12 de enero de 2015

EL LÍDER POLIVALENTE Y SU CONTEXTO

Conferencias, cursos y seminarios en Liderazgo: fungestar@gmail.com
ACCIÓN DEL LÍDER POLIVALENTE
Autor Fabio Alberto Cortés Guavita
Bogotá, Colombia

Parte primera de la obra CONCEPTOS ATÓMICOS
1.3. (A) EL LÍDER POLIVALENTE Y SU CONTEXTO.


Lo importante no es quien lo hizo, sino cómo es el Ser que lo hizo, cómo lo hizo y por qué lo hizo. Cómo debe ser ese SER: Líder Polivalente, empoderado  y con la capacidad de alterar el mundo desde la perspectiva de una Visión Polivalente para Reinventar.

No es, ni el propósito ni el sitio adecuado para entrar en disquisiciones de tipo filosófico, ético o moral; hablaremos del ser como la persona, como el líder, aquel que tiene el poder, que está realmente empoderado para reinventar el mundo, el ser que establece su propio contexto y por ende el de las organizaciones en las cuales actúa.

El Líder Polivalente es un ser humano, es un ser físico y biológico, social y cultural, racional a veces e irracional en otras. Autónomo en algunos sentidos, subordinado en los más. Un ser que, para ciertos filósofos, es una unidad sustancial, y para otros, una dualidad cuerpo-alma

Ahora bien, la naturaleza humana es dada por el genoma humano, idéntico en todos nosotros en el 99,9%. Solo una pequeña partícula nos diferencia genéticamente y nos diferencia a unos de otros, y hace que seamos hombres o mujeres, clavos o peludos, rápidos o lentos, etc.

Lo anterior no es  una simple hipótesis, no, es una realidad científica, demostrada y demostrable; por ello  puede aplicarse a todos los individuos de nuestra especie, tanto a los que han habitado en este planeta, como a los que lo habitamos y a todos los que vengan después de nosotros, mientras los cromosomas de sus células contengan la misma información genética que contienen los nuestros.

Por esa identidad de los seres, es que este modelo de gestión toma a ese ser ecléctico[i] y holístico[ii] como el Líder Polivalente, porque tiene la capacidad, el empoderamiento necesario para reinventarse y reinventar el mundo.

De otro lado se da una importancia sustancial al contexto, tanto al del individuo como al de las organizaciones donde actúa, allí donde se da la acción, esa variable -constante para muchos-  que hace que a los seres humanos se les pague, se les ascienda o de les descienda en la escala de valor de las organizaciones. Esa  es la forma de medir a los seres, por sus acciones, o por la cantidad y calidad de esas acciones, por los logros obtenidos y sus competencias, todo en el devenir del tiempo, y porque no, por la riqueza que generen es  ese reconocimiento.

Por algo hay quienes afirman que LÍDER es quien hace que los demás hagan cosas en las empresas, en las organizaciones y en cualesquiera sean los sitios donde actúen. Se reconoce, se premia, se paga por la GESTIÓN que realizan los seres al servicio de las organizaciones y del capital.

En el mundo del Liderazgo Polivalente no es así, no señor, por una sencilla razón, porque al ser se le debe situar en  el lugar que le pertenece, en el centro de la acción y no dependiendo de ella. Obviamente si entendemos al ser como quien altera la acción, y, si el contexto es quien da forma al pensamiento y a la percepción, entonces es allí, en ese contexto donde el ser cimienta su noción del mundo y es allí donde se le debe valorar y no medir sus logros de manera tradicional, sino tomando lo que los japoneses llaman “kokoro”[iii] hacer que se les reconozca y se les premie por la calidad del conocimiento y la sabiduría aprehendida en el trasegar por las organizaciones, así se altera el significado de la acción y de gestión.

El Líder Polivalente es aquel que logra que los demás AMEN lo que hacen. Que lo amen con verdadero sentido de pertenencia, porque está recibiendo VALOR, que le está enriqueciendo espiritualmente, al profundizar en sus conocimientos y desborda, y supera dialécticamente el mundo de las formas, la adaptabilidad al mundo,  trasladándose hacia otro contexto, más allá del poniente, más allá de toda la morfología cósmica.

La malaventura del presente es enfrentar el cambio y la innovación con “pañitos de agua tibia”, sin profundizar en los contextos respectivos para entender que las organizaciones tienen vida propia. Hacemos Reingeniería que se convierte en reestructuración mal aplicada, APO con objetivos desenfocados. Planeación estratégica rígida y sin retroalimentación. Modelos de cambio, estáticos, no revolucionarios. La mayor de las veces desde la teoría, sin llevarlos a la práctica, desconociendo verdaderos cambios como los logrados por la Teoría de la relatividad de Einstein, para tomar un ejemplo polivalente. Es menester contar con un modelo que sea guía para que el ser pueda  reinventar las cosas, pero, desde la práctica.

En administración todos hablamos de visión estratégica, hoy en los términos de una doctrina moderna, hablaríamos de una Visión estratégica de futuro preferido, para el Líder Polivalente en su marco de trabajo, su contexto de acción es: LA VISIÓN POLIVALENTE PARA REINVENTAR[iv]





[i] Un ser que basa su actuar en un enfoque conceptual que no se sostiene rígidamente por un solo paradigma o conjunto de supuestos, sino que se basa en múltiples teorías, estilos, ideas para obtener información complementaria en un tema, o aplica diferentes teorías en casos particulares. También pretende conciliar las diversas teorías y corrientes existentes, tomando de cada una de ellas lo más importante aceptable, permitiendo romper las contradicciones existentes y crear nuevos paradigmas.
[ii] Holístico significa tener una concepción basada en la integración total y global frente a un concepto o situación, es la práctica misma de la filosofía holista que basa su esencia en un principio general que fue resumido de forma concisa por Aristóteles en sus escritos sobre metafísica, (después o más allá de la física): «el todo es mayor que la suma de sus partes». Este concepto se puede definir como el tratamiento de un tema o de un problema de tal forma que se consideren todos sus componentes, incluyendo sus relaciones invisibles pero igualmente evidentes o existentes.
[iii] Kokoro hace referencia a la parte más interior o profunda de las cosas y las personas, aquella parte que no es visible a los ojos y que se contrapone al cuerpo, a la materia, a la superficie, a las apariencias, y se podría traducir, según el contexto, como esencia, alma, espíritu, pensamiento, sentimiento, voluntad, cariño, hospitalidad, mente, etc. Explicación del viaje a través de la vida en términos de perfeccionamiento de la naturaleza interna de la persona. Mientras en occidente se mide la evolución a través de logros y riqueza, para los japoneses limitarse a hacer cosas no tiene sentido, salvo que esas cosas tengan la  capacidad  de aportar conocimiento y sabiduría al ser.
[iv]   Teoría ecléctica, adaptada en unos casos, enriquecida en otros y reinventada en los más; apropiada al Líder Polivalente y cuenta entre otros conceptos teóricos los del Empoderamiento anteriormente citados de Ken Blanchar, John Carlos y Alan Randolph, los de la Reinvención TRACEY GOSS, RICHARD PASCALE y ANTHONY ATHOS y los de la obra: “Construir la visión de su empresa” de los autores James C. Collins y Jerry I. Porras, publicado en GESTIÓN DE CAMBIO. HARVARD BUSINESS REVIEW. DEUSTO. Lo Holístico en interacción sinérgica. El Kokoro japonés y muchas otras corrientes del pensamiento humanístico enriquecen este planteamiento teórico.

11 de enero de 2015

LA MUTUALIDAD: GÉNESIS DE LO SOCIAL Y SOLIDARIO

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4. LA MUTUALIDAD: GÉNESIS DE LO SOCIAL Y SOLIDARIO
Serie Doctrina de la ayuda mutua
Por Fabio Alberto Cortés Guavita


"... la mutualidad es la mamá, la guía y el hilo conductor de todos los principios de lo social y solidario"

Hoy cuando Europa ha pasado la barrera de los 50 años de existencia de la Unión Europea, es menester reconocer un mérito grande en la implementación de principios que coadyuvan la estructuración de la economía social y solidaria (economía popular?). Ya por el año 1980 en Francia, a pesar de las diferencias propias de la diversidad de entidades del sector popular, se crea un comité nacional para trabajar la idea de una carta social que desembocaría en julio 1983 con la primera manifestación de reconocimiento legislativo de la Economía Social y en el año de 1999 por septiembre se plantean unas características propias del sector que la Asociación Mutualista Internacional, AIM reseña así:

La primacía del hombre y del objeto social sobre el capital, todas son empresas de personas.
La adhesión voluntaria y abierta, así como el control democrático en la base por parte de sus miembros.
La conjunción de intereses de los miembros, los usuarios o del interés general.
La defensa y puesta en práctica del principio de la solidaridad y de la responsabilidad.
La autonomía de gestión y la independencia respecto a los poderes públicos.
La gestión desinteresada: cualquier excedente es puesto al servicio de los fines y reinvertido o distribuido, según el deseo de sus miembros, mediante creación de empleo, actividades, nuevas empresas, bonificaciones sobre el capital invertido, servicios a los miembros, actividades socioculturales, etc.

Dejando por ahora, y antes de entrar a analizar esta caracterización de manera puntual en una próxima entrega, permítanme enmarcar estos principios planteados por la Unión Europea, en la génesis de todo lo social y solidario, estoy hablando de la mutualidad.

Es mi deseo, en este contexto, subrayar como, hace ya varios años, en una de las comunicaciones de la Supersolidaria, en Colombia, se manifestaba. "Las cooperativas son mutualistas, no asistencialistas, esto es, que buscan el beneficio de sus propios asociados, no el de terceros y por ende, todos los esfuerzos se deben orientar a la prestación de los servicios necesarios para la satisfacción de las necesidades de aquéllos y sólo excepcionalmente de terceros"

Letra muerta que no se compadece con la realidad de nuestro sector popular, pero que me da píe para afirmar no solamente las cooperativas son mutualistas sino que todas las entidades que aspiren a clasificar en el marco de lo social y solidario deben ser mutualistas, pues la mutualidad se desprende de la AYUDA MUTUA, que es la mamá, la guía y el hilo conductor de todos los principios de lo social y solidario. Génesis de los social y solidarios.

Esta descripción será incompleta si no contextualizamos, que el nacimiento de la mutualidad como concepto se pierde en la prehistoria, es decir en la historia no escrita, la que se conoce por medio de informaciones, signos, leyendas, comentarios que se han transmitido de generación en generación; para ser retomados por J. Proudhon como una variedad del anarquismo, sus inicios sistémicos se remontan al propio Proudhon en Francia y Josiah Warren en los Estados Unidos quienes lo promueven como un sistema comunalista, basado en una suerte de cooperativismo regido por un banco del pueblo al servicio de los propios usuarios. Este sistema, cuya viabilidad práctica tanto se ha discutido, tenía un sentido profundamente evolucionista. Del sistema se desprende, aparte la operación bancaria sin usura, (Banca Ética Mutualista propuesta por Colombiamutual) la ruina de la poderosa banca burguesa y de la propia burguesía; al decir de Proudhon.


Como podemos observar, más allá de los paradigmas teóricos, debe primar a la hora de esgrimir argumentos a favor de la economía social y solidaria, un discurso fuertemente opositor al capitalismo neoliberal, por la sencilla razón de su incompatibilidad, son contrarios en lucha permanente.

9 de enero de 2015

PROYECTO DE VIDA Y SENTIDO DE PERTENENCIA

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Serie Educación Mutualista
ENSEÑANZA 4. PROYECTO DE VIDA Y SENTIDO DE PERTENENCIA
Por Fabio Alberto Cortés Guavita


Proyecto de vida es el plan mediante el cual se fijan objetivos, metas y acciones a realizar en la vida. De él y para él se vive teniendo en cuenta las fortalezas y debilidades, y  es así como se plantean unas estrategias para llegar a dar cumplimiento con los objetivos propuestos. Lo importante del proyecto de vida es que se lleve a la práctica, que no se quede en la intención sino que se desarrolle realizando todas las acciones necesarias.

El proyecto de vida ha de ser compartido y esto se logra a través del testimonio de vida, no es simplemente una exigencia previa para el reconocimiento como persona idónea, sino también un proyecto de vida para el crecimiento permanente

Ahora bien, en este terreno de la transmisión del pensamiento para la inducción de todos a tener un proyecto de vida, se debe ver el ejercicio de la autodeterminación en la toma de decisiones, en la comprensión de las normas como exigencia de la vida social, en la concentración para decidir el propio proyecto de vida en el ejercicio de autocontrol y autodisciplina para alcanzar las propias metas.

El grupo humano que conforma la empresa,  adoptada por todos como propia y parte integral de su proyecto de vida, debe ser parte de una visión de futuro, positiva y alentadora, es decir, debe representar un estado altamente deseado.

El rol del líder para impulsar el proyecto de vida de sus seguidores ha de ser el de un educador, entendido como un facilitador de procesos creativos con unos criterios que nazcan en el marco de la conducción de elementos intervinientes en el cambio comunicativo, es decir en el de los líderes con alma de poetas, de creativos lúdicos que hagan del ejercicio del liderazgo su proyecto de vida y de su enseñanza un eterno proceso de retroalimentación.

El proyecto de vida de la persona debe estar inmerso en el proyecto empresarial en el cual va a laborar o intervenir, solamente cuando los intereses individuales apuntan hacia la misma dirección del proyecto empresarial se pude desarrollar un proyecto de vida integral con verdadero sentido de pertenencia.

El desarrollo del sentido de pertenencia se alcanza fundamentalmente  a través del conocimiento de los DEBERES Y DERECHOS del asociado, empleado o colaborador de la organización. Es demostrado en múltiples escenarios laborales cómo el trabajador al tener plena conciencia de sus deberes se hace más responsable y surge entonces el criterio que se va a desarrollar a lo largo de la vida: el empoderamiento parte de la información socializada y del conocimiento de sus obligaciones antes que de sus derechos, se debe entender que los derechos son algo que se gana, a lo que se tiene que acceder una vez se dé cumplimiento a los deberes. Así se logra un crecimiento personal e institucional.

Desde la óptica del mercadeo relacional se puede tomar el ejemplo de la  posventa que busca satisfacer plenamente al nuevo asociado o cliente y reducir su ansiedad en relación con la recompra o repetición de uso del servicio, es la etapa fundamental para que el usuario logre un sentido de pertenencia y obviamente de fidelización con la empresa o con la marca
.
Desarrollar el sentido de pertenencia de los asociados hacia su organización y hacia el Sector Social y Solidario, o al sector empresarial cualquiera que sea, se logra fomentando una cultura de autocontrol sobre la gestión de las mismas.  Este criterio permite asegurar que las actividades propias de la administración enfocadas a la tarea de facultar logran un mayor rendimiento y eficacia en todos sus ámbitos.

La solidaridad coadyuva el desarrollo del sentido de pertenencia si se toma como una actuación recíproca que a los valores personales antepone las normas, costumbres, intereses y valores de la colectividad, considerada como un todo; el sentido de pertenencia a una organización sociocultural valorada positivamente se transforma en una experiencia de relaciones sociales que implican a la totalidad de la persona.  El factor humano es fundamental y genera un mejor ambiente de trabajo aumentando la productividad, si crea sentido de pertenencia.

La comunicación al transmitir la identidad de la empresa a los clientes y proveedores, readecuando los canales de información comercial e institucional para convertirlos en canales distribuidores de la cultura empresarial, ayuda al logro de una mayor lealtad y sentido de pertenencia.

Además de poder identificar potenciales problemas, el desarrollo de un plan de empoderamiento, permite generar sentido de pertenencia por parte de la fuerza de trabajo de una organización, ya que se sienten parte de él y que han aportado a la definición y éxito del mismo. Este grupo se vuelve multiplicador del entusiasmo dentro de la organización.

Hay técnicas como las llevadas a cabo por el empoderamiento, como son la dinámica de grupos para la interacción humana o trabajo en equipos autodirigidos, el diálogo y la compartimentación de información son algunos de los rasgos que inducen al sentido de pertenencia.


Se debe posibilitar al trabajador asociado o empleado que participe activamente en las decisiones que se relacionen con los cambios o alteraciones que pueda tener su propio trabajo y el de la sección en la cual se encuentre vinculado.   Con ello se permite que aporte seguramente con valiosos conceptos y apreciaciones de la labor que está realizando y la que observa a su alrededor, surgidos de su práctica, la citada participación le da verdadero sentido de pertenencia, que no lo tendrá simplemente si se le considera como un trabajador u operario subordinado y limitado a obedecer y a cumplir con la labor específicamente a él asignada. No es el empleado, ahora es el asociado, el socio de la organización.

8 de enero de 2015

Talante y Virtud (Líder Polivalente)

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Talante y Virtud

El talante de un líder-escritor, no mora tanto en su competitividad como en su carácter, es decir, que estos dos aspectos me llevan a definir aquello que hace la grandeza de la vida. No se puede pensar en ejercer una vasta dominación de un tema sino se ha vivido inmerso en él, o sea, no se puede, en mi criterio, hablar de liderazgo polivalente si no se ha sido líder polivalente. Siendo así, no se puede calificar la influencia generada sobre
otros por los grados del talento que se tenga o que se le reconozca, sino por
los grados de virtud de sus escritos.

Fabio Alberto Cortés Guavita

6 de enero de 2015

CICLOS DE TREGUA O TREGUA EN CICLOS. Editorial de la Revista SOLDEAMÉRICA

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CICLOS DE TREGUA O TREGUA EN CICLOS
Editorial de la Revista SOLDEAMÉRICA
Por Fabio Alberto Cortés Guavita


Diletante y entusiasta, seductora y agradable, así fue el disfrute de esta pequeña tregua en el devenir de mis días, en el escribir de los diversos temas  y dictar conferencias aquí y allá, como es mi trasegar diario.

¿TREGUA PARA QUÉ? Para encontrarme con los amigos de “una vez al año” y discutir tonterías importantes. ¿En dónde?,  en el Estadio del Olaya, departiendo con los sabios de siempre (se las saben todas, bueno, eso creen ellos, jaja.) en pleno Torneo Amistad del Sur, donde la mayor de las veces ni vemos los partidos, lo importante es el encuentro con esos amigos de antaño, dirigentes de fútbol, periodistas, exjugadores y toda un pléyade de entusiastas amigos del fútbol aficionado.

LO DOLOROSO. En medio de este nuevo intercambio de anécdotas  y chascarrillos, se da el  recuento del grupo para ver quien falta, y el que no llega por lo menos a una de las fechas del campeonato es porque ya abandonó este mundo, así lo sentimos este año cuando ya no encontramos  al querido amigo Jorge Aponte, el de Centenario, Santafé y tantos otros clubes que disfrutaron de su genialidades con el balón y quien, a mi juicio, fue y será el mejor jugador que haya pisado la grama del Olaya, o Eduardo Joya “Joyita”, ese entusiasta jugador del Centenario. Amigos entrañables que ahora ven el Amistad del Sur cómodamente apoltronados en una estrella.

LA REMEMBRANZA. Hace unos años, en mi caso particular, estaba en plena actividad de dirigente de Centenario o como Fiscal del Amistad del Sur, en el corre corre de los carnés, de los uniformes, que el técnico (Pedro León) cuente con lo necesario, que los jugadores estén a tiempo, que los árbitros… en fin; en esa ardua labor que nadie ve pero que es tan importante en el contexto de un equipo de fútbol. Recogiendo en varias oportunidades el sabor del triunfo, terminando campeones, y bueno, celebrando hasta horas que hoy serían escandalosas.  Otras veces como patrocinador de Caterpillar Motor y también celebrando título con Jorge Chaparro y otros amigos de siempre.

Años más tarde como periodista en las transmisiones del torneo, con amigos gratos como Amílcar Rincón, Gabriel Muñoz López, Eduardo Carvajal, Hernándo Velandia y otros muchos que pasaron por los equipos que “armamos” para transmitir el Olaya.

Más tarde haciendo uso de buen retiro, el encuentro de amigos giraba en torno de la “pola” y las celebraciones desde tempranas horas de la mañana, ahora, como dijera mi amigo Marcolino Forero, ya nos toca es tomar agüita, y eso hervida para que no haga daño.

EL PRESENTE. Toda una tregua agradabilísima, sin embargo, no pueden faltar los lunares. No es dable que a estas alturas de la vida frente a la respuesta negativa de algún argumento, ante la divergencia de un concepto, salga alguien con “le apuesto lo que sea”, “es que yo tengo la razón”.

Por Dios, así no por favor, menos aun tratándose de temas propios de una investigación, por lo menos para mí, no se para otros, estoy realizando una verdadera investigación para escribir “Crónica del Torneo de Futbol Amistad del Sur” con el debido rigor y cientificidad, estudio en fuentes secundarias (ya realizado) análisis de fuentes primarias (actualmente) en plena realización con entrevistas en profundidad para la contrastación de los hallazgos  y posterior redacción del tema.

EL FUTURO. Ahora continuaré la labor de siempre, en esta oportunidad centrada en el desarrollo de las 100 entrevistas que estoy realizando con 100 personajes del Torneo de Fútbol Amistad del Sur para la culminación del libro “Crónica del Torneo de Fútbol Amistad del Sur” labor que se está enriqueciendo con los contactos realizados en esta versión del Torneo.



Bogotá, Colombia, enero 4 de 2015

5 de enero de 2015

EL LÍDER POLIVALENTE

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ACCIÓN DEL LÍDER POLIVALENTE
Autor Fabio Alberto Cortés Guavita
Bogotá, Colombia


Parte primera de la obra CONCEPTOS ATÓMICOS
1.3. EL LÍDER POLIVALENTE

Más que una definición de Liderazgo Polivalente, voy a presentar una breve descripción inicial; tanto el presente Capítulo como la Obra en sí desarrollan la teoría, lo cual permitirá al finalizar la obra entender quién es un Líder Polivalente, cómo se .forma, cuáles son sus características fundamentales y cuál es su campo de acción, amén de su responsabilidad en lo que he denominado Acción del Líder Polivalente

El Líder Polivalente es por antonomasia un ser ecléctico con un enfoque conceptual que no necesariamente se rige por un solo paradigma o conjunto de supuestos, sino que se basa en variadas teorías, talantes y doctrinas para fundamentar un modelo particular del ver y sentir el mundo circundante. Concibe el conciliar de diversas teorías y corrientes existentes en el liderazgo, tomado en cada caso, lo aceptables con el fin de romper contradicciones existentes y crear a partir de allí un nuevo paradigma.

Líderes Polivalentes son los que necesita el universo, empoderados para reinventar y dirigir el mundo y así encontrar su propio destino, significa tener multihabilidades conceptuales, tecnológicas y operativas, entender la capacidad de aplicar, en el mejor sentido, el criterio de globalización en busca de la Utopía de la vida, con sentido solidario e integral haciendo sinergia con experticia.

Multihabilidades conceptuales -contrario a lo que ha realizado el  modelo económico en el mundo capitalista en su mal matrimonio con la educación individualista y egoísta- que le permita el conocimiento universal, la comprensión total de las organizaciones, desde la perspectiva de sus diferentes áreas.

Es significativo que damos al ser Polivalente que requiere la sociedad actual es el de un ser funcional integrado en los diferentes ambientes del Ser, del mercado y de la sociedad. Líderes que tomen decisiones, que pasen de ser controlados a facultados en el sentido de crear sus propias reglas de trabajo, que se dirijan a sí mismos, que posean diferentes competencias e idoneidad, que estén dispuestos a afrontar las situaciones con carácter, con iniciativa y creatividad.

Observemos como los antiguos griegos, cuyo amor por aprender fue evidente en sus manifestaciones artísticas, literarias, políticas o filosóficas, dieron un gran valor a la educación Polivalente de los niños, lo cual redundó en sus valiosos aportes a la humanidad, polivalencia que se ve en sus grandes maestros, que si bien son reconocidos como filósofos, tenían diferentes profesiones, como médicos, educadores, arquitectos, etc., lo cual les permitió pasar a la historia como los grandes sabios de la época. Ese ejemplo nos señala el camino, hoy el mundo requiere para salvarse de las garras del neoliberalismo salvaje, y sobrevivir, polivalencia y empoderamiento en todos los seres humanos, para reinventar el mundo.

Paralelamente a ello el ser debe poseer la capacidad de pasar de entrenador a formador; ya no hay que afrontar el cómo hacer las cosas, ahora hay que decidir el por qué y el para qué se hacen determinadas cosas, superando la trampa de la acción, el activismo, el hacer por hacer, ahora se trata es de brindar resultados y entre más óptimos mejor.

La funcionalidad con base en el conocimiento integral, la necesidad de incentivar las diferentes habilidades del ser son latentes, para ello se requiere de abandonar el paradigma del ganador de batallas, ahora hay que ganar la guerra, se debe ser Líder Polivalente. Para ilustrar mejor mi aseveración anterior, veamos un ejemplo lo que se quiere decir con Líder Polivalente:

Ningún entrenador de fútbol le dice a su equipo: “quiero que ustedes ganen estos puntos. Vayan a jugar y al final del partido me informan el resultado”. Pues si bien los entrenadores no juegan, participan estrechamente al crear el plan del partido y dirigir el comportamiento de los jugadores. Así también el ejecutivo en una organización reinventada es mucho más que un simple anotador de tantos.  Tampoco es un entrenador, si bien el entrenamiento es parte de la enseñanza del liderazgo polivalente, no lo es todo, solamente una de las fases del accionar de estos líderes.

Parece perfectamente claro que el dominio de diferentes áreas del conocimiento se convierte en una necesidad imperiosa para el nuevo líder, la Polivalencia está tanto en el conocimiento y su aplicación al proceso productivo, como en su aplicación: no más tareas aisladas no más fragmentación que sólo genera desconfianza e incompetencia. Ahora se impone la integralidad y el liderazgo en equipo, trabajando y liderando equipos polifuncionales y autodirigidos.

Antes de seguir adelante permítanme una digresión, que he dejado exprofeso para esta parte, y es el tema de discusión en muchos de los foros de liderazgo que se desarrollan en el mundo, ¿Debe ser el gerente un líder, hay líderes que no son gerentes, hay gerentes que nos son líderes?

Afirmaré ahora, que independiente de la forma como se aborde el tema y su interpretación acerca de si el liderazgo es diferente de la administración y todos los argumentos teóricos que hay al respecto, considero que TODO gerente y administrador debe ser un Líder Polivalente y que no necesariamente todo Líder Polivalente será un gerente, me explico a continuación.

Al afirmar que TODO gerente o administrador debe ser Líder Polivalente no estoy diciendo nada distinto a que si no es así, no será un buen gerente o un buen administrador en ningún tipo de organización, lo he venido probando en la práctica y al finalizar la obra se podrá comprender mejor mi aseveración.

Solamente un Líder Polivalente podrá dirigir las organizaciones, pero no un líder cualquiera, no señor, debe ser un líder reinventado que haya comprendido que su contexto oculto estaba esperando que lo encontrara, que su experticia no estaba bien complementada, y, que por ello se estaban cometiendo errores que afectan a la organización en la cual se desarrolla. Solamente en el momento que se reconozcan las falencias y se reinvente con base en valores, como se verá en capítulos posteriores, se podrá afirmar qué es un Líder Polivalente dispuesto a enfrentar los retos que el mundo actual le está imponiendo.

El Líder Polivalente es responsable de reinventarse a sí mismo para poder reinventar las organizaciones del tercer milenio (su hábitat de desarrollo) debe ser un líder en constante movimiento, con la capacidad perenne de adaptación a los cambios revolucionarios del entorno social y económico, jamás sujeto a la rigidez de los cánones del modelo capitalista que exigen la obediencia del ser en el marco de sus ambiciones.

Sólo el carácter magno es digno de servir a la humanidad; el carácter gana las guerras que el talento compromete o el miedo entrega; el verdadero carácter, es aquel que no tiembla nunca, aquel que no cae jamás… el talento en una alma sin carácter, es como la hermosura en una mujer sin integridad: un mecanismo más de meretricio; cuando la Naturaleza quiere hacer un Líder Polivalente, conductor de seres humanos, lo hace completo: une a un talento enorme, un carácter inflexible, le da la posibilidad del aprendizaje, de la experticia y la creación del Líder queda hecha

Para entender la propuesta de liderazgo polivalente es necesario recabar en primera instancia en la necesidad de ver los Valores Morales y Éticos de una persona, que siempre estarán en su contexto oculto, prestos a salir a la luz y encausados al devenir de la organización, para  comprender la necesidad de afrontar los retos personales y colectivos de los líderes Polivalentes en un nuevo contexto valuado en principios de reputación moral y de eficiencia empresarial. Si el ser es el líder, el deber ser de dichos líderes está dado por sus valores polivalentes.

Vale la pena tomar aquí la definición que da Samuel C. Certo[i]  en su obra de Administración cuando hace referencia a los valores en la administración y dice:

“Los valores son escalas de importancia que un individuo otorga a varios factores del entorno.  Los valores tienden a ser formas de ver la vida y son influenciados por los padres, grupos de compañeros y amigos.  Los valores tienden a  guiar las acciones y los juicios de las personas en diversas situaciones.  En ese orden de ideas, los valores del lugar de trabajo de un individuo se definen como los conceptos, principios, personas, objetos o actividades que él o ella consideran importantes. Los valores son aquellos elementos por los cuales una persona puede sacrificarse y trabajar con esfuerzo.  En el lugar de trabajo, factores como la remuneración, el reconocimiento y el estatus, a menudo se catalogan como valores comunes”

Se infiere, entonces, al líder Polivalente como una persona inmersa en VALORES tanto personales como de reputación profesional. A continuación vemos una taxonomía de principios y valores que enmarcan el deber ser del líder contextualizados en el marco de su accionar individual y en el rol de equipos en las organizaciones, así se encuentran unos Valores esenciales que sirven para preparar las bases de la reinvención, otros que permiten la conducción de dicha reinvención, unos más que serán la fuerza para vencer ante las dificultades de una travesía como la que se está a punto de iniciar y finalmente unos Valores que permiten la ejecución de la reinvención.

Para finalizar esa parte afirmemos que Líder Polivalente es aquel que logra que los demás  amen lo que hacen.



[i] CERTO, C. Samuel. Administración Moderna. Octava Edición. Bogotá. Colombia. Pearson Educación de Colombia Ltda. 2001

3 de enero de 2015

LA AYUDA MUTUA ESENCIA DEL DESARROLLO DE LA HUMANIDAD

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MEMORIAS DEL MUTUALISMO COLOMBIANO


2. GÉNESIS DOCTRINARIA DEL MUTUALISMO
2.1. “LA AYUDA MUTUA ESENCIA DEL DESARROLLO DE LA HUMANIDAD”
Autor. Fabio Alberto Cortés Guavita

La AYUDA MUTUA es uno de los dos ejes que integran lo que he denominado Génesis Doctrinario del Mutualismo, junto al Anarquismo Económico de Proudhon

Los orígenes del mutualismo en el mundo tienen una misma línea conducente en su origen doctrinal, entendida esta como un método, una conceptualización que orienta los derroteros basados en un principio universal: la Ayuda Mutua.

Principio que da origen de la organización básica tribal, seguida históricamente por la comuna aldeana y las guildas como preámbulo de lo que sería la ciudad de la edad media.  Cuando estas organizaciones, nos recuerda el prologuista de la obra Apoyo Mutuo de Kropotkim, “… empezaron a perder en el transcurso del proceso histórico su carácter primitivo, cuando comenzaron a aparecer en ellas las excrecencias parasitarias que les eran extrañas, debido a lo cual estas mismas instituciones se transformaron en obstáculo para el progreso…” se dan unos cambios originados en la rebeldía del ser humano

Calendas posteriores, el nacimiento y desarrollo del capitalismo salvaje lleva inmerso en el su contrario: el socialismo utópico, el materialismo histórico y el anarquismo desde la perspectiva económica y social. Y es allí cuando Proudhon y su anarquismo económico gestan las ideas mutualistas, se da entonces forma de doctrinaria y se estructuran nuevas organizaciones con el principio de la ayuda mutua.

Corría el año de 1920 cuando se publicó la Gran obra El Apoyo Mutuo de Piotr Kropotkim, escrito pocos meses antes de su muerte cuando el autor manifiesta su alegría por el hecho de que el mismo Spencer  reconociera la importancia de "la ayuda mutua y su significado en la lucha por la existencia”. Ni Darwin  ni Spencer le otorgaron nunca, sin embargo, el rango que le da Kropotkin al ponerla al mismo nivel (cuando no por encima) de la lucha por la vida como factor de evolución.

Es decir, que es Kropotkim quien en realidad da toda la importancia a la ayuda mutua, elevándola como principio y valor humano supremo para la subsistencia del ser humano, más y con mayor énfasis debería ser aplicado este principio en el mundo actual cuando la llamada economía solidaria basa su acción supuestamente en este principio de la ayuda mutua, meramente desde el discurso.

Se lee en una de los prólogos de la obra EL APOYO MUTUO lo siguiente: “Pero la decidida oposición al malthusianismo, que propicia la muerte masiva de los pobres por su inadaptación al medio, y la lucha contra Huxley, que no encuentra otro factor de evolución fuera de la perenne lucha sangrienta, no significan que Kropotkin se adhiera a una visión idílica de la vida animal y humana ni que se libre, como muchas veces se ha dicho, a un optimismo desenfrenado e ingenuo”

Esa interpretación malthusiana es uno de los soportes del neoliberalismo impuesto en el mundo actual, desde la óptica de que los pobres no merecen la atención social ni la solidaridad, lleva al nefando desprecio por todo lo que sería el deber ser de la economía solidaria mutualista: la economía de la ayuda mutua.

Y qué decir de quienes solo ven la evolución del hombre como la lucha perenne y sangrienta cuando nos aprestamos a vivir en Colombia una etapa de posconflicto, es decir, contrario a estos “pensadores” es la ayuda mutua la base del ser humano para evolucionar hacia la paz, no está hecho el ser humano para la guerra, está hecho para la paz

Kropotkin no considera que la ayuda mutua contradiga la teoría de la selección natural. Una y otra vez llama la atención sobre el hecho de que existe competencia en la lucha por la vida. El principio del apoyo mutuo no constituye, por tanto, para Kropotkin, un ideal ético ni tampoco una mera anomalía que rompe las rígidas exigencias de la lucha por la vida, sino un hecho científicamente comprobado como factor de la evolución.

Desde otra óptica al hacer referencia a la ayuda mutua en el ser humano, gran importancia concede a los inicios de la comuna aldeana, institución universal y célula de toda sociedad futura, que existió en todos los pueblos y sobrevive aun hoy en algunos. En lugar de ver en ella, como hacen no pocos historiadores, un resultado de la servidumbre, la entiende como organización previa y hasta contraria a la misma. En ella no sólo se garantizaban a cada campesino los frutos de la tierra común sino también la defensa de la vida y el solidario apoyo en todas las necesidades de la vida. Enuncia una especie de ley sociológica al decir que, cuanto más íntegra se conserva la obsesión comunal, tanto más nobles y suaves son las costumbres de los pueblos.

Es por ello que quien quiera estudiar el origen de las asociaciones mutualistas deberá por obligación adentrarse en los vericuetos de la historia de la comuna aldeana si en verdad quiere entender el origen de lo que hoy tenemos como mutualismo.

En palabras textuales del propio Kropotkim leemos: “Por otra parte, habiendo llegado a mi conocimiento la conferencia "Sobre la ley de la ayuda mutua", del profesor Kessler, entonces decano de la Universidad de San Petersburgo, que pronunció en un Congreso de naturalistas rusos, en enero de. 1880, vi que arrojaba nueva luz sobre toda esta cuestión. Según la opinión de Kessler, además de la ley de lucha mutua, existe en la naturaleza también la ley de ayuda mutua, que, para el éxito de la lucha por la vida y, particularmente, para la evolución progresiva de las especies, desempeña un papel mucho más importante que la ley de la lucha mutua”

“Esta hipótesis, que no es en realidad más que el desarrollo máximo de las ideas anunciadas por el mismo Darwin en su Origen del hombre, me pareció tan justa y tenía tan enorme importancia, que, desde que tuve conocimiento de ello (en 1883), comencé a reunir materiales para el máximo desarrollo de esta idea que Kessler apenas tocó, en su discurso, y no tuvo tiempo de desarrollar, puesto que murió en 1888"

Ahora bien, otro tópico que desmitifica Kropotkim es la creencia que el ser humano sea guiado solamente por la simpatía o el amor hacia sus semejantes y nos da un ejemplo descriptivo de esta realidad: “De ningún modo me guía el amor hacia el dueño de una determinada casa a quien muy a menudo ni siquiera conozco cuando, viendo su casa presa de las llamas, tomo un cubo con agua y corro hacia ella, aunque no tema por la mía. Me guía un sentimiento más amplio, aunque es más indefinido, un instinto, más exactamente dicho, de solidaridad humana; es decir, de caución solidaria entre todos los hombres y de sociabilidad”

Recapitulando, es el apoyo mutuo, la ayuda mutua quien engendra la solidaridad y como escuché alguna vez a un amigo “la caridad puede ser el primer momento de la solidaridad” y a alguien más retomar el viejo adagio de no regales el pez, enséñales a pescar; en mi criterio la ayuda mutua bien puede ir hasta la entrega de la caña de pescar con su manual de manejo, a los más desprotegidos.

LA AYUDA MUTUA EN LA NATURALEZA

“… si recurrimos, a la verificación indirecta y preguntamos a la naturaleza: "¿Quiénes son más aptos, aquellos que constantemente luchan entre sí o, por lo contrario, aquellos que se apoyan entre sí?", en seguida veremos que los animales que adquirieron las costumbres de ayuda mutua resultan, sin duda alguna, los más aptos. Tienen más posibilidades de sobrevivir como individuos y como especie, y alcanzan en sus correspondientes clases (insectos, aves, mamíferos) el más alto desarrollo mental y organización física... probablemente (la ayuda mutua) tiene importancia mucho mayor que la lucha mutua, porque facilita el desarrollo de las costumbres y caracteres que aseguran el sostenimiento y el desarrollo máximo de la especie junto con el máximo bienestar y goce de la vida para cada individuo, y, al mismo tiempo, con el mínimo de desgaste inútil de energías, de fuerzas.”

LA AYUDA MUTUA Y LOS SALVAJES

En desarrollo de su obra nos traslada Kropotkin a los salvajes y a la primera organización del hombre que no es precisamente la familia como aseguran algunos autores.

“La familia no sólo no fue la forma primitiva de organización, sino que, por lo contrario, es un producto muy tardío de la evolución de la humanidad. Por más lejos que nos remontemos en la profundidad de la historia más remota del hombre, encontramos por doquier que los hombres vivían ya en sociedades, en grupos, semejantes a los rebaños de los mamíferos superiores. Fue necesario un desarrollo muy lento y prolongado para llevar estas sociedades hasta la organización del grupo (o clan), que a su vez debió sufrir otro proceso de desarrollo también muy prolongado, antes de que pudieran aparecer los primeros gérmenes de la familia, polígama o monógama. Sociedades, bandas, clanes, tribus -y no la familia- fueron de tal modo la forma primitiva de organización de la humanidad y sus antecesores más antiguos…”

La profunda investigación de Kropotkin desarrolla toda una suerte de ejemplos de tribus, de clanes y todo aquello que significó y significa aún en algunas artes del mundo la vida de los primitivos y concluye de manera tajante:

“Citar más ejemplos de la vida de los salvajes significaría solamente repetir, una y otra vez, lo que se ha dicho ya. Dondequiera que nos dirijamos, hallamos por doquier las mismas costumbres sociales, el mismo espíritu comunal. Y cuando tratamos de penetrar en las tinieblas de los siglos pasados, vemos en ellos la misma vida tribal, y las mismas uniones de hombres, aunque muy primitivas, para el apoyo mutuo. Por esto Darwin tuvo perfecta razón cuando vio en las cualidades sociales de los hombres la principal fuerza activa de su desarrollo máximo, y los expositores de Darwin de ningún modo tienen razón cuando afirman lo contrario.”

Una vez que nos vamos encontrado con los grados más elevados de desarrollo de la humanidad y desde la perspectiva de la historiografía solemos hallar solamente luchas y conflictos, las viajas relaciones parecen quebrarse; las lucha entre tribus, los clanes contra los clanes, hace que la humanidad se divida en castas y que los déspotas esclavistas se adueñen del ser dispuesto a guerrear y es cuando los historiadores nos llevan a la conclusión que la guerra y la opresión se tornan en la única forma de vida y hacen de esta falacia la esencia de la naturaleza humana.

Sin embargo, nos dice Kropotkin: “Sin embargo, basta someter a un examen más cuidadoso la vida cotidiana del hombre durante el período histórico, como han hecho en los últimos tiempos muchos investigadores… Dejando de lado las ideas preconcebidas de la mayoría de los historiadores, y su evidente predilección por la parte dramática de la vida humana, vemos que los mismos documentos que aprovechan ellos habitualmente son, por su esencia tales, que exageran la parte de la vida humana que se entregó a la lucha y no aprecian debidamente el trabajo pacífico de la humanidad. Los días claros y soleados se pierden de vista por obra de las descripciones de las tempestades y de los terremotos.”

LA AYUDA MUTA Y LOS BARBAROS

Existen periodos de la historia estudiados de mejor forma que permiten ver la otra corriente la de la ayuda mutua superando en creces la “historia” que nos venden acerca de destrucción y la guerra como esencia del ser humano. Al respecto y hablando de los “barbaros” nos dice Kropotkin:

“La comuna aldeana constituía una institución crecida naturalmente, y por ello no podía ser de estructura completamente uniforme. Hablando en general, era una unión de familias que se consideraban originarias de una raíz común y que poseían en común una cierta tierra.”… “La comuna aldeana era entonces el arma principal en la dura lucha contra la naturaleza hostil. Era, también, el lazo que los campesinos oponían a la opresión de parte de los más hábiles y fuertes, que trataban de reforzar su autoridad en aquellos agitados tiempos. El "bárbaro" imaginario, es decir, el hombre que lucha y mata a los hombres por bagatelas, existió tan poco en la realidad como el "sanguinario" salvaje de nuestros literatos.”

El apoyo mutuo es la esencia del desarrollo de los “barbaros” por miles de años.

“El apoyo mutuo atraviesa como un hilo rojo toda la vida de los kabilas, (para tomar un ejemplo) y si uno de ellos, durante un viaje fuera de los límites de la tierra natal, encuentra a otro kabila necesitado, debe prestarle ayuda, aunque para esto tuviera que arriesgar sus propios bienes y su vida.”

“Cuando los lazos del origen común comenzaron a debilitarse a causa de las migraciones frecuentes y lejanas, y el desarrollo de la familia separada dentro del clan mismo, también destruyó la antigua unidad tribal; entonces, una nueva forma de unión, fundada en el principio territorial -es decir, la comuna aldeana' fue llamada a la vida por el genio social creador del hombre. Esta institución, a su vez, sirvió para unir a los hombres durante muchos siglos, dándoles la posibilidad de desarrollar más y más sus instituciones sociales”

Es así que el hombre va dando forma a esas organizaciones de la ayuda mutua, esa “comuna aldeana” da paso en los años posteriores al nacimiento de las “guildas”, las cuales nos refieren los historiadores como la primeras formas de mutuales, y, vemos como una vez más la verdad es otra y para ello citemos nuevamente a nuestro autor de respaldo, el ruso Kropotkin cuando concluye esta parte de historia:

“Ahora tenemos que seguir el desarrollo más avanzado de aquella tendencia a la ayuda mutua, siempre inherente al hombre. Tomando las comunas aldeanas de los llamados bárbaros en la época en que entraron en el nuevo período de civilización, después de la caída del imperio romano de Occidente, debemos estudiar ahora las nuevas formas en que se encauzaron las necesidades sociales de las masas durante la edad media, y especialmente, las guildas medievales en la ciudad medieval”

“LA AYUDA MUTUA EN LA ETAPA MEDIEVAL”

Siguiendo los planteamientos de Kropotkin, “… cuanto más conocemos la ciudad medieval, tanto más nos convencemos de que no era una simple organización política para la protección de ciertas libertades políticas.”

Se ve una práctica mucho más grande que lo que se dio en la comunidad aldeana la unión que se daba con fines de ayuda mutua, de apoyo mutuo, tanto para la producción como para el consumo y en general para el desarrollo de la vida en sociedad

 “… sin imponer a los hombres, por ello, los grillos del Estado, sino, por el contrario, dejando plena libertad a la manifestación del genio creador de cada grupo individual de hombres en el campo de las artes, de los oficios, de la ciencia, del comercio y de la organización política” al decir de Kropotkin.

Donde quiera que pongamos la vista nos encontramos con un mismo estilo de organización federativo “de pequeñas comunas o parroquias o guildas; los mismos "suburbios" alrededor de la "ciudad" madre”. Desde la perspectiva de la democracia se encuentra siempre la misma asamblea popular; los mismos signos exteriores de independencia, todo ello unificado más de lo que se pudiera pensar

El protector (defensor) de la ciudad bajo distintas denominaciones, y distintos ropajes, representa a una misma autoridad defendiendo los mismos intereses; el abastecimiento de víveres, el trabajo, el comercio, están organizados en las mismas líneas generales: el apoyo mutuo para desarrollar todas las actividades.

Las guerras y las diputas territoriales marcaron el devenir de aquellas épocas en las cuales pareciera darse la razón a quienes afirman que el hombre esta hecho para la guerra, sin embrago, la corriente de ayuda y apoyo mutuo no se apagó en las masas, y su fluidez se da posterior a la derrota sufrida por las ciudades libres, velozmente renace, con más ímpetu y fuerza que antes el llamado comunista de los primeros voceros de la reforma y persiste aún más después de la decepción de las masas que ven una vez más truncado el deseo de construir una nueva vida.

La tendencia de los seres humanos a recurrir siempre a la ayuda mutua como esencia de su actuar se origina en el mismo momento de la aparición del hombre sobre la faz de la tierra, y está tan íntimamente ligado a su desarrollo que a pesar de las sucesos de la humanidad se conserva hasta nuestros días de manera manifiesta en todos los actores.

Esta tendencia desplego su accionar con mayor ímpetu en los periodos de paz y bienestar por obvias razones en cuanto a situaciones de carácter represivo causadas por el mismo hombre, lo destacable es que cuando la calamidad flagela al ser humano desde las guerras y países enteros fueron devastados, el hambre llevaba a la muerte a poblaciones enteras y que decir cuando era el yugo del poder quien esclavizaba más se reforzaba el criterio de la ayuda mutua fundamentalmente. y allí radica el origen de la mutualidad, entre los más pobres.

Dejemos que sea el propio Kropotkin, con sus palabras quien cierre este capítulo.

“… cada vez que la humanidad tenía que elaborar una nueva organización social, adaptada a una nueva fase de su desarrollo, el genio creador del hombre siempre extraía la inspiración y los elementos para un nuevo adelanto en el camino del progreso, de la misma inclinación, eternamente viva, a la ayuda mutua.”

Y le da una vital importancia a la ayuda mutua cuando la considera fuente de inspiración porque “Todas las nuevas doctrinas morales y las nuevas religiones provienen de la misma fuente. De modo que el progreso moral del género humano, si lo consideramos desde un punto de vista amplio, constituye una extensión gradual de los principios de la ayuda mutua, desde el clan primitivo, a la nación y a la unión de pueblos, es decir, a las agrupaciones de tribus v hombres, más y más amplia, hasta que por último estos principios abarquen a toda la humanidad sin distinciones de creencias, lenguas y razas.”

“LA AYUDA MUTUA EN LA SOCIEDAD MODERNA”

Finalmente, en los dos últimos capítulos (de la obra Apoyo Mutuo) se han reunido hechos que señalan cómo la formación de los estados según el modelo de la Roma imperial destruyó violentamente todas las instituciones medievales de apoyo mutuo y creó una nueva forma de asociación, sometiendo toda la vida de la población a la autoridad del estado. Pero el estado, apoyado en agregados poco vinculados entre sí de individuos y asumiendo la tarea de ser único principio de unión, no respondió a su objetivo.

La tendencia de los hombres al apoyo mutuo y su necesidad de unión directa para él, nuevamente se manifestaron en una infinita diversidad de todas las sociedades posibles que también tienden ahora a abrazar todas las manifestaciones de vida, a dominar todo lo necesario para la existencia humana y para reparar los gastos condicionados por la vida: crear un cuerpo viviente, en lugar del mecanismo muerto, sometido a la voluntad de los funcionarios.

Probablemente se nos observará que la, ayuda mutua, a pesar de constituir una de las grandes fuerzas activas de la evolución, es decir, del desarrollo progresivo de la humanidad, es sólo una de las diferentes formas de las relaciones de los hombres entre sí; junto con esta corriente, por poderosa que fuera, existe y siempre existió, otra corriente la de auto-afirmación del individuo, no sólo en sus esfuerzos por alcanzar la superioridad personal o de casta en la relación económica, política y espiritual, sino también en una actividad que es más importante a pesar de ser menos potable; romper los lazos que siempre tienden a la cristalización y petrificación, que imponen sobre el individuo el clan, la comuna aldeana, la ciudad o el estado.

En otras palabras, en la sociedad humana, la autoafirmación de la personalidad también constituye un elemento de progreso. Es evidente que ningún esquema del desarrollo de la humanidad puede pretender ser completo si no se considera estas dos corrientes dominantes. Pero el caso es que la autoafirmación de la personalidad o grupos de personalidades, su lucha por la superioridad y los conflictos y la lucha que se derivan de ella fueron, ya en épocas inmemoriales, analizados, descritos y glorificados.

En realidad, hasta la época actual sólo esta corriente ha gozado de la atención de los poetas épicos, cronistas, historiadores y sociólogos. La historia, como ha sido escrita hasta ahora, es casi íntegramente la descripción de los métodos y medios con cuya ayuda la teocracia, el poder militar, la monarquía política y más tarde las clases pudientes establecieron y conservaron su gobierno. La lucha entre estas fuerzas constituye, en realidad, la esencia de la historia.

Podemos considerar, por esto, que la importancia de la personalidad y de la fuerza individual en la historia de la humanidad es enteramente conocida, a pesar de que en este dominio ha quedado no poco que hacer en el sentido recientemente indicado. Al mismo tiempo, otra fuerza activa -la ayuda mutua- ha sido relegada hasta ahora al olvido completo; los escritores de la generación actual y de las pasadas, simplemente la negaron o se burlaron de ella.

Darwin, hace ya medio siglo, señaló brevemente la importancia de la ayuda mutua para la conservación y el desarrollo progresivo de los animales. Pero, ¿quién trató ese pensamiento desde entonces? Sencillamente se empeñaron en olvidarla. Debido a esto, fue necesario, antes que nada, establecer el papel enorme que desempeña la ayuda mutua tanto en el desarrollo del mundo animal como de las sociedades humanas. Sólo después que esta importancia sea plenamente reconocida será posible comparar la influencia de una y otra fuerza: la social y la individual.

Evidentemente, es imposible efectuar, con un método más o menos estadístico, siquiera una apreciación grosera de su importancia relativa. Cualquier guerra, como todos sabemos, puede producir, ya sea directamente o bien por sus consecuencias, más daños que beneficios, puede producir centenares de años de acción, libres de obstáculos, del principio de ayuda mutua.

Pero cuando vemos que en el mundo animal el desarrollo progresivo y la ayuda mutua van de la mano, y la guerra interna en el seno de una especie, por lo contrario, va acompañada "por el desarrollo progresivo", es decir, la decadencia de la especie; cuando observamos que para el hombre hasta el éxito en la lucha y la guerra es proporcional al desarrollo de la ayuda mutua en cada una de las dos partes en lucha, sean estas naciones, ciudades, tribus o solamente partidos, y que en el proceso de desarrollo de la guerra misma (en cuanto puede cooperar en este sentido) se somete a los objetivos finales del progreso de la ayuda mutua dentro de la nación, ciudad o tribu, por todas estas observaciones ya tenemos una idea de la influencia predominante de la ayuda mutua como factor de progreso.

Pero vemos también que la práctica de la ayuda mutua y su desarrollo subsiguiente crearon condiciones mismas de la vida social, sin las cuales el hombre nunca hubiera podido desarrollar sus oficios y artes, su ciencia, su inteligencia, su espíritu creador; y vemos que los periodos en que los hábitos y costumbres que tienen por objeto la ayuda mutua alcanzaron su elevado desarrollo, siempre fueron periodos del más grande progreso en el campo de las artes, la industria y la ciencia. Realmente, el estudio de la vida interior de las ciudades de la antigua Grecia, y luego de las ciudades medievales, revela el hecho de que precisamente la combinación de la ayuda mutua, como se practicaba dentro de la guilda, de la comuna o el clan griego -con la amplia iniciativa permitida al individuo y al grupo en virtud del principio federativo-, precisamente esta combinación, decíamos, dio a la humanidad los dos grandes periodos de su historia: el periodo de las ciudades de la antigua Grecia y el periodo de las ciudades de la Edad Media; mientras que la destrucción de las instituciones y costumbres de ayuda mutua, realizadas durante los periodos estatales de la historia que siguieron, corresponde en ambos casos a las épocas de rápida decadencia.

Probablemente se nos replicará, sin embargo, haciendo mención del súbito progreso industrial que se realizó en el siglo XIX y que corrientemente se atribuye al triunfo del individualismo y de la competencia. No obstante este progreso, fuera de toda duda, tiene un origen incomparablemente más profundo. Después que fueron hechos los grandes descubrimientos del siglo XV, en especial el de la presión atmosférica, apoyada por una serie completa de otros en el campo de la física -y estos descubrimientos fueron hechos en las ciudades medievales- después de estos descubrimientos, la invención de la máquina a vapor, y toda la revolución industrial provocada por la aplicación de la nueva fuerza, el vapor, fue una consecuencia necesaria.

Si las ciudades medievales hubieran subsistido hasta el desarrollo de los descubrimientos empezados por ellas, es decir, hasta la aplicación práctica del nuevo motor, entonces las consecuencias morales, sociales, de la revolución provocada por la aplicación del vapor podrían tomar, y probablemente hubieran tomado, otro carácter; pero la misma revolución en el campo de la técnica de la producción y de la ciencia también hubiera sido inevitable. Solamente hubiera encontrado menos obstáculos. Queda sin respuesta el interrogante: ¿No fue acaso retardada la aparición de la máquina de vapor y también la revolución que le siguió luego en el campo de las artes, por la decadencia general de los oficios que siguió a la destrucción de las ciudades libres y que se notó especialmente en la primera mitad del siglo XVIII?

Considerando la rapidez asombrosa del progreso industrial en el período que se extiende desde el siglo XII hasta el siglo XV, en el tejido, en el trabajo de metales, en la arquitectura, en la navegación, y reflexionando sobre los descubrimientos científicos a los cuales condujo este progreso industrial a fines del siglo XIX, tenemos derecho a formularnos esta pregunta:  ¿No se retrasó la humanidad en la utilización de todas estas conquistas científicas cuando empezó en Europa la decadencia general en el campo de las artes y de la industria, después de la caída de la civilización medieval? Naturalmente, la desaparición de los artistas artesanos, como los que produjeron Florencia, Núremberg y muchas otras ciudades, la decadencia de las grandes ciudades y la interrupción de las relaciones entre ellas no podían favorecer la revolución industrial.

Realmente sabemos, por ejemplo, que James Watt, el inventor de la máquina a vapor moderna, empleó alrededor de doce años de su vida para hacer su invento prácticamente utilizable, puesto que no pudo hallar, en el siglo XVIII aquellos ayudantes que hubiera hallado fácilmente en la Florencia, Núremberg o Brujas de la Edad Media; es decir, artesanos capacitados para realizar su invento en el metal y darle la terminación y finura artística que son necesarias para la máquina de vapor que trabaja con exactitud.

De tal modo, atribuir el progreso industrial del siglo XV a la guerra de todos contra uno significa juzgar como aquél que sin saber las verdaderas causas de la lluvia la atribuye a la ofrenda hecha por el hombre al ídolo de arcilla. Para el progreso industrial, lo mismo que para cualquier otra conquista en el campo de la naturaleza, la ayuda mutua y las relaciones estrechas sin duda fueron siempre más ventajosas que la lucha mutua.

Sin embargo, la gran importancia del principio de ayuda mutua aparece principalmente en el campo de la ética, o estudio de la moral. Que la ayuda mutua es la base de todas nuestras concepciones éticas, es cosa bastante evidente. Pero cualesquiera que sean las opiniones que sostuviéramos con respecto al origen primitivo del sentimiento o instinto de ayuda mutua -sea que lo atribuyamos a causas biológicas o bien sobrenaturales- debemos reconocer que se puede ya observar su existencia en los grados inferiores del mundo animal. Desde estos grados elementales podemos seguir su desarrollo ininterrumpido y gradual a través de todas las clases del mundo animal y, no obstante, la cantidad importante de influencias que se le opusieron, a través de todos los grados de la evolución humana hasta la época presente.

Aun las nuevas religiones que nacen de tiempo en tiempo -siempre en épocas en que el principio de ayuda mutua había decaído en los estados teocráticos y despóticos de Oriente, o bajo la caída del imperio Romano-, aun las nuevas religiones nunca fueron más que la afirmación de ese mismo principio. Hallaron sus primeros continuadores en las capas humildes, inferiores, oprimidas de la sociedad, donde el principio de la ayuda mutua era la base necesaria de la vida cotidiana; y las nuevas formas de unión que fueron introducidas en las antiguas comunas budistas y cristianas, en las comunas de los hermanos moravos, etc., adquirieron el carácter de retorno a las mejores formas de ayuda mutua que de practicaban en el primitivo período tribal.

Sin embargo, cada vez que se hacía una tentativa para volver a este venerado principio antiguo, su idea fundamental se extendía. Desde el clan se prolongó a la tribu, de la federación de tribus abarcó la nación, y, por último –por lo menos en el ideal-, toda la humanidad. Al mismo tiempo, tomaba gradualmente un carácter más elevado. En el cristianismo primitivo, en las obras de algunos predicadores musulmanes, en los primitivos movimientos del período de la Reforma y, en especial, en los movimientos éticos y filosóficos del siglo XVIII y de nuestra época se elimina más y más la idea de venganza o de la "retribución merecida": "bien por bien y mal por mal".

La elevada concepción: -No vengarse de las ofensas-, y el principio: "Da al prójimo sin contar, da más de lo que piensas recibir". Estos principios se proclaman como verdaderos principios de moral, como principios que ocupan más elevado lugar que la simple "equivalencia", la imparcialidad, la fría justicia, como principios que conducen más rápidamente mejor a la felicidad. Incitan al hombre, por esto, a tomar por guía, en sus actos, no sólo el amor, que siempre tiene carácter personal o, en el mejor de los casos, carácter tribal, sino la concepción de su unidad con todo ser humano, por consiguiente, de una igualdad de derecho general y, además, en sus relaciones hacia los otros, a entregar a los hombres, sin calcular la actividad de su razón y de su sentimiento y hallar en esto su felicidad superior.


En la práctica de la ayuda mutua, cuyas huellas podemos seguir hasta los más antiguos rudimentos de la evolución, hallamos, de tal modo, el origen positivo e indudable de nuestras concepciones morales, éticas, y podemos afirmar que el principal papel en la evolución ética de la humanidad fue desempeñado por la ayuda mutua y no por la lucha mutua. En la amplia difusión de los principios de ayuda mutua, aun en la época presente, vemos también la mejor garantía de una evolución aún más elevada del género humano.

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