus principios y valores.

El espacio del mutualismo está en los estratos uno y dos fundamentalmente y en algunos casos hasta en el tres, claro esto hace que quienes se dicen dirigentes solidarios se pregunten y qué negocio vamos a hacer allá, ese no es espacio para nada, no hay dinero. Pues bien yo aseguro que la mutual es el mejor modelo para trabajar con los más desprotegidos por aquellos excluidos de todo; cuál es el ámbito de seguridad alimentaria en estos estratos, en cuanto a inclusión al crédito será que un pobre desempleado y sin con que comer va a tener cuentas en bancos o cooperativas, o en un modelo que dice ser el de las oportunidades. Cuál el trabajo en áreas del medioambiente, del reciclaje y así podríamos ver que en todos los ámbitos de necesidad existen posibilidades para el modelo mutualista.

De dónde sacamos el capital semilla para iniciar los grandes proyectos y la respuesta es difícil, pues a nadie interesa hacer negocios con los pobres, porque aún no se entiende que desde esa óptica de la inversión de la pirámide que habla el sector capitalista, ellos si lo ven como negocio, y las organizaciones solidarias no ven que allí podrían realizar esa responsabilidad social empresarial que tanto se pregona, y que poco se practica.

El sector bien podría entonces invertir sus excedentes y orientar sus fondos de solidaridad a generar un verdadero movimiento de economía solidaria popular que reivindique el derecho al trabajo con ingreso digno, a la recreación, al deporte a la obtención de microcréditos para pequeños emprendimientos, a un alimentación ajena a químicos, a una agricultura verde y urbana; soluciones hay muchas y la mutual repito es la mejor opción por cuanto al no tener aportes no hay descapitalización si se van los socios, otros llegan y la empresa se mantiene patrimonialmente fuerte, eso es pensar en la sostenibilidad del proceso.

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