27 de junio de 2013

16. CRECIMIENTO ECONÓMICO Y POBREZA EN COLOMBIA (Ensayo)

Conferencias, cursos y seminarios en Liderazgo: fungestar@gmail.com
Décima sexta entrega de la obra ACCIÓN DEL LÍDER POLIVALENTE. 
Autor. FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA *

El crecimiento económico que muestra Colombia en los últimos años no se refleja para nada en la realidad, Fernando Herrera, coordinador del PNUD reveló recientemente que el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en sus últimos estudios (2006) muestra como 17 millones de colombianos viven en la pobreza, es decir el 44 por ciento de la población es pobre, de los 17 millones de pobres, seis millones de personas en el país viven en condiciones de indigencia, la cual, sin embargo, es más rápidamente superable que la pobreza normal, aseguró el coordinador del PNUD. (PNUD, 2007)

Contrasta esta información con lo dicho por el Fondo Monetario internacional: “resulta impresionante el desempeño económico de la nación” esto lo afirmó el jefe de una misión del FMI al concluir una visita anual de evaluación, Benedict Clements, al evaluar el comportamiento de la economía colombiana y sus perspectivas, dijo que el crecimiento registrado en 2006 fue el más rápido desde fines de la década de 1970 y superó el promedio latinoamericano con una marca de 6,8 por ciento.

Al parecer el FMI en su informe centrado en las cifras macroeconómicas, desconoce que ese crecimiento debe reflejarse en la distribución de la riqueza y el bienestar de los colombianos para muchos de los cuales las esperanzas son otras. Si bien es cierto que al decir del PNUD el país avanza en la solución del problema de la indigencia pero no en el de la pobreza; hay solución para lo primero pero no para lo segundo', dijo el representante, lo cual hay que tomarlo con beneficio de inventario pues otra cosa se ve en las calles de las distintas poblaciones del país.

El estudio 'Misión de pobreza', realizado por PNUD en conjunto con ocho universidades privadas de diferentes regiones, muestra índices más graves en departamentos como Sucre como el más golpeado por el tema de pobreza y la falta de ingresos. El sondeo reveló que los departamentos más pobres del país son Nariño, en la frontera con Ecuador, Chocó (noreste), Boyacá (centro) y Sucre, y que los índices de pobreza en Bogotá superaron la meta fijada para el país en 2015.

Más del 80% de los habitantes de Bogotá se encuentran en los estratos 1, 2 y 3 y solo el 13% de los habitantes pertenecen a los estratos 4, 5 y 6, señalando así que la distribución del ingreso está en manos de unos pocos lo cual deja ver que es inequitativa la distribución del ingreso para las clases menos favorecidas. Del ingreso se consume en alimentos, de acuerdo con los estudios ya citados y publicados por El Tiempo (Único Diario de circulación Nacional en Colombia) la tercera parte. En promedio, cita el referido estudio, al estrato 1 la canasta básica le cuesta $ 248.091. Al estrato dos $ 290.929. Al estrato 3 $ $374.930. Si comparamos con lo dicho anteriormente por la Cámara de Comercio y el 86% de la población empleada gana entre $ 330.000 y $1’000.000 ¿Cómo pueden acceder a la canasta básica la mayoría de ellos?

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio fueron adoptados en 2000 por los gobiernos de 189 países como un compromiso para combatir la desigualdad y mejorar el desarrollo humano. Se trata de una carta de navegación (con un horizonte en 2015) para erradicar la pobreza extrema y el hambre, universalizar la educación primaria, promover la igualdad entre los sexos, mejorar la salud, revertir el deterioro ambiental y fomentar una asociación mundial para el desarrollo. Otro objetivo en el cual no se han logrado avances se refiere a la ayuda que los países industrializados comprometidos en transferir a los países en desarrollo el 0,7% de su PIB, pero actualmente llega apenas a solo 0,25%. Por otro lado, una compleja trama de barreras impide las exportaciones de la región a los países más desarrollados.


La ONU sostiene que para reducir a la mitad la pobreza extrema y el hambre para el 2015 en la región se requiere un crecimiento económico sostenido anual a tasas diferentes para cada país pero que en promedio debiera ser del 2,9% por habitante en la próxima década. Sin embargo, los países más pobres y que han progresado menos en los últimos 14 años requieren una tasa promedio.

Estos elementos son los de mayor incidencia en el análisis ya que los niveles de pobreza mostrados por el estudio de la Cámara de Comercio de Bogotá "Bogotá cómo vamos" son contundentes, según estos datos Bogotá cuenta con 3’190,170 personas en la pobreza y 959,238 en la indigencia El nivel de ingresos no le alcanza al 49.6 % para adquirir bienes y alimentos (línea de pobreza) y al 14.9 % no le alcanza para los nutrientes y bienes esenciales (nivel de indigencia).

PRÓXIMA ENTREGA “ECONOMÍA INFORMAL Y DESEMPLEO”

*Presidente del Observatorio Latinoamericano SOLDEAMÉRICA 
Presidente de la Confederación COLOMBIAMUTUAL 
Gerente de la Asociación Mutual EMPRENDER 
Director Académico de la Fundación Educativa FUNGESTAR 
Director de la Revista Virtual SOLDEAMÉRICA 
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COLOMBIAMUTUAL 8 AÑOS REINVENTANDO EL MUTUALISMO COLOMBIANO CON LA GENTE

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Bogotá. El pasado 25 de junio se cumplieron 8 años de labor mutualista por parte de la Confederación de la Mutualidad Colombiana COLOMBIAMUTUAL. La celebración de este importante acto se dará con la realización del 2° Foro Internacional de la Mutualidad Latinoamericana y del Caribe y de los Foros Locales Reinventando el Mutualismo en las 20 localidades de Bogotá y los municipios aledaños a la ciudad capital de la República de Colombia. Informó a este medio Fabio Alberto Cortés Guavita Presidente Ejecutivo de COLOMBIAMUTUAL, resaltando que no habrá ningún tipo de coctel ni celebración en recintos cerrados, será con la gente en los foros donde celebraremos nuestro octavo aniversario añadió el dirigente. VEA EL VIDEO DEL TRABAJO REALIZADO

19 de junio de 2013

16. El valor de la ayuda mutua en los animales y en los primeros hombres denominados "salvajes" y "bárbaros"

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Décima sexta entrega de la obra ACCIÓN DEL LÍDER POLIVALENTE. 
Autor. FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA *

LA TRAVESÍA REQUIERE DE AYUDA MUTUA.
Para entender la importancia de lo que realmente es ayuda mutua y su importancia como valor debemos traer el mejor testimonio que existe al respecto: la obra Apoyo Mutuo del ruso Kropotkin quien nos lleva de la mano por los vericuetos más espectaculares desde la ayuda mutua entre los animales y las diferentes etapas del hombre, desde los salvajes hasta nuestros días, dejemos que sean las palabras de Kropotkin quienes nos desvelen este valor, tomando las citas de mi obra Historia del Mutualismo Colombiano.

“… si recurrimos, a la verificación indirecta y preguntamos a la naturaleza: "¿Quiénes son más aptos, aquellos que constantemente luchan entre sí o, por lo contrario, aquellos que se apoyan entre sí?", en seguida veremos que los animales que adquirieron las costumbres de ayuda mutua resultan, sin duda alguna, los más aptos. Tienen más posibilidades de sobrevivir como individuos y como especie, y alcanzan en sus correspondientes clases (insectos, aves, mamíferos) el más alto desarrollo mental y organización física... probablemente (la ayuda mutua) tiene importancia mucho mayor que la lucha mutua, porque facilita el desarrollo de las costumbres y caracteres que aseguran el sostenimiento y el desarrollo máximo de la especie junto con el máximo bienestar y goce de la vida para cada individuo, y, al mismo tiempo, con el mínimo de desgaste inútil de energías, de fuerzas.”

En desarrollo de su obra nos traslada Kropotkin a los salvajes y a la primera organización del hombre que no es precisamente la familia como aseguran algunos autores.

“La familia no sólo no fue la forma primitiva de organización, sino que, por lo contrario, es un producto muy tardío de la evolución de la humanidad. Por más lejos que nos remontemos en la profundidad de la historia más remota del hombre, encontramos por doquier que los hombres vivían ya en sociedades, en grupos, semejantes a los rebaños de los mamíferos superiores. Fue necesario un desarrollo muy lento y prolongado para llevar estas sociedades hasta la organización del grupo (o clan), que a su vez debió sufrir otro proceso de desarrollo también muy prolongado, antes de que pudieran aparecer los primeros gérmenes de la familia, polígama o monógama. Sociedades, bandas, clanes, tribus -y no la familia- fueron de tal modo la forma primitiva de organización de la humanidad y sus antecesores más antiguos…”

La profunda investigación de Kropotkin desarrolla toda una suerte de ejemplos de tribus, de clanes y todo aquello que significó y significa aún en algunas artes del mundo la vida de los primitivos y concluye de manera tajante:

“Citar más ejemplos de la vida de los salvajes significaría solamente repetir, una y otra vez, lo que se ha dicho ya. Dondequiera que nos dirijamos, hallamos por doquier las mismas costumbres sociales, el mismo espíritu comunal. Y cuando tratamos de penetrar en las tinieblas de los siglos pasados, vemos en ellos la misma vida tribal, y las mismas uniones de hombres, aunque muy primitivas, para el apoyo mutuo. Por esto Darwin tuvo perfecta razón cuando vio en las cualidades sociales de los hombres la principal fuerza activa de su desarrollo máximo, y los expositores de Darwin de ningún modo tienen razón cuando afirman lo contrario.”

Una vez que nos vamos encontrado con los grados más elevados de desarrollo de la humanidad y desde la perspectiva de la historiografía solemos hallar solamente luchas y conflictos, las viajas relaciones parecen quebrarse; las lucha entre tribus, los clanes contra los clanes, hace que la humanidad se divida en castas y que los déspotas esclavistas se adueñen del ser dispuesto a guerrear y es cuando los historiadores nos llevan a la conclusión que la guerra y la opresión se tornan en la única forma de vida y hacen de esta falacia la esencia de la naturaleza humana.

Sin embargo, nos dice Kropotkin: Sin embargo, basta someter a un examen más cuidadoso la vida cotidiana del hombre durante el período histórico, como han hecho en los últimos tiempos muchos investigadores… Dejando de lado las ideas preconcebidas de la mayoría de los historiadores, y
su evidente predilección por la parte dramática de la vida humana, vemos que los mismos documentos que aprovechan ellos habitualmente son, por su esencia tales, que exageran la parte de la vida humana que se entregó a la lucha y no aprecian debidamente el trabajo pacífico de la humanidad. Los días claros y soleados se pierden de vista por obra de las descripciones de las tempestades y de los terremotos.”

Existen periodos de la historia estudiados de mejor forma que permiten ver la otra corriente la de la ayuda mutua superando en creces la “historia” que nos venden acerca de destrucción y la guerra como esencia del ser humano. Al respecto y hablando de los “barbaros” nos dice Kropotkin:

“La comuna aldeana constituía una institución crecida naturalmente, y por ello no podía ser de estructura completamente uniforme. Hablando en general, era una unión de familias que se consideraban originarias de una raíz común y que poseían en común una cierta tierra.”… “La comuna aldeana era entonces el arma principal en la dura lucha contra la naturaleza hostil. Era, también, el lazo que los campesinos oponían a la opresión de parte de los más hábiles y fuertes, que trataban de reforzar su autoridad en aquellos agitados tiempos. El "bárbaro" imaginario, es decir, el hombre que lucha y mata a los hombres por bagatelas, existió tan poco en la realidad como el "sanguinario" salvaje de nuestros literatos.”

El apoyo mutuo es la esencia del desarrollo de los “barbaros” por miles de años.

“El apoyo mutuo atraviesa como un hilo rojo toda la vida de los kabilas, (para tomar un ejemplo) y si uno de ellos, durante un viaje fuera de los límites de la tierra natal, encuentra a otro kabila necesitado, debe prestarle ayuda, aunque para esto tuviera que arriesgar sus propios bienes y su vida.”

“Cuando los lazos del origen común comenzaron a debilitarse a causa de las migraciones frecuentes y lejanas, y el desarrollo de la familia separada dentro del clan mismo, también destruyó la antigua unidad tribal; entonces, una nueva forma de unión, fundada en el principio territorial -es decir, la comuna aldeana' fue llamada a la vida por el genio social creador del hombre. Esta institución, a su vez, sirvió para unir a los hombres durante muchos siglos, dándoles la posibilidad de desarrollar más y más sus instituciones sociales”

Es así que el hombre va dando forma a esas organizaciones de la ayuda mutua, esa “comuna aldeana” da paso en los años posteriores al nacimiento de las “guildas”, las cuales nos refieren los historiadores como la primeras formas de mutuales, y, vemos como una vez más la verdad es otra y para ello citemos nuevamente a nuestro autor de respaldo, el ruso Kropotkin cuando concluye esta parte de historia:

“Ahora tenemos que seguir el desarrollo más avanzado de aquella tendencia a la ayuda mutua, siempre inherente al hombre. Tomando las comunas aldeanas de los llamados bárbaros en la época en que entraron en el nuevo período de civilización, después de la caída del imperio romano de Occidente, debemos estudiar ahora las nuevas formas en que se encauzaron las necesidades sociales de las masas durante la edad media, y especialmente, las guildas medievales en la ciudad medieval”


Próxima entrega: “El valor de la ayuda mutua en la etapa medieval y en la sociedad moderna”

*Presidente del Observatorio Latinoamericano SOLDEAMÉRICA
Presidente de la Confederación COLOMBIAMUTUAL
Gerente de la Asociación Mutual EMPRENDER
Director Académico de la Fundación Educativa FUNGESTAR
Director de la Revista Virtual SOLDEAMÉRICA
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Mutualismo es Simbiosis Solidaria. Veredicto 11

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MUTUALISMO es simbiosis: Beneficio mutuo dado con reciprocidad. Existen unos hongos que crecen en las raíces de las bellas orquídeas, nuestra flor nacional, hongos a través de los cuales la orquídea recibe Nitrógeno, que es un vapor, un gas, el espíritu, el soplo de vida necesario para existir; a su vez el hongo recibe en reciprocidad Hidratos de Carbono, combinación que le da el azúcar, el dulce, la exquisitez de su propia supervivencia. Por favor no confundir con el proceso de las parásitas que se alimentan de la planta sin entregar nada a cambio.

Que hermoso ejemplo el que nos dan otros seres vivientes diferentes a los humanos. Eso es lo que pretendemos desarrollar las Asociaciones Mutuales en particular dentro de nuestra querida COLOMBIA, y, para lo cual se requiere de la interacción de la ayuda mutua entre nuestras organizaciones.

Veámoslo así: nosotros en COLOMBIAMUTUAL somos la orquídea que para vivir requerimos del Nitrógeno, del soplo de vida necesario para existir y las Asociaciones Mutuales son el hongo que nos lo puede proveer, a cambio recibirá Hidratos de Carbono, el dulce exquisito del deber cumplido en aras del desarrollo social en procura de la supervivencia de los ciudadanos que hacen parte de las entidades mutuales en nuestra patria. O veámoslo al contrario si lo prefieren: ustedes señores mutualistas nos permiten desarrollar el dulce trabajo de participar en la solución de los problemas de las comunidades y nosotros le reintegramos el soplo de vida necesario en el cumplimiento de sus obligaciones para con la sociedad.

Como pueden ustedes apreciar en el marco de la solidaridad se requiere de la interacción del hongo y la orquídea, no dejen ustedes marchitar la flor de la comunidad, la flor de las clases menos favorecidas que encuentran en la economía solidaria los nutrientes del nitrógeno de la vida y los hidratos de carbono de la mejora en la calidad de vida de nuestros congéneres. No interesa quien sea el hongo y quien la orquídea, lo importante es no tener parásitos en nuestra relación de beneficio mutuo para todos los asociados y su núcleo familiar.

MUTUALISMO es simbiosis: Beneficio mutuo dado con reciprocidad. Existen unos hongos que crecen en las raíces de las bellas orquídeas, la flor nacional, hongos a través de los cuales la orquídea recibe Nitrógeno, que es un vapor, un gas, el espíritu, el soplo de vida necesario para existir; a su vez el hongo recibe en reciprocidad Hidratos de Carbono, combinación que le da el azúcar, el dulce, la exquisitez de su propia supervivencia. Por favor no confundir con el proceso de las parásitas que se alimentan de la planta sin entregar nada a cambio.

Y claro que lo que más pulula en nuestro medio son precisamente las parásitas y los parásitos que no contentos con tener inmovilizado el sector mutual se oponen y se resisten al cambio sin razón pero con el peso de la calumnia con la cual remembran a uno de los “lideres” encarnados de la ultraderecha colombiana un “caballero” llamado Laureano Gómez hace años promulgaba el eslogan “calumniad que de la calumnia algo queda” y así se dio origen a lo que se denominó la violencia liberal conservadora, antecedente de lo que ha desangrado a nuestro país en los último 60 años, lamentable que estos personajes como aquel, que destruyen y no construyen sean los voceros del mutualismo colombiano a quienes dan crédito en los organismos del Estado.

Hasta allí llega la simbiosis natural, la naturaleza sigue siendo destruida por el hombre. Una reflexión más.


*Presidente del Observatorio Latinoamericano SOLDEAMÉRICA
Presidente de la Confederación COLOMBIAMUTUAL
Gerente de la Asociación Mutual EMPRENDER
Director Académico de la Fundación Educativa FUNGESTAR
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(6) ROL DE LAS SOCIEDADES DEMOCRÁTICAS EN EL ORIGEN DEL MUTUALISMO EN COLOMBIA (Historia)

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Origen de las Asociaciones Mutuales en Colombia. Por FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA.*  Cada semana un nuevo Capítulo de la historia del mutualismo en Colombia.

Ya vimos en la entrega pasada como las Cofradías fueron germen de la mutualidad, del desarrollo de la ayuda mutua desde la perspectiva de su objeto, pero con un carácter eminentemente religioso con imposiciones del clero sobre tales organizaciones.

Ahora vemos como el entorno económico y político influye y el pensamiento de los librepensadores de Europa, socialistas utópicos y anarquistas,  impregna al ser humano de la Nueva Granada, en su búsqueda por crear formas de ayuda mutua para solucionar problemas de las comunidades y en las comunidades.

Para entender el rol que jugaron las Sociedades Democráticas en Colombia es necesario ver el entorno político, social y económico de la época en la cual fueron creadas y la trasformación que vivieron esas sociedades desde lo apolítico a lo político deliberante. Cual fue la esencia de etas organizaciones, su evolución y muerte como germen del actual mutualismo colombiano.

Algo importante y que permite, en parte, entender el actual estado del mutualismo colombiano es el odio de sus dirigentes desde sus inicios hasta nuestros días, en aquella época con argumentos y luchas abiertas de fundamento económico y político;  hoy sin argumentos y en una pelea soterrada e hipócrita, politiquera y mezquina, que no permite el desarrollo de lo que Gonzalo Pérez llama la inamovilidad del mutualismo.

Por aquellas calendas acaeció la llamada “Primavera de los Pueblos” de 1848, una de las formas en que la historiografía señala la oleada revolucionaria que acabo con la Europa del absolutismo. Estas revoluciones de corte liberal manifestaron unos sesgos ideológicos de corte nacionalista y marcan la influencia del incipiente movimiento obrero europeo

Si inicio es en Francia y corre por toda Europa llegando a España e influyendo desde allí nuestra américa y especialmente a Colombia como veremos más adelante, si bien su “éxito” fue efímero y se impuso un gobierno de corte conservador, la trascendencia histórica de aquellos épicos momentos fue decisiva al sembrar de manera frontal la imposibilidad de mantener sin cambios el statu quo, como habían pretendido los contrarrevolucionarios de la Restauración.

Provincia de La Nueva Granada 
La Nueva Granada de 1848  se caracterizaba por un modelo económico de la época, era el librecambio la práctica económica que permitía la comercialización de productos entre los países, sin que obrara entre ellos la acción de regulaciones externas como el cobro de impuestos o tarifas aduaneras.

De otro lado la influencia de los artesanos en posición a este modelo que los arruinaba, comenzaron a organizarse en las diferentes ciudades alrededor de las Sociedades Democráticas, las cuales se constituyeron en grupos gremiales con intereses políticos.

En este marco nace la primera Sociedad Democrática de la  Nueva Granada con un objeto social claramente definido por el Historiador Camacho Roldan, miembro activo de una de estas organizaciones, en su obra “MIS MEMORIAS”. Camacho Roldán, Salvador, 1827-1900.

“En un principio tenía por objeto prestarse auxilio recíproco en casos de enfermedad o de muerte, establecer escuelas nocturnas en que se enseñase a leer y escribir y dibujo lineal”.

“Desde 1846 se había formado en Bogotá una asociación de la clase de los artesanos sin carácter alguno político en un principio, pero poco a poco fue adquiriéndolo y en 1849 ya llegó a ser una fuerza respetable en el movimiento de los partidos”.

Allí está el origen de las mutuales, que, como vimos en capítulo anterior de esta obra,  nacen en la esencia de la Cofradías, aquí ya adquieren sentido mutual y de paso sientan la base de lo que marca una época bastante larga de las mutuales colombianas “brindarse auxilio recíproco en casos de enfermedad o de muerte…” que tiempo después las marcaría como “sociedades enterradoras”

La primera organización según Camacho Roldan fue la Sociedad de Artesanos de Bogotá, entidad con sesgo de clase, pues fueron los artesanos y veámoslo en las propias palabras del historiador:

“El presidente de la Sociedad en 1848 era un. zapatero, padre de familia, modesto, honrado, trabajador: llamábase Francisco Vásquez Guevara, y los socios más notables, que podían ejercer y ejercían influencia sobre sus compañeros, eran los señores Ambrosio López Londoño (sastre, que fue también presidente de la Sociedad en 1849), Rudesindo Zuñer (sastre), Emeterio Heredia (herrero) y otros dos o tres cuyos nombres no recuerdo. Más tarde se hicieron notables los señores Miguel León (herrero), orador fogoso, que en 1853 y 1854 mostró ideas poco pacíficas, sobre todo de antipatía por la clase llamada de los cachacos; José María Vega y N. Saavedra (zapateros)”.

Asimismo se nota un tufillo de “oportunismo” de algunos de los integrantes de esta primera Sociedad Democrática al referir el historiador Camacho Roldan:

“Atraídos por el objeto simpático (subrayado fuera de texto) de la institución, nos incorporamos en ella varios jóvenes recién salidos de los colegios, que después debíamos figurar en las luchas políticas”.

Y  qué decir de la marcada diferencia ideológica, nace, en competencia con la Sociedad de Artesanos, la Sociedad Popular, en 1849 de una reunión que, con pretextos religiosos, había formado la Compañía de Jesús.

Desde sus inicios esta Sociedad mostró pasiones fuertes de antipatía al gobierno y a los liberales, de esta manera se vive un enfrentamiento una enemistad, estas dos sociedades dispuestas a irse a las manos en el primer momento. Los señores Simón J. Cárdenas, Juan Malo, Juan Esteban Zamarra y otros, eran los inspiradores principales de la asociación conservadora.

Vale una digresión, en esa época alguien de apellido MALO hoy alguien de apellido ROBAYO causan la discordia, la enemistad y el odio entre los dirigentes.

Había, dice Camacho Roldan: “Dos clubes antagonistas, dos hornos en donde se levantaban hasta el rojo-blanco las pasiones del odio y del combate, que pronto habían de encontrarse en el campo de batalla”.

Diferencias ideológicas, es claro que el origen de os odios fue ideológico y fue según nuestro historiador referido un delegado apostólico. Monseñor Baluffi, quien inspiró en Bogotá, en 1839, la creación de la primera Sociedad Católica, esencialmente consagrada a los intereses políticos conservadores, casi como Sociedad democrática quiere decir asociación destinada a exaltar el espíritu de resistencia a la autoridad y de protesta contra las desigualdades naturales o artificiales entre los hombres.

Diferencias de la humanidad, de su propia naturaleza y como dice Camacho Roldan “Según mi impresión personal no son dañinas todas las consecuencias de estas sociedades políticas; el peligro en ellas consiste en la ignorancia de los que las componen, que por esta causa pueden ser fácilmente extraviados a sentimientos coléricos y antisociales, pues es sabido que la cólera y la desconfianza o la suspicacia son las tendencias generales de los espíritus incultos, así como el dominio sobre las pasiones la primera muestra de lo que se llama civilización”.

El retrato de 1848 se revela 1980, desaparece por una temporada renace con más fuerza en 2005 y cobra vigencia en 2013 ampliado y en color, más claro no se puede, las diferencias ideológicas llevadas al terreno de la disputa partidista no es mala, lo malo es como acaece hoy, que esa ignorancia supina lleva a la trapisonda y a la estocada por la espalda, ese es el orden del día, mientras el sector mutualista integrado en su organización gremial COLOMBIAMUTUAL, una entidad que recoge los principios y los valores de los padres del mutualismo, de las ideas libertarias, parafraseando a Camacho Roldán dedicada a exaltar el espíritu de resistencia a la autoridad y de protesta contra las desigualdades naturales o artificiales entre los hombres; otros tratan de envenenar a funcionarios del estado, a otros gremios en contra de ese modelo, acusándolo, como es lo normal, descalificar en Colombia, de “comunistas” (como si no supieran que en nuestro país eso equivale a sentencia a muerte) de personas que pretenden subvertir el orden establecido y claro que ese es el propósito, cambiar el statu quo, la inamovilidad, la incompetencia y el deseo por “reinventar” el mutualismo, entendida esta política como la retoma de los valores, de los principios, de la verdadera ideología del mutualismo.


 Próxima entrega: “Evolución de las Sociedades Democráticas en Colombia”.

** Presidente del Observatorio Latinoamericano SOLDEAMÉRICA
Presidente de la Confederación COLOMBIAMUTUAL
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Director Académico de la Fundación Educativa FUNGESTAR
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(5) LAS COFRADÍAS, ORIGEN DE LAS ORGANIZACIONES MUTUALES EN COLOMBIA.

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Origen de las Asociaciones Mutuales en Colombia. Por FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA.* 
 Cada semana un nuevo Capítulo de la historia del mutualismo en Colombia.
 Después de la introducción publicada en el capítulo anterior acerca del camino, del origen que han tenido las asociaciones mutuales en Colombia vale una digresión para ver algunas de esas organizaciones que precedieron a las mutuales actuales, desde la perspectiva de sus objetivos y funciones de ayuda mutua, de su mutualidad, independientemente de sus elementos doctrinales.

Veamos en principio que entendemos por Colonia a la extensión imperial, social, política, religiosa y cultural que se estableció en América durante los siglos XVII e inicios del siglo XIX. Es decir, entre 1550 y 1810 y que se han denominado “época colonial” debido a la presencia y al dominio político por parte de los españoles en lo que actualmente comprende el territorio de Colombia.

 En tales épocas y según el derecho canónico vigente, una cofradía era “Una reunión de determinado número de fieles para dedicarse en común al ejercicio de obras piadosas y de caridad... Las cofradías no pueden establecerse sin la competente autorización de los prelados en las diócesis en que están enclavadas.” 

Decretos del  Concilio de Trento (Reunido entre los  años 1545 y el 1563 fue realizado en un marco de divisiones. Siendo Paulo III, que había vivido las luchas en Italia, quien asumió el compromiso de unificar a los católicos, logrando la reunión de un Concilio, después de que varios Papas lo hubieran intentado sin éxito. (Al principio fue admirador del humanista cristiano Erasmo de Rotterdam, y vio factible una posible reconciliación con los protestantes, pero luego acabó desechando esa posibilidad), ordenaron que la elección de los dirigentes de la cofradía y la administración de sus finanzas debieran ser supervisadas por el párroco. [1]  “El establecimiento de las cofradías es un acto de jurisdicción episcopal, enteramente reservado al obispo, como el encargado del cuidado de las almas”. Por eso, los bienes de las cofradías aprobadas por el obispo se colocaban en la clase de bienes eclesiásticos y como tales inalienables sin las formalidades presuntos. [2]  

Lo anterior nos muestra de manera taxativa la influencia de la religión católica en estas organizaciones a nivel mundial, específicamente en el caso de Colombia los requisitos exigidos en los pueblos de indios para entrar a una cofradía eran así mismo diferentes, entre ellos se tienen:

- Ser devotos del patrono de la cofradía.
- Corregirse en la mala vida.
- Dejar los vicios de borracheras y las supersticiones de hayo y tabaco.
- Celebrar con solemnidad las fiestas del santo patrono.
- Hacer procesiones alrededor de la plaza.
- Visitar a los enfermos.
- Recoger limosnas.
- Asistir a misa domingos y días de fiesta y rezar el rosario todos los días.
- Encargarse del entierro de los hermanos cofrades, y
- Pagar las cuotas fijas asignadas. (Casilimas y López, 1982: 181).

Cada miembro de la cofradía recibía una patente, un impreso que haría constar su pertenencia a la cofradía y las obligaciones y derechos que contraía: generalmente una misa y sepultura gratis a su muerte y la concesión de  indulgencias. Es interesante ver como desde sus orígenes este tipo de entidades tenía como objetivo la preocupación por sepultar a sus muertos.

El procedimiento para la creación de cofradías era el siguiente: indígenas, mestizos,  blancos o el cura doctrinero tenían la iniciativa de crear la cofradía (siempre requería la aprobación del cura para su creación) con una devoción especial a santos o vírgenes, se hacía una donación de dinero o animales para vender y pagar las misas en honor al santo patrono de la organización.

Las mutuales del Siglo XX y principios del XXI, continúan con algunas prácticas similares en cuanto a poder recibir las contribuciones no devolutivas, (costumbre hecha ley) en especie y el de tener en su gran mayoría nombres de santos y dedicarse casi con exclusividad al entierro de sus asociados y de orientar un servicio exequial prioritario en sus estatutos.  

Retomando, siempre era el cura quien daba su permiso para la creación de una cofradía; por lo general no lo negaba, por cuanto la devoción le representaba ingresos por el pago de misas y la fiesta anual que comprendía vísperas, procesión, sermón, misa y responso cantado. Así se ve siempre que a más de la forma religiosa había una situación vinculante de carácter económico.

De otro lado se ayuda a la congregación de las gentes para su evangelización o por lo menos para su ritualización. Se procedía, entonces, a nombrar «mayordomo», que podía ser el mismo donante y un «concertado», para el cuidado de las ovejas. Esto era suficiente para constituirse en «devoción». Si con el paso del tiempo, la «devoción» iba en «adelantamiento", pasaba a ser «hermandad». Este se medía por el aumento de devotos; la obtención de la imagen, si era de bulto y grande, otorgaba más prestancia; cantidad de animales (ovejas, vacas, yeguas, etc.) y de ornamentos, especialmente alhajas que tuviese el santo; número de misas que se dijesen en su honor y vistosidad en la fiesta de aniversario.

Ahora bien, en el mundo existieron diversas formas de cofradía de acuerdo con su objetivo principal a más de lo anteriormente descrito como eje central, al decir de Pere Saborit Bandenes en su obra “Estudio de las cofradías del Alto Palancia”

GREMIALES que agrupaba a los integrantes de un gremio especifico y desarrollaban funciones debeneficio y asistencialismo entre integrantes de un mismo oficio. El santo e el patrón del gremio.
SACRAMENTALES. Cofradías de ayuda muta en la vida cristiana, muy promocionadas después del concilio de Trento.
CARITATIVAS. Los historiógrafos franceses las llaman charités. Su objetivo central es el auxilio mutuo entre cofrades y la dedicación a la caridad cristiana como la ayuda a los pobres vergonzantes, casar doncellas, auxilio en enfermedad sufragios y entierros, algunas regentaban hospitales.

Es definitivamente claro el origen de la mutualidad en organizaciones de la comunidad dedicadas a la caridad como norma y al entierro de sus semejantes como objetivo central, no en vano la primera mutual creada ya bajo los parámetros de la sociedad moderna con personería jurídica tomo el nombre de CARIDAD y no debe ser extraño entonces a ese arraigado sentido de caridad que por siglos han tenido las organizaciones mutuales en Colombia. Calificativos como caridad, ayuda mutua, beneficio, asistencialismo y otros no son ajenos desde su origen a las mutuales del mundo actual.

Obvio entenderlo en las épocas de colonia y siguientes pero absurdo desde la perspectiva del mundo de hoy en el cual es de una necesidad incuestionable la supervivencia. Hoy sed debe tener criterio empresarial y que la caridad bien pueda ser un primer momento de la solidaridad, de la ayuda mutua, pero solo eso, un primer instante en el cual se da la mano, la ayuda para iniciar un proceso, ya de capacitación, ya de emprendimiento y luego con carácter perentorio el desarrollo de organizaciones autosostenibles y autogestionadas.

No puede desconocer la historia el origen de esta entidades como el inicio de las formas organizacionales con las cuales  se da un primer paso a lo que ahora conocemos como Asociaciones Mutualistas.


Un gran número de cofradías se crearon en la Nueva Granada, como una táctica de los misioneros para el adoctrinamiento cristiano. Es por el año 1510 a 1520 que se crea la primera cofradía en tierra firme, en la primera ciudad Santa María la Antigua del Darien,en lo que hoy en día es el golfo del Darien del Departamento del Chocó. Según lo relata la obra editada por Humberto Triana en Bogotá 1987[1]
                                                                                                                 
Años más tarde, hacia 1530. Se funda en Santafé de Bogotá La segunda, la cofradía de la Vera-Cruz  que funcionaba en lo que hoy es el Parque Santander en Bogotá. Vale la pena comentar algo poco conocido, el primer nombre de la ciudad fue Nuestra Señora de la Esperanza, como originalmente la llamó Jiménez de Quesada, quien, -a pesar de ser letrado a diferencia de los demás conquistadores-, desconocía los procedimientos para la fundación de ciudades, por lo que en abril de 1539, se legalizó la fundación, con la ayuda de Federmán y Belalcazar, y se renombró al territorio como Santafé.

Durante la colonia sus habitantes la hicieron distinguir de las demás ciudades de igual nombre, llamándola Santafé de Bogotá, nombre que viene del chibcha Bacatá, que traduce fin de los campos, territorio muisca en el que gobernaba el Zipa. En esta delimitación estaba incluido nuestro actual territorio, en el que, en tiempos indígenas, habitaba un caserío conocido como Teusaquillo, donde se dice que se encuentra hoy la Plaza de Bolívar.

Santafé de Bogotá. Plaza Mayor, Colegio San Bartolomé
En los años siguientes
[2] se crearon 9 cofradías en Vélez entre otras Nuestra Señora de Monguí, (años más tarde una mutual de Bogotá tomaría ese nombre) Las Almas del Purgatorio y otras más de igual condición, tornando a Santafé de Bogotá se crean y se registran oficialmente otras nueva cofradías, destacando entre ellas la Vera-Cruz, nuestra Señora del Rosario, Santísimo Sacramento, Milicia Angélica, escuela de Cristo y otras más.

Resumiendo, de acuerdo con la obra de Oriester Abarca Hernández y Jorge Bartels Villanueva[3] Las cofradías cumplieron en la Colonia y hasta la primera mitad del siglo XIX un papel no sólo religioso sino también económico al poseer tierras y actuar como entidades financieras. Las personas ligadas a las operaciones económicas de las cofradías eran los miembros de la élite local, quienes formaban una red social.

Junto al capital manejado por la Iglesia y sus instituciones (cofradías, y diversos tipos de fundaciones como las capellanías y los mayorazgos) a lo largo de la Colonia se produjeron alianzas (sociedades) entre particulares, españoles peninsulares y criollos, para llevar a cabo inversiones y emprendimientos, como la exploración en busca de minas de oro y más tardíamente para operaciones de comercio exterior.

El siglo XIX presenció el auge del pensamiento liberal y se produjo una desintegración paulatina de los bienes inmovilizados por la Iglesia y sus instituciones, lo que repercutió en la importancia de estas como agentes económicos. Ello también tuvo consecuencias en la propiedad de la tierra y en la legislación civil y comercial, que siguió al movimiento codificador iniciado en 1841 y se consagró en 1888, cuando entró a regir el Código Civil.

Próxima entrega “SOCIEDADES DEMOCRÁTICAS EN COLOMBIA”
** Presidente del Observatorio Latinoamericano SOLDEAMÉRICA
Presidente de la Confederación COLOMBIAMUTUAL
Gerente de la Asociación Mutual EMPRENDER
Director Académico de la Fundación Educativa FUNGESTAR
Director de la Revista Virtual SOLDEAMÉRICA

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