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MEMORIAS DEL MUTUALISMO COLOMBIANO
Cuarta etapa. EL MUTUALISMO COLOMBIANO
Autor. Fabio Alberto Cortés Guavita
Ya vimos en la entrega pasada como las Cofradías fueron germen de la mutualidad, del desarrollo de la ayuda mutua desde la perspectiva de su objeto, pero con un carácter eminentemente religioso con imposiciones del clero sobre tales organizaciones.
Ahora vemos como el entorno económico y político influye y el pensamiento de los librepensadores de Europa, socialistas utópicos y anarquistas, impregna al ser humano de la Nueva Granada, en su búsqueda por crear formas de ayuda mutua para solucionar problemas de las comunidades y en las comunidades.
Para entender el rol que jugaron las Sociedades Democráticas en Colombia es necesario ver el entorno político, social y económico de la época en la cual fueron creadas y la trasformación que vivieron esas sociedades desde lo apolítico a lo político deliberante. Cual fue la esencia de etas organizaciones, su evolución y muerte como germen del actual mutualismo colombiano.
Algo importante y que permite, en parte, entender el actual estado del mutualismo colombiano es el odio de sus dirigentes desde sus inicios hasta nuestros días, en aquella época con argumentos y luchas abiertas de fundamento económico y político; hoy sin argumentos y en una pelea soterrada e hipócrita, politiquera y mezquina, que no permite el desarrollo de lo que Gonzalo Pérez llama la inamovilidad del mutualismo.
Por aquellas calendas acaeció la llamada “Primavera de los Pueblos” de 1848, una de las formas en que la historiografía señala la oleada revolucionaria que acabo con la Europa del absolutismo. Estas revoluciones de corte liberal manifestaron unos sesgos ideológicos de corte nacionalista y marcan la influencia del incipiente movimiento obrero europeo
Si inicio es en Francia y corre por toda Europa llegando a España e influyendo desde allí nuestra américa y especialmente a Colombia como veremos más adelante, si bien su “éxito” fue efímero y se impuso un gobierno de corte conservador, la trascendencia histórica de aquellos épicos momentos fue decisiva al sembrar de manera frontal la imposibilidad de mantener sin cambios el statu quo, como habían pretendido los contrarrevolucionarios de la Restauración.
La Nueva Granada de 1848 se caracterizaba por un modelo económico de la época, era el librecambio la práctica económica que permitía la comercialización de productos entre los países, sin que obrara entre ellos la acción de regulaciones externas como el cobro de impuestos o tarifas aduaneras.
De otro lado la influencia de los artesanos en posición a este modelo que los arruinaba, comenzaron a organizarse en las diferentes ciudades alrededor de las Sociedades Democráticas, las cuales se constituyeron en grupos gremiales con intereses políticos.
En este marco nace la primera Sociedad Democrática de la Nueva Granada con un objeto social claramente definido por el Historiador Camacho Roldan, miembro activo de una de estas organizaciones, en su obra “MIS MEMORIAS”. Camacho Roldán, Salvador, 1827-1900.
“En un principio tenía por objeto prestarse auxilio recíproco en casos de enfermedad o de muerte, establecer escuelas nocturnas en que se enseñase a leer y escribir y dibujo lineal”.
“Desde 1846 se había formado en Bogotá una asociación de la clase de los artesanos sin carácter alguno político en un principio, pero poco a poco fue adquiriéndolo y en 1849 ya llegó a ser una fuerza respetable en el movimiento de los partidos”.
Allí está el origen de las mutuales, que, como vimos en capítulo anterior de esta obra, nacen en la esencia de la Cofradías, aquí ya adquieren sentido mutual y de paso sientan la base de lo que marca una época bastante larga de las mutuales colombianas “brindarse auxilio recíproco en casos de enfermedad o de muerte…” que tiempo después las marcaría como “sociedades enterradoras”
La primera organización según Camacho Roldan fue la Sociedad de Artesanos de Bogotá, entidad con sesgo de clase, pues fueron los artesanos y veámoslo en las propias palabras del historiador:
“El presidente de la Sociedad en 1848 era un. zapatero, padre de familia, modesto, honrado, trabajador: llamábase Francisco Vásquez Guevara, y los socios más notables, que podían ejercer y ejercían influencia sobre sus compañeros, eran los señores Ambrosio López Londoño (sastre, que fue también presidente de la Sociedad en 1849), Rudesindo Zuñer (sastre), Emeterio Heredia (herrero) y otros dos o tres cuyos nombres no recuerdo. Más tarde se hicieron notables los señores Miguel León (herrero), orador fogoso, que en 1853 y 1854 mostró ideas poco pacíficas, sobre todo de antipatía por la clase llamada de los cachacos; José María Vega y N. Saavedra (zapateros)”.
Asimismo se nota un tufillo de “oportunismo” de algunos de los integrantes de esta primera Sociedad Democrática al referir el historiador Camacho Roldan:
“Atraídos por el objeto simpático (subrayado fuera de texto) de la institución, nos incorporamos en ella varios jóvenes recién salidos de los colegios, que después debíamos figurar en las luchas políticas”.
Y qué decir de la marcada diferencia ideológica, nace, en competencia con la Sociedad de Artesanos, la Sociedad Popular, en 1849 de una reunión que, con pretextos religiosos, había formado la Compañía de Jesús.
Desde sus inicios esta Sociedad mostró pasiones fuertes de antipatía al gobierno y a los liberales, de esta manera se vive un enfrentamiento una enemistad, estas dos sociedades dispuestas a irse a las manos en el primer momento. Los señores Simón J. Cárdenas, Juan Malo, Juan Esteban Zamarra y otros, eran los inspiradores principales de la asociación conservadora.
Vale una digresión, en esa época alguien de apellido MALO hoy alguien de apellido ROBAYO causan la discordia, la enemistad y el odio entre los dirigentes.
Había, dice Camacho Roldan: “Dos clubes antagonistas, dos hornos en donde se levantaban hasta el rojo-blanco las pasiones del odio y del combate, que pronto habían de encontrarse en el campo de batalla”.
Diferencias ideológicas, es claro que el origen de Los odios fue ideológico y fue según nuestro historiador referido un delegado apostólico. Monseñor Baluffi, quien inspiró en Bogotá, en 1839, la creación de la primera Sociedad Católica, esencialmente consagrada a los intereses políticos conservadores, casi como Sociedad democrática quiere decir asociación destinada a exaltar el espíritu de resistencia a la autoridad y de protesta contra las desigualdades naturales o artificiales entre los hombres.
Diferencias de la humanidad, de su propia naturaleza y como dice Camacho Roldan “Según mi impresión personal no son dañinas todas las consecuencias de estas sociedades políticas; el peligro en ellas consiste en la ignorancia de los que las componen, que por esta causa pueden ser fácilmente extraviados a sentimientos coléricos y antisociales, pues es sabido que la cólera y la desconfianza o la suspicacia son las tendencias generales de los espíritus incultos, así como el dominio sobre las pasiones la primera muestra de lo que se llama civilización”.
Permítanme un alto en el camino para realizar un paralelo ineludible con nuestros años modernos: este retrato de envidias y egoísmos -en blanco y negro- del año 1848 se revela en 1980 con los llamados congresos mutualistas, desaparece por una larga temporada y renace con más fuerza en 2005 y cobra vigencia en 2013 ampliado y a todo color, más claro no se puede dibujar. Las diferencias ideológicas llevadas al terreno de la disputa partidista no es mala en sí, lo malo es como acaece hoy, que esa ignorancia supina y malhadada lleva a la trapisonda y a la estocada por la espalda, ese es el orden del día, mientras el sector mutualista integrado en su organización gremial COLOMBIAMUTUAL, una entidad que recoge los principios y los valores de los padres del mutualismo, de las ideas libertarias, parafraseando a Camacho Roldán “dedicada a exaltar el espíritu de resistencia a la autoridad y de protesta contra las desigualdades naturales o artificiales entre los hombres”; otros “dirigentes mutualistas” envenenan a funcionarios del estado y a otros gremios a nivel nacional e internacional; en contra de ese modelo, a quienes lo dirigimos, acusándolo y acusándonos, como es corriente descalificar en Colombia, tildar de “comunistas” (como si no supieran que en nuestro país eso equivale a sentencia a muerte) de personas que pretenden subvertir el orden establecido y claro que ese es el propósito, cambiar el statu quo, la inamovilidad, la incompetencia y el deseo por reinventar el mutualismo, entendida esta política como la retoma de los valores, de los principios, de la verdadera ideología del mutualismo. No se han detenido a pensar estos enemigos encubiertos del mutualismo que ser comunista no es un delito: es un orgullo.
27 de febrero de 2015
25 de febrero de 2015
LIBERANDO EL PODER DEL SER HUMANO (Ensayo)
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LIBERANDO EL
PODER DEL SER HUMANO
Ensayos
Fabio Alberto Cortés Guavita
Bogotá. febrero 24 de 2015
“El empoderamiento
es, más que una moda administrativa, una filosofía que nace de reconocer el
poder del ser humano en la gestión colectiva y participativa.” (Cortés Guavita 2015)
Dicho en otras palabras es un proceso por el cual las personas al
reconocérseles su poder, fortalecen sus capacidades, confianza, visión y
protagonismo como grupo social para impulsar cambios positivos de las
situaciones que viven.
Por consiguiente si lo entendemos como un proceso, éste debe seguir
unos pasos secuenciales que permitan su implementación; el primero de ellos es
el de conformar un equipo de trabajo que coadyuve la búsqueda de información,
el segundo trata del tema de socializar la información, el tercero crear
autonomía por medio de fronteras y el cuarto reemplazar las jerarquías con
equipos autodirigidos.
En este orden de ideas se puede afirmar que el proceso del
empoderamiento es polivalente y de carácter social. Allí el liderazgo, la
comunicación y los grupos auto dirigidos van a sustituir las viejas estructuras
piramidales y mecanicista por un nuevo modelo más horizontal, más plano, con
decisiones de consenso en los equipos autodirigidos.
Paralelamente se debe entender que el proceso de empoderamiento
debe implementarse gradualmente, partiendo de la capacitación, el entrenamiento
y formación del personal para que aprenda y aprehenda a tomar decisiones y su
primer paso debe ser escuchar a los demás, que es el mejor camino para
involucrar a las personas en el camino del empoderamiento. Quien empodera es el
líder y los empoderados son los futuros líderes que lograran que la
organización funcione acertadamente.
Ahora bien, el nacimiento del empoderar a los colaboradores está
íntimamente relacionado con los niveles de conciencia por un mayor valor del
ser humano en el trabajo y de la convicción según la cual con mayor
responsabilidad la gente actúa más solidariamente y con una mayor objetividad.
Aquí el empleado deja de ser esa persona aislada de la empresa que está
solamente por una remuneración económica y pasa a ser un colaborador que
conjuga sus interese con los de su organización y los del mundo circundante.
Como si fuera poco, la filosofía del empoderamiento llega de manera
disruptiva a modificar los procesos de trabajo dominantes y domesticantes por
un modelo que libera a los colaboradores
a través del trabajo en equipo autodirigido por medio de la acción colectiva y
participativa, generando mayor confianza y obteniendo mayor responsabilidad en cada
uno de los colaboradores.
Adicionalmente vamos ahora a describir de manera sucinta los pasos
secuenciales de la implementación de un
modelo de empoderamiento dentro de una organización. El desarrollo del
tema de manera profusa se verá específicamente en la segunda parte de la obra y
en el primer paso de la travesía del Líder Polivalente.
a) CONFORMAR UN
EQUIPO DE TRABAJO
Si partimos de la premisa que reza “El pensamiento es ante todo
un fenómeno colectivo”, no piense en soluciones individuales, arme un
equipo que piensa mejor y con sinergia.
Por consiguiente, en los equipos existe una conciencia mayor de la
necesidad de participación de las
personas, que parte de una renovada consideración del trabajo y del
trabajador en la organización.
Por ende, generar un equipo de trabajo a partir de la premisa que
reza: “El modo de pensar que condujo al
éxito en el pasado no llevará al éxito
en el futuro” es el primer paso de la implementación del empoderamiento. Equipo
que debe orientar su accionar y objetivos a la búsqueda de información para
socializarla con todos los colaboradores y así generar la confianza necesaria
para responsabilizarse del éxito de la travesía del Líder Polivalente.
Inclusive, es imperioso considerar que el primero que debe cambiar
su forma de pensar es el líder, ahora va a trabajar en equipo y debe enfrentar
el reto con aquellos que se preparen o estén preparados para dirigir en el
nuevo contexto, vamos en pos de la
información no solo para ver lo que debemos mejorar o cambiar, no, vamos por
lo irrealizable para poder alcanzar la
utopía.
En fin, la labor del equipo es también contextualizar el trabajo
entendiendo que el liderazgo no
consiste, como piensa una gran mayoría, en lograr que otros hagan las cosas, sino, como dice el Líder
Polivalente; liderazgo es hacer que los demás amen lo que hacen.
Después de cumplir estas labores iniciales de compilación de
información, este equipo de trabajo a través de su aprendizaje debe dar el paso
definitivo en el fortalecimiento de su acción futura como equipo autodirigido
que estructure su trabajo en un proceso que integra a todos los niveles de la
organización por igual.
b) SOCIALIZAR
LA INFORMACIÓN
La información se debe transformar en comunicación a través de la
socialización con todos los colaboradores y la retroalimentación a través de un
lenguaje asertivo.
Mejor aún, la información fundamentada en un sistema de feedback,
permite aprender de las acciones introducidas, planificar una nueva acción y
alterar todo el contexto. Solamente cuando la gente comparte la información
vale la pena fijar metas, no debe existir información vedada en las
organizaciones. Al socializar la información desde unas estructuras de
comunicación eficientes se logra el COMPROMISO de todos, compromiso que no es
otra cosa que la obligación ética que se adquiere con uno mismo y con la
entidad y obliga ética, moral y socialmente con su desarrollo.
Asimismo, la socialización de la información abre paso a la
posibilidad de compartir responsabilidades relacionadas con las actividades de
la organización.
¿Qué significa compartir responsabilidades? en términos generales,
es la posibilidad de tomar parte activa en los procesos de toma de decisiones
de la organización. de igual forma, es la participación en las decisiones de
consenso realizadas en los equipos de trabajo, es participar en la definición
de los objetivos de la organización, de la creación de toda la cultura interna,
de la resolución de conflictos y en últimas de sentirse parte de la
organización alcanzando el más alto nivel de sentido de pertenencia.
Adicionalmente, con el fin de socializar la información de manera
organizada se requiere conformar una Estructura de Comunicación dividida en dos
subestructuras: una interna que cumpla el objetivo de dicha socialización a
través de medios y escenarios adecuados y una segunda subestructura que cumpla
con el objetivo externo de comunicar a través de las Publicidad, de las
Relaciones Públicas y de la Información Comercial.
Es oportuno advertir que: “Facultar no es magia consiste en unos
pasos sencillos y mucha perseverancia” (Blanchard y otros. 2004) No se trata
entonces de darle poder al ser, más bien se trata de liberar ese conocimiento,
esa experiencia y esa motivación que ya
posee.
Finalmente es bueno señalar, que todos los integrantes de la organización
necesitan volver a aprender cómo tomar la iniciativa, ser responsables y estar
facultados para decidir. Para facultar se necesita menos estructura
administrativa burocratizada, pero si debe haber una estructura más plana, que
tenga dirección y genere impacto. Hay que tener en cuenta que a menos que el
FACULTAR empiece en los líderes -de la cima a la sima- no irá a ninguna parte.
c) CREAR
AUTONOMÍA POR MEDIO DE FRONTERAS
Las fronteras dan autonomía para el ejercicio del empoderamiento y
los colaboradores desarrollan de manera real las tres áreas de poder señaladas
por Rowlands (1997): a) la personal, como desarrollo del sentido del yo, de la
confianza y la capacidad individual (poder propio); b) la de las relaciones
próximas, como capacidad de negociar e influir en la naturaleza de las
relaciones y las decisiones, (poder con) y c) la colectiva, como participación
en las estructuras políticas y acción colectiva basada en la cooperación.(poder
para). Según Jo Rowlands, una de las autoras contemporáneas más prolíficas en
estos temas, el empoderamiento significa “la habilidad de tomar decisiones” en
cuestiones que afectan la vida de una persona.
En consecuencia, se deben crear unas fronteras de manera
consensuada por los equipos de trabajo, que permitan brindar autonomía Esto
significa que los colaboradores se ven obligados a aprender nuevas maneras de realizar su labor
y, lo más importante a pensar en equipos.
Por tanto, es importante señalar desde la perspectiva de Rowlands
en su primer poder (poder propio) como el colaborador toma conciencia de su
respeto por los demás y por sí mismo en el trabajo en equipo y aumenta su
confianza en él.
También, es importante señalar la importancia del segundo poder
(poder con) al determinar como la autonomía de la organización le permite
decidir sobre su vida y sobre el desarrollo de sus acciones de manera
responsable.
Igualmente, (poder para) la movilización le permite identificar
desde lo colectivo sus intereses, amén de poder trasformar las relaciones y las
estructuras de poder, el poder de los equipos actuando de manera cooperativa.
Resumiendo, la forma en que se debe construir autonomía con los líderes es trazando unas fronteras, unas
áreas que generen responsabilidad, recuerde, los seres están facultados con
menos estructura, más plana y de impacto. Una aproximación de límites de esas
áreas se encuentra respondiendo los siguientes interrogantes: Valores: ¿Cuáles
son sus guías éticas y morales? - Propósito: ¿En qué negocio está usted? -
Imagen: ¿Cuál es su visión de futuro? -
Metas: ¿Qué, cómo, cuándo y dónde hace usted lo qué hace? - Roles: ¿Quién hace
cada cosa? - Estructura organizacional: ¿Cómo apoya lo que quiere hacer?
d) REEMPLAZAR
LAS JERARQUÍAS CON EQUIPOS AUTODIRIGIDOS.
Se trata de una modificación disruptiva de la estructura de un
sistema organizacional de tal manera que presume la alteración de los sistemas
de poder jerárquico incluidos los factores normativos, relacionales y
teleológicos (fijación de metas) que los líderes han fijado y que afectan a la
vida y a las relaciones (horizontales y verticales) de sus integrantes como un
todo organizacional.
Bien vale una digresión. Tomar decisiones como en el mito del Rey
Arturo y sus caballeros que se reunían en torno a una Mesa Redonda, indicando
que Arturo era un primus inter pares, que significa primero entre iguales en
donde la participación de todos y cada uno de los individuos cuenta con alguien
que coordine para no caer en un falso anarquismo. Dentro de ese sistema
participativo se interviene desde el devenir hasta el control del todo de
manera holística con el único propósito de generar riqueza y liberar el
potencial del capital humano que posteriormente se verá reflejado no solo en
los beneficios del individuo sino también en los de la propia organización.
Así que, la tarea es para los equipos autodirigidos equipos
autodirigidos los cuales han de tomar las decisiones desde el más bajo nivel
posible de la organización, de esta forma los colaboradores toman las
decisiones que son relevantes para su propio trabajo. Poseen sus propias
fronteras de responsabilidad y son centros de utilidad con su propio centro de
costos en una labor sistémica: reciben insumos, les agregan valor y entregan
sus productos al equipo que corresponda.
Paralelamente, se puede observar como una de las grandes
aportaciones está relacionada con el proceso de capacitación, entrenamiento y
formación. Los colaboradores reciben estas categorías de manera cruzada, lo
cual permite un modelo polivalente mediante el cual los colaboradores pueden
rotar en distintos puestos.
En el fondo, lo que se vislumbra es una modificación estructural
revolucionaria que conlleve una
distribución más equitativa del poder como único medio de lograr el equilibrio
perdido en las organizaciones. Ahora los equipos autodirigidos tienen el poder
que antes tenía una o unas pocas personas, el Liderazgo polivalente debe
irrumpir decididamente con el liderazgo en equipo.
COLOFÓN
El empoderamiento requiere de unas estructuras más planas pero
necesarias para el desenvolvimiento de las organizaciones empoderadas, en el
sentido de necesidad que les da Peter Drucker cuando afirma: “La mejor
estructura no garantizará los resultados ni el rendimiento. Pero la estructura
equivocada es una garantía de fracaso”.
Lo cierto es, que el
empoderamiento les permite a los seres humanos, colaboradores en las
organizaciones y líderes polivalentes reconocerse a sí mismos como los
artífices del cambio revolucionario en las organizaciones, desde una
perspectiva colectiva y participativa, sin jerarquías y sin imposiciones
dictatoriales.
Mejor aún, el empoderamiento a través de un proceso disruptivo
reconoce para sí y para los demás el poder propio, el poder con los demás y el
poder para los demás. Ahora está al orden del día el poder alterar el mundo,
con confianza, con visión y siendo protagonista de su propia historia, está
presto para incursionar en la Travesía del Líder Polivalente.
Location:
Colombia
23 de febrero de 2015
INTEGRACIÓN ES SINERGIA SOLIDARIA
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INTEGRACIÓN ES SINERGIA SOLIDARIA
Editorial de la Revista SOLDEAMÉRICA
Por Fabio Alberto Cortés Guavita
Bogotá, Colombia. Febrero 23 de 2015
La integración es un principio básico
para explicar el fenómeno de la Sinergia y quizá el mejor ejemplo es el de
escuchar por separado cada uno de los instrumentos de una orquesta, cada uno
tiene sus propias características, su tonalidad, su brillo, etc., ahora después
de este ejercicio, escuche la melodía con la orquesta completa y sentirá el
agrado en los sentidos, la satisfacción de todos los instrumentos al unísono,
todos los elementos intervinientes en el proceso musical, pero en una perfecta
armonía, eso es Sinergia.
La Sinergia es algo más que la simple
suma de los instrumentos, es la integración de la melodía, es la riqueza del
conjunto de instrumentos sin la fría ecuación matemática. Sinergia es el
resultado de interacción entre diferentes elementos en la búsqueda de un
resultado de mayor calidad, es la integración en aras de la satisfacción total
del ser y de la comunidad en general.
Sinergia que debe darse en la organización,
entre los seres que al dirigen y las diferentes estrategias que se realicen,
entre las tareas realizadas y sus realizadores, entre el concepto y el
fenómeno, entra la realidad y la práctica.
Desde el pensamiento sistémico lo que se
propone es que cada situación que orienten los lideres debe ser tomado como un
sistema integrado por las diferentes partes del todo, y si se asevera que todo
sistema es sinérgico en tanto el examen de sus partes en forma aislada no puede
explicar o predecir su comportamiento, como en el caso de una danza, la
sinergia es, en consecuencia, un fenómeno que surge de las interacciones entre
las partes o componentes de un conglomerado de múltiples elementos.
Aristóteles afirmó que "el todo no
es igual a la suma de sus partes" es mucho más. La totalidad es la
conservación del todo en la acción recíproca de las partes componentes
(teleología). En términos menos esencialistas, podría señalarse que la sinergia
es la propiedad común a todas aquellas cosas que observamos como sistemas.
Qué ventajas trae el actuar en y con
sinergia dentro de las organizaciones será entendible en la medida que
observemos la entidad como un sistema abierto en permanente alimentación y
retroalimentación con sus ambientes. La sinergia entonces facilita el proceso de
concertación entre las partes de la entidad y su interactividad le permite
aumentar el compromiso del talento humano y por ende su responsabilidad como
equipos autodirigidos.
La potencialización de alianzas es más
evidente cuando se actúa con sinergia y hace que en lo interno se fortalezca el
trabajo de los equipos de manera interdisciplinaria y en lo externo permite una
mejor posibilidad de éxito a las alianzas estratégicas que se den de manera
integral para la prestación u obtención de servicios o productos que no tendría
la organización de no trabajar concertadamente.
Un método sencillo que se puede emplear
para alcanzar sinergias entre los diferentes elementos del todo es el que se
puede observar en la mercadotecnia social de servicios cuando entre las ocho
“pes” se propone apalancarse en uno cualesquiera de sus componentes y buscar
consistencia con otras de las “pes” y así alcanzar la sinergia den el Plan
de Mercadeo Social de una organización
empoderada.
De tal manera se puede trabajar con áreas
disimiles de un negocio o de un grupo d negocios para alcanzar una mayor
competitividad ya que el sistema como tal se vuelve “indivisible” y permite
expandir el impacto y multiplicar los resultados de manera sorprendente.
La economía solidaria habla mucho de la
integración como uno de sus principios, ¿será que si se da esta premisa? de la
actuación en sinergia para beneficio del sector, NO LO CREO, por lo menos en
Colombia los organismos gremiales de la economía solidaria andan totalmente
disgregados cada uno en busca de sus propis intereses y cuando se les propone
tareas en conjunto, en integración para lograr sinergias que permitan un mejor
desarrollo solidario, se niegan a participar y solamente son válidos los
eventos que cada uno de ellos programa
de manera individualista, de allí la importancia de lograr alguna
integración mínima, esa tarea a hemos tomado en nuestras organizaciones
mutualistas al proponer la realización de actividades conjuntas y no se ven por
parte alguna.
Location:
Colombia
21 de febrero de 2015
SÓLO EL HOMBRE DEJA VESTIGIOS DE LO QUE HA CREADO
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9. SÓLO EL HOMBRE DEJA VESTIGIOS DE LO QUE HA CREADO
Serie Doctrina de la ayuda mutua.
Por Fabio. Alberto Cortés Guavita
La primacía del hombre y del objeto social sobre el capital,
todas son empresas de personas. Principio número uno de lo social y solidario
"El hombre no es la más majestuosa de las criaturas,
antes incluso que los mamíferos los dinosaurios eran decididamente más
espléndidos. Pero él posee algo que los demás animales no tienen: un caudal de
facultades que por sí solo, en más de tres millones de años de vida, le hizo
creativo. Cada animal deja vestigios de lo que fue; sólo el hombre deja
vestigios de lo que ha creado"
Este pensamiento de J. Bronowski nos introduce en el primer
principio de lo social y solidario: La primacía del hombre y del objeto social
sobre el capital, todas son empresas de personas.
Un razonamiento determinante es el valor de la persona por
encima del capital, éste debe ser instrumento y no base de la magnitud para
decidir acerca del destino de la organización o del reparto de beneficios. La
expresión democrática de "una persona un voto" es la sinopsis del
concepto por el que todos valen igual y nadie se diferencia por cuestiones
marginales al concepto personal, ante todo por la posible aportación distinta
de capital, como ocurre en la empresa capitalista. La expresión más genuina de
la solidaridad está inmersa en este principio, pero, la primacía del hombre y
del objeto social sobre el capital, no la excluyen del desarrollo empresarial y
el emprendimiento en busca de la riqueza colectiva, que debe satisfacer las
necesidades básicas insatisfechas del ser humano y su aporte a la comunidad,
donde nada impida su paso firme e inquebrantable hacia la construcción de una
sociedad más justa y equitativa.
Algunos de los valores sociales que han caracterizado a la
economía social son hoy en día incorporados en los informes de sostenibilidad
de las empresas, y más en concreto de las grandes empresas multinacionales,
para ellas lo social es la estrategia. Es irónico, que nuestras organizaciones
la mayor de las veces pasen por encima de estos valores y sean ellos quienes
los incorporen. "Los ciudadanos desconocen los valores participativos y
solidarios que promueve la economía social" Afirma J. J. Barrera director
general de la Economía Social, del Trabajo Autónomo y del Fondo Social Europeo,
a lo cual se puede agregar que las empresas solidarias también lo hacen, ello
exige profundizar el análisis acerca de la concreción efectiva de este primer
principio, sin desconocer que muchas de las organizaciones sociales y
solidarias si cumplen con su función social insustituible, que lejos están de
cumplir las empresas capitalistas, y que las políticas públicas tampoco
alcanzan a atender, ni entender.
Cómo hacer parte de un mundo inmerso en el consumismo y dar
cumplimiento a la primacía del ser sobre el capital es uno de los retos del
sector social y solidario y deberá hacerlo de la mano de los criterios de la
mercadotecnia social, con una orientación que sostiene que la tarea fundamental
de la empresa es determinar las necesidades y deseos de sus mercados meta y
adaptar la organización a la entrega de las satisfacciones deseadas, en forma
más eficiente y efectiva que sus competidores, pero haciéndolo de tal manera
que preserve y aumente el bienestar de los consumidores y de la sociedad, es
decir, produciendo o prestando servicios que no afecten al ser humano ni a su
entorno, respetando el medio ambiente del planta azul.
La Mutualidad, como principio de todo lo social y solidario,
es el vínculo moral capaz de establecer la concordia entre los hombres de un
mismo país y entre los pueblos de un mismo universo, preservado por el hombre
con criterios creativos, no meramente distributivos, de tal manera que se haga
fiel al sentir según el cual el hombre es el único que deja vestigios de lo que
crea para su propio beneficio y el de la comunidad. Se requiere de un ser nuevo
como el alba de una nueva cultura, al decir de un pensador universal:
Occidente, la tierra del ocaso, tiene hoy más que nunca necesidad de una
cultura del despuntar, es decir, de un nuevo amanecer.
Location:
Colombia
20 de febrero de 2015
LAS COFRADÍAS, SIMIENTE DE LAS ORGANIZACIONES MUTUALES EN COLOMBIA
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MEMORIAS DEL MUTUALISMO COLOMBIANO
Cuarta etapa. EL MUTUALISMO COLOMBIANO
1. LAS COFRADÍAS, SIMIENTE DE LAS
ORGANIZACIONES MUTUALES EN COLOMBIA
Autor. Fabio Alberto Cortés Guavita
EL MUTUALISMO COLOMBIANO.
“... pesa mucho la cultura de la insolidaridad, que propugna por el
individualismo en la solución de los problemas; ha pesado mucho, la falta de un
sistema educativo que forme, capacite e informe del proyecto histórico del
mutualismo”. Pérez Valencia, Gonzalo. Mutualismo y Economía Social. Corporación
Educativa Mutualista. Medellín, Colombia. 1991.
Estas palabras de Pérez Valencia cobran
importancia sustantiva en el desarrollo de esta etapa, para entender por qué el
mutualismo colombiano no ha contado con un desarrollado similar al de otros
países de Latinoamérica “la insolidaridad” esencia del mutualismo colombiano, amén
de no tener una dirigencia capaz de comprender el significado de la ayuda mutua
como valor fundamental y los principios del anarquismo económico como el derrotero
esencial de su acción.
De otro lado el no contar con un liderazgo real,
apasionado, comprometido y solidario hacen que hoy en 2015 se pueda asegurar
que el mutualismo colombiano no existe, solamente vestigios quedan gracias a unos
cuatro quijotes que desde lo aislado de su entorno propugnan por mantener viva
la idea mutualista, la esperanza de los pobres.
Dos ejes fundamentales se desarrollarán para
sustentar lo anteriormente expuesto. De un lado la génesis, el origen, la
simiente en organizaciones como las cofradías en los Siglos XVII a inicios del
XIX y las Sociedad Democráticas a mediados del Siglo XIX y la llegada de las
ideas libertarias de Proudhon y de los socialistas utópicos frente a las ideas concesionarias
de los frailes que llegan con la Colonia.
De otro lado es necesario cuestionar la
descontextualización hecha desde los pioneros hasta nuestros días, no sólo de
la esencia de la doctrina mutualista, en su valor teórico-económico sino también
de la falta de visión solidaria-empresarial.
1. LAS COFRADÍAS, SIMIENTE DE LAS ORGANIZACIONES MUTUALES EN
COLOMBIA
Si el pasado es un prólogo como dice
Shakespeare, es necesario ver algunas de esas organizaciones que precedieron a
las mutuales actuales, desde la perspectiva de sus objetivos y funciones de ayuda
mutua, de su mutualidad y de sus elementos doctrinales.
En principio entendamos que La
Colonia es la extensión imperial, social, política, religiosa y cultural que se
estableció en América durante los siglos XVII e inicios del siglo XIX. Es
decir, entre 1550 y 1810 y que se han denominado “época colonial” debido a la
presencia y al dominio político por parte de los españoles en lo que
actualmente comprende el territorio de Colombia.
En tales épocas y según el derecho canónico
vigente, una cofradía era “Una reunión de determinado número de fieles para
dedicarse en común al ejercicio de obras piadosas y de caridad... Las cofradías
no pueden establecerse sin la competente autorización de los prelados en las
diócesis en que están enclavadas.”
Decretos emanados del Concilio de Trento
(Reunido entre los años 1545 y el 1563) -que fue
realizado en un marco de divisiones. Siendo Paulo III, el Papa que había
vivido las luchas en Italia, quien asumió el compromiso de unificar a los
católicos, logrando la reunión de un Concilio, después de que varios Papas lo
hubieran intentado sin éxito. (Al principio fue admirador del humanista
cristiano Erasmo de Rotterdam, y vio factible una posible reconciliación
con los protestantes, pero luego acabó desechando esa posibilidad)- ordenaron
que la elección de los dirigentes de la cofradía y la administración de sus
finanzas debieran ser supervisadas por el párroco.
“El establecimiento de las cofradías es un acto
de jurisdicción episcopal, enteramente reservado al obispo, como el encargado
del cuidado de las almas”. Por eso, los bienes de las cofradías aprobadas por
el obispo se colocaban en la clase de bienes eclesiásticos y como tales
inalienables sin las formalidades presuntas.
Lo anterior muestra de manera taxativa la
influencia de la religión católica en estas organizaciones a nivel mundial,
específicamente en el caso de Colombia los requisitos exigidos en los pueblos
de indios para entrar a una cofradía eran así mismo diferentes, entre ellos se
tienen:
- Ser devotos del patrono de la cofradía.
- Corregirse en la mala vida.
- Dejar los vicios de borracheras y las
supersticiones de hayo y tabaco.
- Celebrar con solemnidad las fiestas del
santo patrono.
- Hacer procesiones alrededor de la plaza.
- Visitar a los enfermos.
- Recoger limosnas.
- Asistir a misa domingos y días de fiesta y
rezar el rosario todos los días.
- Encargarse del entierro de los hermanos
cofrades, y
- Pagar las cuotas fijas asignadas.
(Casilimas y López, 1982: 181).
Cada miembro de la cofradía recibía una
patente, un impreso que haría constar su pertenencia a la cofradía y las
obligaciones y derechos que contraía: generalmente una misa y sepultura gratis
a su muerte y la concesión de indulgencias. Es interesante ver como desde
sus orígenes este tipo de entidades tenía como objetivo la preocupación por
sepultar a sus muertos.
El procedimiento para la creación de
cofradías era el siguiente: indígenas, mestizos, blancos o el cura doctrinero tenían la
iniciativa de crear la cofradía (siempre requería la aprobación del cura para
su creación) con una devoción especial a santos o vírgenes, se hacía una
donación de dinero o animales para vender y pagar las misas en honor al santo
patrono de la organización.
Las mutuales del Siglo XX y principios del
XXI, continúan con algunas prácticas similares en cuanto a poder recibir las
contribuciones no devolutivas, (costumbre hecha ley) en especie y el de tener
en su gran mayoría nombres de santos y dedicarse casi con exclusividad al
entierro de sus asociados y de orientar un servicio exequial prioritario en sus
estatutos.
Retomando, siempre era el cura quien daba su
permiso para la creación de una cofradía; por lo general no lo negaba, por
cuanto la devoción le representaba ingresos por el pago de misas y la fiesta
anual que comprendía vísperas, procesión, sermón, misa y responso cantado. Así
se ve siempre que a más de la forma religiosa había una situación vinculante de
carácter económico, pero a favor del cura párroco y no de sus asociados.
De otro lado se ayuda a la congregación de
las gentes para su evangelización o por lo menos para su ritualización. Se
procedía, entonces, a nombrar un “mayordomo”, que podía ser el mismo donante y
un “concertado”, para el cuidado y pastoreo de las ovejas. Esto era suficiente
para constituirse en “devoción”. Si con el paso del tiempo, la “devoción” se
transformaba en “adelantamiento”, pasaba a ser “hermandad”. Estas “categorías” se
medían por el aumento de devotos; la obtención de la imagen, si era de bulto y
grande, otorgaba más prestancia; cantidad de animales (ovejas, vacas, yeguas,
etc.) y de ornamentos, especialmente alhajas que tuviese el santo; número de
misas que se dijesen en su honor y vistosidad en la fiesta de aniversario.
Ahora bien, en el mundo existieron diversas
formas de cofradía de acuerdo con su objetivo principal a más de lo
anteriormente descrito como eje central, al decir de Pere Saborit Bandenes en
su obra “Estudio de las cofradías del Alto Palancia”
GREMIALES que agrupaba a los integrantes de
un gremio especifico y desarrollaban funciones de beneficio y asistencialismo
entre integrantes de un mismo oficio. El santo es el patrón del gremio.
SACRAMENTALES. Cofradías de ayuda muta en la
vida cristiana, muy promocionadas después del concilio de Trento.
CARITATIVAS. Los historiógrafos franceses las
llaman charités. Su objetivo central es el auxilio mutuo entre cofrades
y la dedicación a la caridad cristiana como la ayuda a los pobres vergonzantes,
casar doncellas, auxilio en enfermedad sufragios y entierros, algunas
regentaban hospitales.
Es definitivamente claro el origen de la
mutualidad en organizaciones de la comunidad dedicadas a la caridad como norma
y al entierro de sus semejantes como objetivo central, no en vano la primera
mutual creada ya bajo los parámetros de la sociedad moderna con personería
jurídica tomo el nombre de CARIDAD y no debe ser extraño entonces a ese
arraigado sentido de caridad que por siglos han tenido las organizaciones
mutuales en Colombia. Calificativos como caridad, ayuda mutua, beneficio,
asistencialismo y otros no son ajenos desde su origen a las mutuales del mundo
actual.
Obvio entenderlo en las épocas de colonia y
siguientes pero absurdo desde la perspectiva del mundo de hoy en el cual es de
una necesidad incuestionable la supervivencia. Hoy se debe tener criterio
empresarial y que la caridad bien pueda ser un primer momento de la
solidaridad, de la ayuda mutua, pero solo eso, un primer instante en el cual se
da la mano, la ayuda para iniciar un proceso, ya de capacitación, ya de
emprendimiento y luego debe llegar carácter perentorio el desarrollo de
organizaciones autosostenibles y autogestionadas.
No puede desconocer la
historia el origen de esta entidades como el incio de las formas
organizacionales con las cuales se da un
primer paso a lo que hoyr cnocemos como Asociacines Mutualistas.
Un gran número de cofradías
se crearon en la Nueva Granada, como una táctica de los misoneros para el adoctrinamiento
cristiano. Es por el año 1510 a 1520 que se crea la primera cogradía en tienrra
firme, en la primera ciudad Santa María la Antigua del Darien,en lo que hoy en día
es el golfo del Darien en el Departamento del Chocó. Según lo rrelata la obra
editada por Humberto triana en Bogotá 1987[1]
Años más tarde, hacia 1530.
Se funda en Santafe de Bogotá La segunda, la cofradía de la Vera-Cruz que funcinaba en lo que hoy es el Parque
Santander en Bogotá. Vale la pena comentar algo poco conocido, el primer nombre de la ciudad e Bogotá, fue
Nuestra Señora de la Esperanza, como originalmente la llamó Jiménez de Quesada,
quien, -a pesar de ser letrado a diferencia de los demás conquistadores-,
desconocía los procedimientos para la fundación de ciudades, por lo que en
abril de 1539, se legalizó la fundación, con la ayuda de Federmán y Belalcazar,
y se renombró al territorio como Santafé.
Durante la colonia sus habitantes la hicieron
distinguir de las demás ciudades de igual nombre, llamándola Santafé de Bogotá,
nombre que viene del chibcha Bacatá, que traduce fin de los campos, territorio
muisca en el que gobernaba el Zipa. En esta delimitación estaba incluido
nuestro actual territorio, en el que, en tiempos indígenas, habitaba un caserío
conocido como Teusaquillo, donde se dice que se encuentra hoy la Plaza de
Bolívar.
En los años siguientes[2]
se crearon 9 cofradías en Vélez, Santander, entre otras Nuestra Señora de
Monguí, (años más tarde una mutual de Bogotá tomaría ese nombre) Las Almas del
Purgatorio y otras más de igual condición, tornando a Santafé de Bogotá se
crean y se registran oficialmente otras nueva cofradías, destacando entre ellas
la Vera-Cruz, nuestra Señora del Rosario, Santísimo Sacramento, Milicia
Angélica, escuela de Cristo y otras más.
Resumiendo, de acuerdo con la obra de Oriester Abarca
Hernández y Jorge Bartels Villanueva[3] Las cofradías
cumplieron en la Colonia y hasta la primera mitad del siglo XIX un papel no
sólo religioso sino también económico al poseer tierras y actuar como entidades
financieras. Las personas ligadas a las operaciones económicas de las cofradías
eran los miembros de la élite local, quienes formaban una red social.
Junto al capital manejado por la Iglesia y sus
instituciones (cofradías, y diversos tipos de fundaciones como las capellanías
y los mayorazgos) a lo largo de la Colonia se produjeron alianzas (sociedades)
entre particulares, españoles peninsulares y criollos, para llevar a cabo
inversiones y emprendimientos, como la exploración en busca de minas de oro y
más tardíamente para operaciones de comercio exterior.
El siglo XIX presenció el auge del pensamiento liberal
y se produjo una desintegración paulatina de los bienes inmovilizados por la
Iglesia y sus instituciones, lo que repercutió en la importancia de estas como
agentes económicos. Ello también tuvo consecuencias en la propiedad de la
tierra y en la legislación civil y comercial, que siguió al movimiento
codificador iniciado en 1841 y se consagró en 1888, cuando entró a regir el
Código Civil.
[1] Las lenguas indígenas en la Historia del Nuevo Reino de Granada.
1987 Bogotá.
[2] Los Domínicos y el Nuevo Mundo. Siglos XVIII y XIX. Actas del
Congreso. Editorial San Esteban 1995. Editado por José Barrado Barquilla.
[3] El papel Económico de las cofradías En El crepúsculo de la colonia
y El ascenso de las sociedades mercantiles. análisis de protocolos coloniales
de san José (1837-1842)
18 de febrero de 2015
EMBRUJO DEL CAMPO - VIVENCIAS
Conferencias, cursos y seminarios en Liderazgo: fungestar@gmail.com
VIVENCIAS de FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA
Evoco los primeros pasos de una niñez lejana
cuando en familia nos íbamos por el páramo de Chipaque*, pleno de frailejones,
geranios silvestres y cardos: verde y más verde en los cerros tutelares de la
Bogotá de mis amores, a pocos minutos de la sabana pletórica de tinguas, ranas
y copetones; ahora llegábamos al pueblo del abuelo materno: El embrujo
fascinante del campo pletórico de amor y recuerdos ancestrales en el cual el
abuelo (Plácido Guavita) nació y creció antes de viajar a la gran ciudad a crear una inmensa
familia que hoy la conformamos más de 130 orgullosos herederos.
Fabio Alberto Cortés Guavita.
Bogotá nov. 16/14
*Oriente de Bogotá
Location:
Colombia
17 de febrero de 2015
BREVIARIO DEL LÍDER POLIVALENTE: EMPODERAR
Conferencias, cursos y seminarios en Liderazgo: fungestar@gmail.com
BREVIARIO DEL LÍDER POLIVALENTE
BREVIARIO DEL LÍDER POLIVALENTE
Empoderar para
reinventar. Al tomar al ser en su esencia como el
único que tiene el poder de hacer, el poder de
alterar las cosas, el poder de ser protagonista de los cambios revolucionario
-más allá del cambio disruptivo- se entenderá la exigencia de desarrollar un
modelo para empoderar seres y líderes que puedan cumplir
con reinventar
el mundo.
Compartir toda la información para
generar confianza y facultar al ser para alcanzar la responsabilidad de
enfrentar los compromisos de manera ética.
Fabio
Alberto Cortés Guavita
Location:
Colombia
14 de febrero de 2015
PIONEROS CHILENOS EN LA GÉNESIS DEL COLECTIVISMO MUTUALISTA EN AMÉRICA LATINA Autor. Fabio Alberto Cortés Guavita 3.
Conferencias, cursos y seminarios en Liderazgo: fungestar@gmail.com
GÉNESIS DEL COLECTIVISMO MUTUALISTA EN AMÉRICA LATINA
Autor. Fabio Alberto Cortés Guavita
3. PIONEROS CHILENOS
Las primeras ideas libertarias se fueron
formando, en el caso chileno, en el mutualismo y esta forma de organización vio la luz entre los
artesanos quienes aportaron bastante en la lucha independista con un espíritu revolucionario
y radical. El poder generado en la etapa poscolonial no valoró las ideas de los
trabajadores y propugno por a desaparición de los gremios, sus aportes no tuvieron
reconocimiento alguno y por el contario fue la etapa más difícil para ellos.
Hacia los años 1845 y siguientes las
ideas libertarias de Proudhon y los revolucionarios franceses impregnaron el
ámbito del pueblo chileno, siendo difundidas en librerías las obras de Proudhon
y hacia 1847 se tienen indicios de la aparición de la sociedad de Artesanos en Santiago.
Los jóvenes republicanos acogen las ideas de asociación voluntaria y buscan que
estas organizaciones sean autónomas y que
no quedaran en manos de los liberales y conservadores.
L. Gambone, en un documento publicado en
Internet da importancia relevancia a dos personajes, (Francisco
Bilbao y Santiago Arcos habían estado presentes en París durante la revolución
de 1848) quien al decir del autor, regresaron de
Francia imbuidos en el pensamiento de la revolución francesa y son quienes dan inicio
al mutualismo chileno. “El 10 de abril de 1850 Bilbao, Arcos, el escritor
Eusebio Lillo y un número de otros republicanos radicales celebraron una sesión
con representantes de los zapateros, sombrereros, músicos, y sastres. Forjaron
a La Sociedad de la Igualdad” (Gambone)
Esta organización se le pude considerar
como el modelo, en estructura organizativa e ideología, de las sociedades
futuras de apoyo mutuo. Lo cual se reflejaba hacia 1930 y siguientes como un
pensamiento aí n a todos los movimientos anarquistas.
“Al igual que la
revolución industrial en Europa, la industrialización en Chile fue muy
destructiva para la familia y la sociedad. Las familias campesinas son
patriarcales. Por mucho tiempo vivieron como gente que trabajaba la tierra como
una unidad familiar y vivían en comunidades de aldea, esto no tuvo demasiadas
consecuencias negativas. La proletarización y el residencial cambiaron esta
realidad” (Gambone)
Hacia el año de 1862 en Santiago nace la UNIÓN DE ARTESANOS, la
cual inspira y apoya el desarrollo de otras organizaciones en diversas partes
dela República. Esta entidad proveyó de servicios asa demás mutuas
En 1870 había 13 Mutuas que ante la depresión económica de la época
coadyuvaron el alivio de la miseria lo que hizo crecer el mutualismo las ramas
de la UNIÓN se extendieron y dieron sus frutos en más de doce ciudades. Las
mutuales extendieron sus servicios en áreas como las de la lucha contra el
alcoholismo y permitían el ingreso de los trabajadores independientes. Hacia
fines del Siglo XIX fueron organizadas mutuas de obreros y empleados
administrativos.
“
Las mutuas crearon un tipo de cultura o sociedad alternativa. Los
trabajadores y los artesanos crearon su mundo, un micro-mundo. Dentro de estas
sociedades crearon una república paralela. Tras este micro-mundo estaba la idea
de que la sociedad podría ser transformada pacíficamente a través de un proceso
civilizador que involucraba la aplicación de la libertad, la mutualidad, la
solidaridad, la educación y el esfuerzo propio” (Gambone)
Hacia 1879/80 ya se contaba con 39 sociedades de apoyo mutuo y en
1884 se crea la Sociedad de Trabajadores para el Apoyo Mutuo en Valparaíso.
Este grupo fue la primera mutua desarrollada específicamente para mujeres.
Después de arduas huchas en las cuales el populismo y el
utilitarismo de los partidos penetraron y en muchos casos destruyeron las
mutuas en otros fueron éstas quienes influenciaron a los partidos de izquierda.
“Ya en 1888 las mutuas comenzaron a federarse en niveles de ciudad
y provinciales. La llamada a la federación no era enteramente ideológica. El
sustento miserable y los bajos sueldos ponían en tensión los recursos de las
mutuas locales. Necesitaron agruparse por razones financieras” (Gambone)
Algunos datos estadísticos nos ayudan a ver el desarrollo del mutualismo
en los años siguientes: Todas las organizaciones mutualistas en Chile enviaron
delegados a Santiago donde formaron a la Confederación de Trabajadores septiembre
23 de 1894.
Esta entidad se convertiría más tarde en el Congreso Social Obrero
(CSO). Ya se cuenta entonces con federación nacional de sociedades de apoyo
mutuo.
En 1900 había 240 Mutuas, en la comparación con las 39 de hacía 20
años, muestran el crecimiento del movimiento.
Las mutuas bajo el CSO organizaron las actividades usuales de
educación y seguros y lucharon por leyes sociales y protestaron por el costo de
vida.
En 1925 el CSO y varias federaciones más pequeñas se unieron a
formar la Confederación Nacional Mutualista que tuvo más de 100.000 miembros.
Remata esta disertación Gambone con una conclusión, que dejamos al
lector en esencia: “El mutualismo no fue una "etapa histórica", sino
idealmente adecuado al trabajador independiente. Desde que los artesanos y los
comerciantes fueron un sector importante de población chilena, el mutualismo
persistió. Y el anarquismo no fue un primitivismo semiproletario, pues los
anarquistas chilenos fueron trabajadores y no artesanos o proletarios... El
Sindicalismo no “evolucionó" en su existencia, sino que fue reemplazado
por alguna forma "más alta" de asociación sindical”
Location:
Colombia
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